miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aitor Rico, o la obstinación del hijo de puta (con cariño, para un "anónimo")

Me había prometido a mí mismo que no iba a hablar de este fulano. Por la gloria de mi maaama y de mi paaaapa, “oyes”, os lo juro por Snoopy y por las bragas de Mafalda. Sobre todo porque el hijo de siete leches este llevaba bastante tiempo amordazado y, supongo, lamiéndose el recto en algún rincón oscuro, como bien acostumbran los chacales, las hienas y los perros del desierto. Pero como a la oportunidad la pintan calva, y se ve que sigue habiendo mucho malparido que no puede hacerse sus pajuelas adolescentes sin pensar en mí, tendré que volver a caer en el caos y en la maldad, y ofrecer material masturbatorio a estos masoquistas del blog, de aquellos que votaron el famoso soy gilipollas y entro aquí exclusivamente a hacer mala sangre. Pues lo dicho, saludo al tendido, tiro la montera y va por ustedes, señores…


Dice llamarse Aitor Rico Méndez y estudiar Psicología, pero como estoy tan acostumbrado a la mentira y a la fabulación en este perro mundillo, perfectamente podría ser esta una identidad falsa, y prefiero no apuntar con mi dedo a nadie o cagarme en la madre equivocada. Su mayor mérito parece ser haber sido compañía de asiento de atrás en el coche de algún muchachuelo warhammero, que lo llevaba y lo traía, lo que tampoco es para ponerse ninguna medalla. Y luego, lo de siempre: Que me ha visto por aquí, que ha oído de mí por allá, y que le parezco aborrecible, odioso y poco menos que el mal encarnado. Como dirían en la SER, bacalá. Otro más (de muchos) que se apunta al carro de eh, tú, alguien me ha dicho que eres malísimo de la muerte y vengo a lapidarte. Deme tres planas, dos con punta y una bolsa de gravilla, que hoy apedreamos a un tal Deuteronomio de Gaza por haber dicho “Jehová”. Etcétera.


Aunque se califica como “habitual” de la fauna friki autóctona, miren que por más que he intentado localizarlo (listados de participantes en Torneos, o el siempre socorrido Google), nunca he dado con su pista, más que nada para confirmar si detrás de un nombre hay una persona o simplemente una invención (que no sería la primera vez). Se presentó hará más de un año en una retahíla de mensajes en nuestro blog que ni he publicado ni pienso hacerlo, ya que supongo que dedicarle un artículo supondrá una satisfacción orgásmica y suficiente para su ego, y puñetera falta hace que comparta con el resto sus tontunas y pajas mentales, caducadas antes de tiempo.


Se las daba de “warhammero desde niño” y acostumbrado a acudir a Torneos (insisto, es fácil encontrar algunos nombres en Internet y localizarlos en tal o cual clasificación torneíl… cosa que no ocurre en su caso…), y su sabiduría le permitía catalogar a los miembros del Drink Team como “grandes jugadores” o al grupo Boxx como “buenas gentes” (lo que demuestra que no tiene pajolera idea de lo que habla) y, después de su presentación, cargaba por el frente con la misma murga de siempre: Que eres un mal bicho, tu trayectoria es infame, “todo el mundo dice que…”, o dando lecciones de ética gratuitas e hipócritas (me suena a chiste aquello de claro, eres muy cobarde diciendo lo que dices desde tu ordenador… cuando resulta que todos sus mensajes son anónimos y ni siquiera hemos podido confirmar su auténtica identidad.


Entre mentira y mentira, el buen “presunto” soltaba perlas como está fuera de onda dirigirte a Tony Latorre, Raúl Pucheta, Enrique Cortizo y un tal Marcelo Soto [sic] pues pocos de ellos tuvieron la oportunidad o el tiempo de formarse; todos ellos se pusieron pronto a currar” lo que confirma mi teoría: Servidor no puede enviarlos a cagar al campo, pero aquí el amigo puede llamarlos incultos y bobos sin caérseles los huevos redondos al suelo. Y, hombre, uno tiene su corazoncito y piensa que, por ejemplo, Marcelo trabaja en una óptica, con una titulación superior, y se le supone una formación suficiente para que no tenga que venir un mamarracho, que aún sigue pensando si seguir viviendo de la teta de mamá para terminar Psicología, a defenderlo. Esto es como la mili, chiquillo, que el valor se le supone a uno… y todos tenemos nuestra forma de demostrarlo.


Para rematar el pastel, y una vez despojado de argumentos, acaba aludiendo a mi “pobre madre” o al “padre muerto que nunca descansará en paz”, como razón y motivo de mi maldad desmesurada, lo que suelen ser demostraciones claras de la retórica de aquel que no conoce a su padre, y cuya madre debe dedicarse a la profesión más antigua del mundo. Y, cuando estaba todo olvidado, muerto y enterrado, vuelven a llamar a tu puerta y no, no es “Avón”, es un CABRÓN, con las seis letras que se siente la mar de dichoso porque hayas dicho que pasas del mundillo, que preferirías haber invertido mejor tu tiempo, etcétera; el muchacho vuelve a la carga, te llama mal padre, peor marido y horrible persona, y supongo que se habrá quedado tan satisfecho como si hubiese conseguido cagar después de una semanita estreñido. Cosas de la diarrea mental, supongo.


Y todo esto, pásmense, viene de un parido de quien no conozco la cara. Con quien no recuerdo haber cruzado media docena de palabras. Y, si hubiera sido así, que tuvo la oportunidad de decirme todo esto en vivo y en directo hasta hace unos meses donde todavía estaba localizado en el tenderete del león (alguna de sus misivas las termina con ese falso y socorrido: espero poder decirte esto en persona delante de un café. Vomitivo).


Podría decir que me la pela en bicicleta la vida y miserias del presunto Aitor este, y lo mejor es que de verdad, me la pela. He evitado publicar algunos de sus “anónimos” incendiarios en el pasado, simplemente porque no me gusta dialogar con un sietemesino a quien no conozco, a quien no veo la cara, y que tiene la desfachatez de hablar con toda ligereza de mí, máxime si se encuentra instalado en una carrera universitaria donde se supone que uno debe demostrar criterio, equidad y un par de neuronas sanas. Da miedito que un tío que va a ejercer de psicólogo se muestre tan extremista y se parapete, se enroque, en solo una parte de la realidad.


Lo cierto es que tengo demasiadas cosas en mente como para preocuparme más de lo necesario por un mindundi con un capazo de tiempo libre (la envidia me corroe, pensando en un adolescente colgadito de las faldas de mamá y enganchado a una licenciatura sin vocación, con poco oficio y menos beneficio… Nótese la sutil ironía), sin cargas familiares, sin auténticas responsabilidades, neófito en el mundo del hobby (y, por tanto, ignorante del “mar de fondo” que hay por estas aguas, que es movidito, por cierto), mal informado y peor asesorado.


Imagino que llamarle de todo, menos bonito, servirá para poco y hará más mal que bien a la imagen que tenga de mí. Pero, como su puñetera vida me la trae al fresco, y ni vivo ni pienso vivir de mi imagen, sirva esta colleja virtual para recordarle que una cosa es “su” verdad y otra cosa es “la” verdad, y que por muy prepotente, por muy cargante, o por muy grosero que pueda parecerle, es muy posible que Aitor esté cagándola desde el principio y que, pecadillos de juventud, no esté dándose cuenta.


Pero, como dudo mucho que recapacite, y aún menos que rectifique, he de admitir que si me he permitido el lujo de publicar su última vomitona dialéctica en la sección de comentarios de Padre Muerte, es para que el resto del mundo mundial tenga un claro ejemplo de la estulticia supina de uno de estos que, el día de mañana, nos tendrán que pagar las pensiones y levantar el país.


JOSÉ VILASECA

sábado, 5 de diciembre de 2009

Doble rasero

Dicen que el pecado capital de España es la envidia. Sin embargo, si hubiera un pecado capital propio para la hipocresía y la doble moral, seguramente le andaría a la zaga.

No sé si esta rara habilidad es propia y exclusiva de los españolitos de a pie, supongo que porque he viajado poco y no estoy en disposición de comparar, pero me arriesgaría a apostar el huevo izquierdo a que somos magna cum laude en aplicar el doble rasero a todos los aspectos de nuestra vida.

Desde las formas más humildes del día a día ciudadano, a las grandes decisiones políticas, este juego de la ley pasa, pero no por mi casa nos demuestra la miseria del ser humano y lo poco que hemos evolucionado en integridad moral a lo largo de los siglos.

Así, después de un verano donde nos hartamos de trajes, de Camps y de un tal Gürtel, nos llega un otoño cargadito de Palau de la Música catalana, chanchullos inmobiliarios baleares, financiación ilegal de partidos políticos y pelotazos en forma de mociones de censura pero-solo-la-puntita en la soleada Benidorm. De tal forma que los mismos que pedían la cabeza del President de los valencianos en bandeja de plata, ahora tienen que hacerse los suecos y mirar para otro lado cuando alguien tira de la manta y nos recuerda que cuando algo huele a podrido en Dinamarca no es porque un funalo haya pisado una cagada... sino porque todos han nadado en mierda y solo esperan que nadie les acerque demasiado la nariz y compruebe a qué apestan.

Por no hablar de la santa madre del oscarizado Bardem, que gritó, alzó el puño y promovió la tarjetita solapera de No a la guerra, cuando la guerra era en Iraq y nos gobernaba un señor con bigote; ande andará la fulana (con todos los respetos... a las fulanas), ahora que no solo estamos pegando tiros en Afganistán, sino que el afroamericano que gobierna el país más poderoso del mundo (que no es Dubai), nos reclama participar en la chupipandi talibán y nuestro jefe de la ceja dice que sí, que vale, que bueno, que cojonudo... Supongo que la diferencia es que en Iraq perdimos a 9 hombres... y en Afganistan a 90 (y subiendo, por desgracia)

Bajando a la tierra, incluso en nuestros hobbys pulula la doble moral, y no voy a profundizar en ello, pues llevamos añitos de blog hablando del tema, y llueve sobre mojado: Tiendas arruinadas y abandonadas, juegos que son llevados al éxito y, de ahí, al ostracismo por el capricho de tal foro o de tal grupo de borregos. Gente que hoy se besa en la boca y mañana se odia, sin solución de continuidadd ni pre-aviso.

Quizá el secreto de todo este espinoso asunto esté en que, en definitiva, la moneda de cambio en la actualidad no es el honor, ni la palabra ni mucho menos la integridad; no tienen precio ni valor, ni se les da la importancia que merecen; antes, un apretón de manos valía más que un contrato, mientras que hoy uno se caga y se mea en el contrato que sea y, con un buen abogado, puede defender que aquello que entonces firmó libremente ahora es "cláusula abusiva" y aquí paz, y después gloria.

La solución, evidentemente, está en cambiar lo que vale y lo que deja de valer, para nosotros, y para los que tengamos que criar a nuestro lado; pero, ojito, no caigamos en la falacia de acusar a la juventud de estar asilvestrada y descontrolada, y luego seamos tan pusilánimes como para excusar a nuestros hijos de sus gamberradas, disculparlos con aquello de que la culpa es de otros, y acabar asegurando aquello de la que está liando ZP. Porque una cosa es ser el peor presidente de la democracia, y otra querer hacerlo responsable de nuestros propios errores

JOSÉ VILASECA

lunes, 23 de noviembre de 2009

"Padre Muerte" llega al final del camino

Pues sí, después de muchos meses de esfuerzo (por no hablar de los años invertidos para "llegar donde estamos"), nuestro querido Padre Muerte ha llegado, finalmente, a las librerías. Lo ha hecho con una venta previa de ejemplares (por correo y en mano), lo suficientemente solvente como para haber pagado completamente la edición y empezar, si no a generar beneficios, sí al menos expectativas.

El hecho de ver tu creación en un escaparate, compartiendo espacio vital con Saramago o subiéndosele a la chepa de Risto Mejide, es un placer difícilmente comparable con nada, y más si uno echa la vista atrás y se plantea cuantas collejas y cuantos escupitajos se ha llevado en el mundillo pre-editorial, cuantas horas de escritura ha perdido por hacer otras cosas que eran más urgentes, pero mucho menos importantes (empezando por unas Tablas de Organización de ejércitos de Warhammer que todo Cristo criticaba, a pesar de que acabaron plagiándolas, tomándolas prestadas o usando fórmulas muchísimo peores... para acabar contrastando que ese puñetero juego solo se organiza dependiendo del dinero que los frikilones somos capaces de gastarnos en una miniatura que es un hamster maniatado con patas de cigala saliendo de su torso...)

Algún buenista pensará que soy un poco idiota al preocuparme de según qué gentuza en lugar de estar disfrutando del éxito alcanzado; lo cierto es que, no padezcan, estoy disfrutando del éxito alcanzado, y detalles como saber que tu obrita está en Soriano o en París Valencia, donde has comprado libros de otros durante décadas, es lo más parecido a un orgasmo artístico a pequeña escala. Pero sería hipócrita si no admitiera que, en ocasiones, piensas en este o en aquel y bien te gustaría echártelo a la cara, cruzarte de brazos, sonreír y preguntar: Bueno, y ahora... ¿qué?

Me podía echar a la cara, por ejemplo, a aquellos entrañables valencianos con los que compartí instituto, que se ponían palotes por escribir en la Urza, la Serra o la Maná (muestra de literatura magiquera bastante cutre, por cierto), donde eran capaces de poner maremeueta en lugar de maredeueta sin caérseles los cataplines redondos al suelo y que, con el tiempo se convirtieron a la doctrina del Blood Bowl, siendo sin duda lo peor de ese gran juego, y confirmando la teoría de que el friki de la tierra de las flores, de la luz y del amor, es aborrecido a lo largo y ancho de la piel de toro. Será por el agua, como decía aquel.

Me podría echar a la cara a esa tradicional tienda de modelismo, maquetismo y frikismo, donde los clientes son tan hijos de puta como suelen demostrar serlo en cualquier tienda, y tan pronto visten camiseta y banderola con unos colores como se venden al vecino más cercano como un Figo cualquiera; podría acordarme de ellos, más que nada, por ser capaces de organizar un concurso literario donde proponían escribir sobre el Warhammer, todo el mundo escribió sobre el Warhammer... y acabaron ganando un par de nenas de la casa, faltaría más... y que resulta que no habían escrito sobre el Warhammer. Un amaño difícilmente catalogable, de la misma gente que se queja que si tal o cual certamen es casero. Válgame el paaaaaapa con los malacatones...

Podría acordarme de ese asociacionista impenetrable, de foro tan vacío como su corte moral, que se plantea reinventar la fantasía épica sin conocimiento, habilidad o ideas. Es de suponer que ese mismo tipo que cobraba un leru por un comic poco menos que calcado de Dragon Fall (que tampoco era la coña en verso en cuanto a originalidad, pero te echabas unas risas...), se habrá dado cuenta que, por mucho que llueva cuando toque, que haga sol cuando debe y que cuides de la puñetera plantita, si la semilla es una castaña pilonga, poco o mal fruto puede dar por mucho que te empeñes, que vendas la cabra o que tengas un hilo forero con veinte páginas y otros tantos cibervoluntarios haciendo cola para sacarte brillo al sable... o a la pluma, que es lo mismo.

Podría recordar la siempre añorada Ephira, sus novios, sus tetes y esa caterva de adolescentes que la rodean como amigos y vecinos, capaces de convertir en moda el suicidio o los vampiros ñoños, onanistas compulsivos y compradores habituales de la Super POP. Podría hablar de sus muchos complejos, de sus pajas mentales y de sus intentos estériles de convertirse en la polla con cebolla con un boli BIC en la mano o un procesador de textos delante, pero me conformaré con recordar que, hasta cierta edad, ciertas niñas tienden a repetir clichés de actuación y escritura y, bien a base de blogs, de emborronar libretas o de abrirse impíos metroflogs, torturan a todo bicho viviente a base de lágrimas negras, cristales en el corazón, niñatas con un oscuro secreto, y toda esa imaginería propia de la cría que se piensa el ombligo del mundo y que considera que sus chuminadas son problemas, y que los problemas son pozos sin fondo...

Incluso podría acordarme de mí mismo, aparcando proyectos de novelas y cuentos en beneficio de aficiones y amistades mucho menos agradecidas que la sencilla hoja en blanco. Me arrepiento todos los días de tanta reunión idiota donde transcurrían horas y votaciones para acabar haciendo lo que diga el gran Kiki ("pobrecito, es que lo expulsamos del Torneo", "no, si es que ya he hablado con el escultor", "no, si es que la delegación de Juventud me dice ahora esto, ahora aquello..."), de tanta noche perdida ajustando líneas en bases y tablas que eran aborrecidas y envididadas por igual (y que siguen usándose en el Torneo de marras, a pesar de que mi nombre ha sido olvidado, mi recuerdo borrado y mis testículos han quedado secos y estériles de tanta tocada de cataplines), y de tanta quedada con malos clientes y peores colegas a los que te tocaba llevar a casa cuando, quizá, lo que querías era quedarte en tu despachito escribiendo del asesino de Padre Muerte, del vampiro taciturno de Llamadme monstruo o del fin del mundo en Ángela.

Así que, ahora, cuando veo esa portada que vale un reino junto con otras mucho más conocidas, a la venta en librerías del Reyno de Valencia, una parte de mí hincha el pecho lleno de orgullo... y otra pequeña parte se deja arrastrar por el caos y el mal, y le sale la mar de natural un corte de mangas al tendido de sombra, donde un buen montón de hijos de perra siguen ladrando como bien les enseñó su madre, o se han callado porque ya no queda un puñetero argumento al cual agarrarse a la hora de criticar un proyecto que fue, ha sido y será.

Mal que les pese

JOSE VILASECA


jueves, 22 de octubre de 2009

La semana de las tijeras largas (¡Vuelve la censura!)

Hace unos días lo leí, y pensé que era una coña, a lo sumo un bulo. Un hoax como dicen ahora los entendidos en engaños cibernéticos. Una idea de pinza del redactor del Ministerio de Cultura, o un feroz ataque hacker. Cosas de un becario rencoroso y mal pagado, vamos.

Pero no. Resulta que es cierto, y sujétense los cataplines que la avalancha viene fuerte: Aplicando la nueva ley de medios audiovisuales, nuestro chupi-Gobierno ha calificado SAW VI como película pornográfica y, por tanto, solo podrá verse en cines si uno acude a ciertos antros de pajilleros (completamente en desuso desde la llegada del porno en red), donde podrá compartir cartel con joyas del celuloide como Por detrás me mola más o Culonas reunidas buscan a Rocco, en una doble sesión que ríete tú del Midnight Extreme del Festival de Sitges.

Y todo, gracias a nuestra nunca bien ponderada ministra de in-Cultura, artífice de guiones gloriosos como los de Mentiras y Gordas o de algunos capítulos de Manolito Gafotas o a las once en casa, y que demuestra, una vez más, que buena parte del sector artístico de este país es una panda de estómagos agradecidos y rojeras de pandereta, que solo saben poner el cazo y chillar consignas bien acordadas cuando otros gobiernan (no he visto a la señora Bardem reclamando el regreso de las tropas de Afganistan o reventando galas donde entreguen premios a su muchachuelo pidiendo el rescate inmediato del Alakrana).

Ahora, en este país, una niña de dieciséis años podrá abrirse de piernas, preñarse y abortar sin que mamá o papá lo sepa, pero no podrá ver Saw VI de ninguna forma legal. Y, si tiene trece años, podrá abrirle la cabeza a una compañera de clase sin ser legalmente imputable, pero no podrá ver las horrorosas andanzas de Jigsaw y sus puzzles mortales. Tócate los huevos...

El problema no es la calidad del producto, ni su violencia. El problema es que un gobierno progresista, defensor de las libertades, se corona como emperador de las tijeras y vuelve a tirar la raya "X" allá donde le ha apetecido cuando todos teníamos más o menos claro que tetas y culos no siempre es porno, y que sangre y casquerío están bien, pero en su justa medida. Y si ese Gobierno, en seis años absolutamente NEFASTOS para el país, no solamente se ha considerado con potestad para decirte qué comer, qué vestir y qué creer, sino que ahora también te dice qué ver o qué no ver, el dibujo de la rosa y el puño cada vez se transforma más en la cruz gamada, y mal camino es ese...

Por desgracia, cosas como estas recuerdan a un pasado reciente y no siempre entrañable, donde la censura te obligaba a ir a los Cine Estudios a ver El Manantial de la Doncella o similares acompañado de un adulto, o cruzar la frontera con Francia a visionar El Último Tango en París, mientras socialistas y comunistas reclamaban libertad de expresión y prensa, tetas al aire, felpudos de la Cantudo y folleteo flower power. Ahora, los del puño en alto son los que censuran, recordándonos que el rojerío no es siempre simpatía, talante y buen rollito, y apuntando a las peores acciones de lugares tan agradables como Corea del Norte, Cuba o la Rumanía de Ceaucescu.

Le dirían que disfrutasen de lo votado, pero la putada es que yo no los voté... pero por su puñetera gracia voy a tener que ponerme el parche pirata y montarme en la mula para ver la película de marras... aunque luego sea una puñetera mierda

JOSE VILASECA

miércoles, 14 de octubre de 2009

Premio Planeta... o algo huele a podrido en Barcelona

Resumen para vagos:
El Planeta 2009 parece que tiene ya nombres y apellidos, y servidor, que es un puto envidioso, sufre en silencio las hemorroides.

Y ahora, al tema...

Como algunos de ustedes sabrán, mozuelas y mozuelos, el abajo firmante es padre natural de esa novela titulada Padre Muerte, que "coloco" tan pronto puedo y cuyo tema forocochero trato de rescatar siempre que me es posible (con relativo éxito). Y toda esta mierda para decirnos que sabes escribir, dirán algunos, con más razón que un santo. Pues sí, qué le vamos a hacer.

Para el que le importe, Padre Muerte fue una de las cuatrocientas y pico que hizo bulto durante la edición del Planeta en 2008, la que ganó Savater escribiendo de caballos y, antes de ella, hizo lo propio Llamadme monstruo, en 2007, en el glorioso año en que ganó PRISA (uy, Millás y Boris, quería decir...); y este año, como a la tercera va la vencida, y servidor todavía cree en milagros, en los Reyes, en la bondad humana y los concursos justos y meritorios, mandé para Barcelona los dos ejemplares de turno de Los últimos días, doscientas y tantas páginas donde el mundo se va al carajo por una epidemia y unos cuantos muertos vivientes (originalidad al poder, supongo...).

Y, otro año más, no solo me quedaré en mi casa chirriando dientes al ver que el planeta con el laurel y el cheque de los cien millones de pelas se los lleva otro (u otra), envidia cochina, sino que el ganador se sabe semanas antes de la cena de etiqueta, y el finalista se consensúa según sopla el viento, poco antes del evento.

Igual me equivoco, y mañana me llevo el "fail", el "owned" o la colleja virtual, pero el nombre de Elvira Lindo no suena en todas las quinielas de la tarde, sino que viene sonando desde antes de verano, lo que dice bastante poco a favor de la limpieza del concurso. Esta semana, en una esclavitud de la moda bastante chocante, aparece como posible finalista (dudo mucho que ganador), Risto Mejide, supongo que para repetir la glamurosa (o rosi-amarilla), maniobra que hace dos años encumbró al venezolano histriónico del micro-pene y el calzón bajado.

No dudo de su calidad como escritores (en el segundo caso, qué coña, sí que me permito dudar de que sepan escribir sin negro, tipo Ana Rosa), pero esta "crónica de un premio anunciado" (de cumplirse el guión), es un insulto a la inteligencia y al esfuerzo de casi quinientos escribanos, que con una ilusión desbordante cumplen el ritual de engendrar y parir una novela que, aquí entre ustedes y yo, no es precisamente embarazo ni parto sencillo.

Evidentemente, cualquiera podrá pensar que solo soy un envidioso que, por manchar unos folios, me permito la osadía de compararme con grandes artistas, consagrados gurús de la letra escrita, y que solo merezco ser señalado y abucheado. Que la envidia es el pecado capital del país, y que la mía es una muestra más de pataleta "typical spanish" y que allá cada cual con su berrinche.

Así que, tirando por el camino del medio, y no queriendo convencer a nadie de mi bondad inocente ni de la maldad avariciosa de los que manejas a su antojo el Premio Planeta, me conformaré con haber enviado, durantes tres años consecutivos, mi obrita de rigor al "más prestigioso y mejor dotado premio literario en castellano", esperar que me devuelvan a mis zombis y mi apocalipsis sin aplicar el 7º punto de las bases (por el que pueden PIRATEAR, con mayúsculas, cualquier obra que les guste, reservándose durante 90 días e incondicionalmente, los derechos de explotación de las novelas que no salgan ganadoras), y ahorrar pacientemente para que, de aquí a unos meses, mi amigo editor (y forocochero) me pase la minuta de la siempre socorrida auto-edición, y vuelva a tratar de convencer a mil personas de que soy la polla con cebolla pluma en mano, y que mi prosa solo es una incomprendida.

Y, claro está, empezar a buscar otro certamen donde el ganador no se conozca medio año antes de la fiesta de coronación...

JOSÉ VILASECA

lunes, 31 de agosto de 2009

Suicidios sin lástima

Mal tema, la muerte, del que hablar el día antes de cumplir años. 34, para ser exactos. Sin embargo, como mi deseo es cumplir estos y muchos más, y todavía pienso que la vida es un don demasiado bonito para tirarlo por el balcón, ahogarlo en pastillas o cortarlo con una cuchilla, y aún no hemos tocado el espinoso tema de quien da la vida por perdida antes de tiempo, pues algún día tiene que ser el bueno y, hoy, mejor que ninguno.

De las muchas formas de suicidio, de esas que no salen en los periódicos para no provocar el "efecto llamada" y que otras neuronas flojas cometan el error de pensar que el túnel de luz es mejor que el valle de lágrimas, hoy en día hay dos que me crispan especialmente los nervios. Y como este es un blog especialmente dedicado a que la gente se rasgue las vestiduras y se tire de los pelos, pues vamos a entrar en harina lo antes posible.

Me crispan los nervios los críos de voz cambiante, vello púbico creciente, adoradores de los Jonas Brothers, de Hannah Montana y de otros virginales pop-stars que, arrastrados por la moda emo, gótica, siniestra o por cualquier otra onda gilipollas que toque esa semana, les da por escribir de su eterno sufrimiento en su flog de rigor (los mas), o directamente buscar un nicho en el cementerio general (los menos), a base de pastillas o gillette en vena. Ya sabéis, lo que empieza por lágrimas negras, hielo en el corazón, emociones dolorosas, quiero gritar, etc... se convierte en un montón de colegas vestidos de negro preguntándose por qué carajo se ha tenido que tirar por el balcón.

Ya sé que la adolescencia es una época difícil (¿acaso no lo son todas?), aunque siempre tiene la ventaja de que aún no te toca pagar facturas, ni letras del piso, ni cambiarle los pañales al "pitufo" de la casa. Ya sé que se folla poco y mal (si es que se folla), pero la cosa no siempre es mejor cuando se crece, y lo que me parece tontuna absoluta es querer palmarla por esto. Que es muy triste que el que quiero no me quiere como quiero que me quiera, duduá, pero eso se soluciona con un diario lloroso y una buena sesión de onanismo, no con barbitúricos.

Y me lo tomo a coña, porque siempre he pensado que el que se quita de enmedio con diecisiete años merece poca o ninguna lástima. Y si, además, se ha pasado meses enteros autolesionándose, amenazando con el suicidio en una eterna tortura psicológica y, en pocas palabras, queriendo ser el ombligo del mundo, casi mejor que se haya ido a la fosa, que somos demasiados fulanos en un mundo, y los que tienen que venir...

Porque, como el ejemplo más cercano de estulticia suicida que tengo es la Perphida y sus amiguetes, que parecen en una continua competición a ver quién sufre más y mejor, creo que el aire que respiran sus pulmones estaría mejor en fuelle ajeno, y que, o bien crecen y se dejan de tontuna, o bien se van a mamarla a Parla a dos metros bajo tierra, el vivo al bollo, etc...

El segundo tipo del que les vengo a hablar son las víctimas que han engendrado al monstruo, de las cuales tenemos últimamente demasiados ejemplos: Niñas bien que se han liado con el malote de turno, crías apenas llegadas a la mayoría de edad que están liadas con un quinqui más chungo del barrio, o con un tipo que supera la treintena, que están "luciendo hombre", en pocas palabras, con sus amiguitas.

Este suicidio comienza mucho antes del trágico final, cuando el "malote" le toca la cara, la maltrata y la humilla y, en lugar de comportarse como una mujer hecha y derecha, es tan sumamente gilipollas que, después de denunciar por compromiso, o alejarse por conveniencia, y dar a entender que ha "rehecho su vida", acabar mintiéndole a todo el mundo (empezando por sí misma), para volver a ver al malote (que ella sabe que es malote, que la ha amenazado por móvil, a través de terceros o con su simple presencia), no sé con qué retorcida intención. Y ocurre la tragedia.

Que sí, que el otro hijo de puta es un ASESINO que hay que colgar de los huevos del palo mayor, pero no quita que la niña sea tonta del haba, por mucha lástima que nos dé. Porque, cuando uno hace malabarismos con nitroglicerina, no siempre debemos culpar a la química, sino a la estupidez del artista...

Y, lo siento, pero la vida es demasiado bonita para perderla, y, como por lo general, tiendo a sentir poca lástima por los suicidas y, últimamente, aborrezco a esos chochos con patas que juegan con sus vidas, con la salud de sus padres y con los recursos del Estado (sanidad, Guardia Civil, Policía), solo porque LES MOLA lucir "malote" o piensan cambiar al macarra de su "ex" a príncipe azul, pues lo siento pero solo le doy el pésame a la familia y al novio, pero, como dice el dicho (y espero acertar esta vez), "que quien por su mal muera, que nadie le llore". Por desgracia, esta nueva raza de suicidas consiguen que nos pasemos días, semanas, mareando la perdiz y que SÍ hay muchos desaparecidos (secuestrados, ancianos con Alzheimer, etc...), que no se han buscado la ruina y merecen tanto seguimiento como los de estas muchachas que SÍ se han puesto la pistola en la boca y ha jugado a la ruleta rusa con un ex-novio macarra e hijo de la gran puta.

Un cordial saludo

JOSÉ VILASECA

lunes, 17 de agosto de 2009

Un mundo feliz... o quizá no

Me despierta la sacudida de mi mujer, tumbada junto a mi en la cama; he vuelto a dormirme. Es difícil despertarse con la alarma silenciosa, puesto que la normativa de ruidos de la zona acústicamente saturada es especialmente restrictiva en cuanto a timbres de relojes estridentes.

El desayuno es todavía más cruel que el empujón que me ha puesto en pie: Ya no hay café, lo prohibieron por resultar adictivo; la leche desapareció del mercado cuando la Asociación Contra la Crueldad Animal consideró que era un abuso arrebatar por la fuerza la lactancia de los pobres terneros, y la bebida de soja me parece, cuanto menos, asquerosa. Las galletas, cuatro, son como cartón prensado. Hay que tomar fibra, dicen, que ayuda a regular el tránsito; debe ser verdad, porque últimamente siempre me estoy cagando: En el Gobierno, en la justicia y en el vecino del quinto. Me despido de mi mujer y me retira la cara, asustada. No beses, no des la mano, di hola repite como una consigna electoral. Jodida gripe A y jodido colegio médico.

Bajo a coger el coche, y recuerdo que hoy es día impar, así que me toca dejarlo donde está: La normativa exige que los días impares no circulen los vehículos con matrícula impar, por aquello del efecto invernadero; llevan cincuenta años desarrollando combustibles alternativos, pero siempre se quedan en prototipos. Antes decíamos que era culpa de los moros de los cojones, de los jeques, con sus petrodólares y su compra de patentes, pero, ahora, si dices eso te abren un expediente por mal ciudadano, y pagas un dineral por racista en un juicio rápido.

Decido coger el bus, que tarda vida y media en llegar, puesto que el transporte público también se ve afectado por la estúpida norma de los pares y los impares. Está atestado de gente, no hay un solo asiento libre. Un par de respetables ecuatorianos ponen reggaeton a todo trapo en sus móviles de última generación, y tres gitanillos cantan un palo flamenco, con caja de ritmos incluida. Nadie se queda al conductor, porque está prohibido hablar con él, y la multa es considerable. Pienso que es extraño que a indios y camarones no los multe nadie, aunque me callo mi reflexión; de decirla en voz alta, me comería el segundo expediente del día por mal ciudadano.

Toso. Es una tos seca, grave. La gente se aparta de mí, con los ojos desencajados. Quiero explicarles que solo es una garganta seca por la mala noche, pero ya no hay remedio. Tengo grandes posibilidades de ser invitado a abandonar el bus pero, por fortuna, me dejan un hueco tan grande que puedo sentirme cómodo por primera vez desde que me levanté de la cama. En la siguiente parada baja prácticamente todo el pasaje, a la carrera, mirándome por el rabillo del ojo. Cuando me apeo, veo que el conductor pone las luces de emergencia y comienza a esterilizar la zona donde me encontraba.

Hace frío. En la puerta de la oficina han instalado hace poco un fumadero de monedas, donde puedes echarte un pitillo a la vista de todo el mundo, pero sin tentar a la suerte y que te caiga una multa por emisión de humos tóxicos en zonas comunes. En unos años, el tabaco ha triplicado su precio, solo en impuestos, y el coste de diez minutos en los fumaderos equivalen casi a media cajetilla, pero es el único remedio para quien no ha podido dejar su vicio. Ahora, pedir que prohiban su comercio está penado por exaltación anti-patriótica, y no me extraña; la tercera parte de los ingresos del Estado proceden de este vicio.

Saludo a mi jefa de sección: Es una completa inútil, pero hay que cubrir los cupos de igualdad, y mientras que el antiguo gerente, un tipo competente y entregado a su trabajo, ha vuelto a sellar papeles y hacer fotocopias, ella se dedica a delegar y a cobrar a fin de mes. Está divorciada y tiene dos hijos que cría su madre, porque es la mejor manera de seguir justificando la pensión que le pasa su marido; antes, con el sueldo que ella disfruta se le habría acabado el chollo, pero el Ministerio de Igualdad considera que cualquier divorcio supone un delito de maltrato psicológico automático del hombre respecto a la mujer, por lo que hace unos años compatibilizó sueldo, pensión y amante.

Mediodía. Los musulmanes se van bastante felices a su sala de oración, con las esteras debajo del brazo; tienen media hora por cada rezo dentro del horario laboral. A los que todavía tenemos la desgracia de haber sido bautizados, el acta de impropiedad religiosa nos obliga a trabajar los domingos, para compensar las maldades que nuestra prohibida fe cometió antaño.

Hora de comer. Los restaurantes se parecen cada vez más a una sala de quirófano. Está prohibida la carne roja, el pescado capturado con métodos poco convencionales, los alimentos grasos... Anoche saboreé un guiso con rabo de toro, de contrabando; un amigo, en una capea ilegal, me dejó un pedazo de carne que mi mujer no sabía no como se cocinaba. Hoy, en cambio, me enfrento a una bandejas de pasta sosa y verduras asadas, sin mucha sal, sin mucho aceite... sin mucha vida.

La tarde transcurre como la mañana, y se hace pesada, interminable... Los empresarios exprimen lo mejor posible las 65 horas semanales que la Unión Europea acordó en su momento; los sindicatos no dicen nada, ¿qué van a decir?. Las subvenciones del Estado los tienen atados de pies y manos, estómagos agradecidos. Te convencen para que te afilies, asegurándote que defenderán tus derechos; luego preguntas quién es el enlace sindical de la oficina y todos se alzan de hombros. Dicen que el Gobierno es solialista, comunista, liberal. A mí solo me parecen unos hijos de puta vestidos de Armani que de vez en cuando alzan el puño y cantan La Internacional desafinando bastante.

Vuelvo a casa. Estoy cansando y entumecido. No tosí en el autobús de vuelta, y tuve que pasar una hora larga de pie, mientras media docena de churumbeles nos pisaban los zapatos y teníamos que mirar hacia otro lado: Llamarles la atención estaba prohibido por la Ley de Protección de la Infancia, y no hablemos de levantarles la mano. A duras penas mantuve mi cartera dentro del bolsillo; un chaval trataba torpemente de quitármela, sabiendo que la impunidad adolescente le protegía, y tuve que pelear duro por defender mis intereses sin saltarme la Ley de Protección del a Infancia, nuevamente. Lástima de Herodes.

La cena es tan insulsa como la comida. Las noticias estatales, pues no hay cadena que se atreva a programar información distinta a la que le dicta el Ministerio de Información, hablan de grandes logros de Gobierno y grades desastres en el extranjero, justificando la llegada masiva de inmigrantes que puedan disfrutar de nuestro maravilloso país. Mi mujer me cuenta que han despedido al humorista que se atrevió a calcular las horas de trabajo que harían falta para soportar otra ola de rumanos, aplicándole la Ley Europea de Respeto Multicultural; a pesar de que los gitanos centroeuropeos habían estado detrás del saqueo de buena parte de los cultivos en invernaderos, debía imponerse el talante y el respeto de sus tradiciones.

- Nosotros también teníamos tradiciones - mascullé mientras mordía la insípida col hervida -. Nos pintamos una cruz en el escudo y eschamos a patadas a esos hijos...

Mi mujer me tapó la boca a tiempo. El detector de xenofobia instalado en el recibidor estaba pasando de amarillo a naranja; de haber pasado a rojo, habríamos recibido la molesta visita de la inspectora social, recordándonos que la Ley de Memoria Histórica prohibía de forma taxativa el recuerdo a cualquier guerra o conquista producida en nuestro país, y nos habría obligado a hacer una visita al Museo Don Santiago Carillo de gloriosas víctimas del fascismo voraz.

Llegamos a la cama. Estaba agotado, pero todavía era un hombre, un culo seguía siendo un culo, y las ganas apretaban. Mi mujer se volvió, con ojos tristes, y me dijo:

- No tenemos remanente de sueldo social para preservativos, mi vida; la partida de este mes la han dedicado a subvencionar a una Asociación de Gays y Lesbianas de Zimbabwe.
- Pues que le den por el culo a los preservativos, al sueldo social, a las normas de los cojones y a los gays de Zimbabwe - dije, mientras el detector de xenofobia vibraba en el recibidor, y el timbre sonaba, anunciándonos la llegada de la inspectora social -. Hoy es sábado, sabadete. Y como estoy hasta los cojones de fútbol y pan de fibras, vida mía, vamos a deshacer esta cama como que hay un Dios en el cielo. Y luego ya diremos que nos encanta Almodóval y Bardem para que nos quiten la multa...

JOSÉ VILASECA

jueves, 13 de agosto de 2009

Cafelitos, cifras redondas y chiquillos masoquistas

Pues sí, a pesar de que es rizar el rizo, este es el blog de las cuatros "C", donde el CABRÓN de Vilaseca consigue CIFRAS redondas de visitas, se paga CAFELITOS con tiempo y paciencia, y consigue que un grupo de CHIQUILLOS masoquistas y con la hostia de tiempo libre se realicen como personas. Y, si alguien se sorprende del proceso, no tiene más que acompañarnos un rato para descubrir cómo se mezclan factores tan diversos en un mismo espacio.

Aunque la maldad intrínseca del abajo firmante está más que demostrada (aunque, curiosamente, el tiempo muchas veces me da la razón...), el elemento cafetero tiene apenas dos o tres semanas de vida, mientras que el redondeo de cifras nació hace siquiera cuatro días.

El café, que podré degustar de aquí a nada, gracias a la generosidad de vuestras visitas, viene dado por la herramienta Ad-Sense que, o al menos eso dice, va contando "clicks" aquí y allá, en la publicidad, en los banners, etc... hasta que, al superar cierta cantidad de pulsaciones, activa la máquina virtual de hacer dinero y, céntimo a céntimo, va añadiendo en mi cuenta el "mardito parné"; la verdad es que, ahora mismo, apenas da para un "aguachirri" de máquina automática pero, oye, ya es algo; con suerte, de aquí a un lustro, podré invitar a los amiguetes que me han aguantado tanto tiempo o, por otro lado, endulzará la siempre agria visita de los exaltados de turno. Que aproveche.

Las cifras redondas tienen su reflejo en ese diminuto contador que, apenas cuatro días atrás, me decidí a colocar bajo el listado de temas; la verdad es que nunca he tenido demasiada suerte con los contadores de visitas (recuerdo aquella semana de estulticia popular, donde un grupo de perros de presa del "Torrao" de Paterna se dedicaron a entrar miles de veces en la vieja web del Glorioso Reino de Bretonia para demostrar que el contador de esta funcionaba como el culo... aunque lo único que demostró es que hay gente a la que le sobra tiempo libre y estupidez a partes iguales); sin embargo, pues uno tiene su corazoncito orgulloso y, aunque esto no es una carrera de obstáculos, sí que apetece de vez en cuando ver cuántos amigos y cuántos perros del desierto se acuerdan de uno (o de la madre de uno, que para el caso...). Supongo que, al editar esto, la cuenta se acercará a 200 visitas (cifra redonda, y más contando que solo lleva media semana activo), y espero que, poco a poco, crezca con el tiempo.

Pero, vamos, estas tres primeras "C" (cabrón, café y cifras), son algo meramente informativo; lo que hace auténticamente gracioso (o eso espero), el articulillo es la parte masoquista del cuento.

Y es que, una vez superada la primera encuesta del blog, me decidí a poner otra, similar a aquella, pero más concreta: siendo que por aquí pasan conocidos, desconocidos y tontos del haba, es bueno preguntar a la audiencia qué les apetece leer, que tampoco es plan de pasarse toda la vida navegando contra corriente. Y los resultados...

Abriré un paréntesis, que espero luego entendáis. Aunque hay quien se empeña, sueña y se toquetea con la idea de que estoy solo, solísimo, aullándole a la luna, que no tengo amigos, ni familia, ni padre ni madre ni perrito que me ladre, lo cierto es que "shurmanos" de corazón aún tengo unos cuantos. Más cercanos o más lejanos, de los de almuerzo con tortilla de patatas y ajoaceite, excursión al Carrefour, sillitas y mesa plegable al ladito de la playa o, volviendo al café, cortadito en el Naval entre risas y coñas varias. Seleccionar quienes de ellos eran amigos y quienes tuvieron que quedarse en el camino, generalmente por interés, avaricia o envidia, me ha costado muchos disgustos, no voy a negarlo... pero un gran alivio al mirar atrás, como, y perdonadme la comparación, aquel que sufre sentado en el trono los efectos del estreñimiento y se libera del veneno de su recto con gran dolor. Te quiero más que un buen cagar, que reza el dicho...

Y, volviendo al tema, entre cafés, bocatas, coñas, paseos en coche, etc... este blog es protagonista de bromas y veras. La chanza de "tengo un blog y sé cómo usarlo" ya tiene solera, por no hablar de "Jose, espera que te pague mi parte de la merienda... que no quiero que me hagas un blog". Me parto, me mondo, me troncho y me río. Juas, juas. Pero, más allá de esto, a alguno de los amiguetes les entra curiosidad al pensar que todavía hay gente que, sabiendo que los van a poner a caer de un burro, siguen fieles a la cita regular con los artículos malvados del vil Vilaseca, en una suerte de masoquismo de difícil tratamiento, como si tratar de psicoanalizarme a través de mis textos, o como polillas atraídas por una luz que les quema, pero que, después de todo, les resulta fascinante...

¿Y cómo sé esto, me preguntarán?, ¿instinto?, ¿chivatazos?, ¿filtraciones temerarias, de esas que hacen que la mayor parte de los Foros a este lado del Turia tengan más seguridad anti-intrusos que la reserva federal de Estados Unidos, y que ponen de los nervios a más de uno, un sábado a la hora de la merienda?. Pues no hace falta: Basta poner una encuesta aparentemente inocente, para comprobar que todavía hay gente tan sumamente boba que es capaz de votar que "acude a este blog a hacer mala sangre y a saber si hablan de él/ella". Como lo oyen; ahora recójanse los ojos y los cataplines, que yo también me quedé así la primera vez que lo pensé...

Es de suponer que ese prácticamente 50% de masoquistas visitantes del blog son producto del último artículo, con la Pérphida y el Cimarrón pagafantas (lo que debe incluir a ambos y a un par de amiguetes que no saben de la misa la mitad... como es costumbre en la zona), pero no me extrañaría que otros, que sí visitan este lugar de perversión, se hayan cortado un pelo al darle el "click" al ratón, por miedo a que rastree su I.P (como si quisiera / me interesara hacerlo...), por miedo a aumentar los votos de la encuesta y, por ende, el peso específico de este blog para el aficionado, o por simple vergüenza torera.

Sea como fuere, y parafraseando a Julio Iglesias, la vida sigue igual: Yo dudo que cambie mis principios y mi mala baba, el café me lo voy a tomar igual, me lo pague mi sueldo o las visitas al blog, las cifras de accesos aumentarán mucho o poco, pero aquí estaremos para verlo... y la cadena de chiquillos masoquistas, capaces de visitar de noche y a traición mi territorio, murmurar a mis espaldas y convencerse de su propia realidad virtual, seguirá al pie del cañón porque, si el elemento más común del universo dicen que es el nitrógeno, seguramente el segundo debe ser la estupidez.

JOSÉ VILASECA HARO

lunes, 10 de agosto de 2009

Pagafantas convictos, confesos y reincidentes (Con amor, para Cimarrón)

Bienvenidos de nuevo:

Por lo general, y a pesar de que servidor sufre y goza de una memoria de tísico, los artículos de este blog amado y odiado a partes iguales suelen orbitar alrededor de lo cercano, de lo inmediato; una noticia recién oída o leída, un chisme gracioso, o bien la última chanza del iluminado de turno, sea político o friki coñón, suelen ser suficiente para disparar mi imaginación y mi mala leche y, ale, a escribir se ha dicho.

En este caso, para el artículo que hoy nos ha reunido alrededor de la hoguera virtual se basa en tres elementos próximos en el tiempo, actuales, y que tienen un sentido vital para mí.

El primero, FOROCOCHES y ese nunca bien ponderado término pagafantas, que no sé si salió de aquella comunidad perso seguro le debe el peso que tiene en el lenguaje actual; FOROCOCHES, que como todo hijo de vecino sabe "no es un puto foro de coches", congrega lo mejor y lo peor de cada casa en un foro eternameinte "off topic", puro 100%, donde puedes hablar de Franco, de Raúl, de la última jaca que te calzaste o de la peli que viste anteayer, sin necesidad de soportar moderadores tiranos y listillos de los cojones, como sí ocurre, a veces, en los foros especializados; volviendo al tema del "palabro", pagafantas es aquel mejor amigo de tía buena, o callo malayo, igual tiene, sin derecho a roce y sin posibilidad alguna de mojar el churro, que aguanta velas ajenas y lloros de toda clase mientras a la guarrilla de turno la cortejan y/o ponen mirando a Cuenca "cienes" y "cienes" de prójimos con mejores o peores artes.

El segundo elemento, el hecho de ser un escritor ya editado, con mi bufanda a cuadros, mi pipa y mi ¡aquí se habla de mi libro, o me voy!, que me ha subido el pavo cosita mala, y no porque sea un buen libro, o yo un buen escriba, sino porque he cumplido mi sueño, tengo mi árbol, mi niño y mi montón de folios sucios, y ya puedo hacer el pino con la polla si hace falta, que la sonrisa en la boca no me la borra ni Dios. Lo dicho, que me apetece callarme menos que nunca, y sí reírme de miserias inventadas, tontunas varias, chulos de putas y toda clase de hijos de perra del desierto del más diverso pelaje.

Y el tercero porque, me confieso pecador, a veces me gusta mirar por el ojo de la cerradura en habitaciones que tengo cerradas; aunque mi maldad no alcanza a las denuncias y cartas paterneras que en su día me atribuyeron (por mucho que se empeñen, rabien y destilen bilis), pues tengo que confesar que, de vez en cuando, husmeo allá donde nadie me llama, me pego unas buenas risas o confirmo que el que es tonto del culo pues tiene poco y mal remedio, y hasta luego, Lucas. No es que me pase el día llamando a la puerta de Burjassot, por ejemplo, o que hackee mis propias cuentas para hacerme pasar por otro (sobre todo porque firmo hasta un escupitajo, prefiero ser cabrón de frente que mamón de culo...), pero navego en internet, busco a viejos amigos, viejos enemigos, lugares que frecuentaba (desde tiendas al instituto), y eso da para mucho: Desde enterarme que uno de los muchachos que regentaba la tienda "Robby" es ahora un reputado fotógrafo y guionista de cortos (mi enhorabuena), pasando por localizar en el Facebook un viejo colega por correspondencia de Alicante (Dani Simón, "Banedón"... ¡qué tiempos aquellos!), y, como no, descubrir las mamonadas de este o aquel e, insisto, pegarme unas carcajadas a su salud (aunque les cueste la úlcera).

Cogemos los tres ingredientes, los metemos en la coctelera, y tenemos como resultado el articulillo de hoy, especialmente dedicado a alguien que sigue siendo miembro de "El Club de las Faldas de Mamá", que ya en su día protagonizaron otro texto en este blog titulado "Chiquilladas" (y que podéis leer en: http://condedraki.blogspot.com/2008/11/chiquilladas.html )

Como no me apetece escuchar hablar de "denuncias imaginarias", como los papis de aquellos chiquillos me decían que habian preparado la suya (sigo esperando...), lo bautizaremos como "Cimarrón", aunque podemos llamarlo Ramón que tampoco pasa nada; dudo mucho que papá o mamá vayan a ejercer acciones legales contra mí, puesto que su padre está tan muerto como el mío (aunque parece que esto no le impide bautizar a mi padre, al que incineramos, como "cenizo", demostrando una vez más que el que nace hijo de puta, muere hijo de puta...), y su santa madre consiguió que se pasara un añito en el reformatorio de Godella, ahí es nada. Una joya de familia, vamos.

Si la historia quedase aquí, pues no sería más que uno de los muchos chavalines de neurona floja que han pasado por mi vida, como civil, como friki y como tendero: He conocido preñadores de indianas, escondedores de katanas, malvesadores de fondos públicos, ladrones de tesorerías, "champions" de la muerte, sujetapalios, abrazafarolas y toda esa clase de palabras compuestas que me ponen palote, palote... Sin embargo, "Cimarrón" es especial porque buena parte de sus desgracias son motivadas por su noviazgo atípico con la jodida niñata de aquel glorioso artículo que muchos recordaréis (y si no, para eso estoy yo: http://condedraki.blogspot.com/2008/06/jodida-niata-con-amor-para-ephira.html ), donde pasó de ser amor casto y puro (a saber la de "manuelas" que le costaría al buen "Cimarrón" el cristianismo beligerante y "kiko" de la niñata, mientras paseaban por la playa mientras éste solo pensaba en una funda para su sable...), a convicto por estupidez (después de haberle acompañado, como amigo, por media Valencia para que arreglara sus problemas, se dejó "enchironar" por chulo y por brofe, mientras chateaba con la princesita de turno), y, ahora, pásmense, a TETE. A amiguete, a coleguita, a "ex-algo" enrollado. O sea, a puñetero PAGAFANTAS.

Y después de haber echado pestes de la "Perfída" esta, de haber pagado su estulticia en el reformatorio, y de haber salido de allí bastante peor de lo que entró, resulta que un día buceas en internet, ves que la niña de los peines se ha abierto un blog, le recuerdas lo que todos los que de verdad la conocemos, sabemos (o sea, que tiene la memoria tan selectiva como la moral, y que pasé de ser su "padrino predilecto" a no merecer ni que me dijera una puñetera verdad en sus últimas conversaciones, ni un pésame para mi padre...), resulta que aparece en tonto del nabo este (y no su novio, ojo, que lo tiene, lo que me hace dudar cada día más del destino de la raza humana), y desempolva un blog para DEFENDERLA.

Eh, un momento, paren máquinas, que me he perdido. A ver, resulta que el mismo fulano que se pasó un año recogiendo jabón ajeno en las duchas porque una cría malcriada y más salida que el pico de una mesa (y, al tiempo, frígida como un cubata en un iglú), le comió la cabecita loca y lo convenció del "si tú me dices ven, lo dejo todo"; el mismo fulano que echó pestes de ella porque pasó mes y medio sin avisar a sus amigos de su complicada situación y NUNCA FUE A VERLE, resulta que ahora sale a partirse la cara (virtual), por ella, deja que le llamen "tete", miente como un bellaco ("eres malísimo, nunca vinistes a verme en mi duro encierro"... ¡No me jodas, te hice de taxista más de una vez y más de dos, cabrón desagradecido!), se dedica a insultarme recordándome mi peso (virtual también... otro gilipollas como Cortizo, obsesionado con mis lorzas), a pedirme que dé la cara y un largo etcétera que no reproduzco por falta de tiempo y ganas.

Nah, pues como no tengo que esconderme después de llorar de risa por ver la historia de un pagafantas (como ven, los tres elementos del comienzo), admitiré que sí, que he sido yo la "sombra oscura" que ha estado pululando desde hace un par de días por el blog de estos dos memos, y que de todas las formas que hay en la vida de ser gilipollas, la que menos me esperaba tener que ver es esta: La de un "pagafantas" que pierde un año de libertad por las hormonas revueltas de una hipócrita del "mea culpa", y que, a pesar de que ésta tiene quien le caliente la almeja, no le preocupa quedar en el más absoluto de los ridículos, cagarse en las pocas convicciones que le debían de quedar y perder la poca hombría que aún se le imaginaba, para mentir como un bellaco y contestar a las tontas provocaciones que este pobre bufón les ha ido dejando como miguitas en el camino. Y que, de nuevo, la prueba de decir "HAY ALGUIEN QUE ES GILIPOLLAS" y que uno se levante, rojo de ira, y diga "¡EH, NO TE METAS CONMIGO!", da como frutos una muesca más en el revólver, otro eslabón más en la cadena de tontos. Pero, esta vez, es tonto de forma voluntaria, agradecido y con las fantas pagadas en su cuenta (o en la de "El Escayolas", que era quien le pagaba los caprichos últimamente).

Vivir para ver

JOSÉ VILASECA HARO

sábado, 8 de agosto de 2009

Adolescencia cibernética

Casi a renglón seguido del artículo de hace unos días, hice memoria del abundante uso que nuestros adolescentes hacen de internet, y sentí un escalofrío de temor ante los malos usos que pueden darle a una herramienta que, en general, les viene grande y presta para mucho.

Que el adolescente suele tender al narcisismo o al odio extremo hacia la propia imagen, es un hecho contrastado que cualquier psicólogo infantil os podrá explicar mejor que yo; habituales de esas edades son los arrebatos de anorexia, bulimia o la novedosa vigorexia, donde chiquillos en pleno proceso de crecimiento son capaces de ciclarse por verse un poco más tableteros, como si fueran a participar en una secuela de 300. No ayuda nada que muchas webs se basen en la propia imagen (votamicuerpo y fotologs varios), donde encontramos a niños y niñas sin vergüenza y sin diccionario poniendo poses y morritos entre frases míticas del tipo Si_Lah_ChUrRih_tE_BaSiLah / TutE_cALLaH_y_Lo_AsImIlAh (perdón, voy a flagerlame con el Quijote. Ahora vuelvo...).

A mi, que el tema pedobear me va poco o nada, verle las tetas a una treceañera me resulta tan excitante como contarme los dedos de los pies, pero, evidentemente, hay gente que estas cosas le ponen y no se privan de bucear en las procelosas aguas de la pedofilia para palparle los pezones a esas niñas con aparato y chichi imberbe.

Pero, si no les da por fotografiarse como unas zorras verbeneras, pues se ponen a escribir en su metroflog lo mucho que sufren, lo triste que es su vida y lo brillante que es su prosa con el diccionario VOX al ladito, dispuesto a comprobar que esa palabreja nueva de la que se han enamorado este mes va con o sin "h"... Antes, al menos, las niñas petulantes y creías, o los émulos de Becquer, tenían que conformarse con la revista escolar, con cuadernillos Centauro o con el fanzine cultureta de turno, pero ahora cualquier capullito de alhelí te crea un blog y, con la inestimable ayuda de sus amiguetes cargantes, empiezan a chuparse mutuamente las pollas (eufemísticamente hablando, claro está), y pobre del que entre a decir buenas, que puede salir escaldado.

Abro paréntesis porque, a buen seguro, a más de uno se le habrá hinchado la vena del cuello pensando que yo también puedo ser un capullito de alhelí creador de blogs; espero que, por el bien de su tensión arterial, recuerden que llevo manchando folios desde que algunos no estaban ni en proyecto, así que me he ganado el derecho a llamar gilipollas a aquellos que hacen méritos, día a día, para recibir tal apodo.

Como ya hemos hablado tanto de los foros especializados, donde cualquier crío de teta puede pasar por un sesudo creador de FAQs y por un experto historiador, agudo estratega y brillante pintor de brocha gorda, casi que pasaré de puntillas por el tema antes de que algún sujetapalios se dé por aludido. Que sí, que en vez de ignorarme como diría el sentido común, se animan a visitarme y a poner en común con otros de su misma calaña las muchas maldades que aquí se vierten en todas direcciones. Si es que son como niños...

Y como niños son también aquellos que no hablarían de su primera paja con papá y mamá así los colgaran de sus pulgares, pero ahora ponen la experiencia en común con miles de desconocidos, con pelos y detalles. Se les llama trolls y a veces es así, puesto que sus historias rayan la ciencia ficción pero, a veces, son simples chiquillos sin nadie a quien dirigirse y que, incapaces de hablar del tema siquiera con sus amigos (cruel tiempo en que un amigo puede acabar siendo un hijoputa conocido... a mí que me lo preguntente...), explican con pelos y detalles la polución, el sueño erótico, el a un amigo le ha pasado... esperando que alguien, siquiera desde la coña y la ironía, le ofrezca un mensaje más allá de la indiferencia que lo rodea.

Pensábamos que la red de redes iba a ser una suerte de Biblioteca de Alejandría abierta al mundo, y se ha convertido en una versión corregida y aumentada de El diario de Patricia para todos los públicos...

JOSÉ VILASECA

martes, 4 de agosto de 2009

Odiando internet

Hace poco, un buen amigo me comentó que estaba comenzando a hartarse de la "neutralidad" y el "anonimato" de internet, donde cualquier parido puede soltar sapos y salamandras por la boca (o por el teclado), sin tener que mirarle a los ojos a su interlocutor, vía foro, blog, metroflog, grog y otros tantos "og"...

Y servidor, que siempre ha abogado por la ventaja de la red de redes para acercar semejantes, hace tiempo que empezó a tener que "autobanearse" y evitar visitar según qué ciberlugares, y hablar según con qué gente. Yo, que me he gastado un dineral en sellos cuando la única comunicación escrita con gente lejana se hacía vía correo ordinario, y que he intercambiado artículos, imágenes y un largo etcétera cuando aquel proyecto de fanzine llamado Desastre unió mi ilusión a la de otros muchos repartidos por la península.

Lejanos resultan aquellos tiempos en los que te alegrababas de ver, en cualquier revista especializada, a una persona que jugaba a lo mismo que tú en la otra punta de España, y allá que le enviabas una carta, esperando ansiosamente la respuesta de vuelta durante días; si todo iba bien y acababa surgiendo una amistad epistolar, tu deseo tomaba la forma de ¡ojalá nos conozcamos algún día! y, a veces, ese día no llegaba nunca...

Con internet, todo ha sido más fácil y, curiosamente, menos emocionante. Cualquier puede poner en su perfil fotos sacadas de un book de modelos, hacerse pasar por hombre siendo mujer, o viceversa, y las cuchipandis (o sea, grupo de garrulos que siguen a un líder, o a una idea, con mejor o peor arte...), están a la orden del día, especialmente en temas marginales o frikis.

Antes, si le tenías manía a alguien era porque lo conocías personalmente: Era tu compañero de instituto, de Universidad, o te habías encontrado con él en una de las escasísimas jornadas friki-roleras que se hacían en la piel de toro, y hablabas desde la experiencia directa; ahora, vale con ser una leyenda urbana, un un amigo de un amigo me ha dicho... para que te pinten como el diablo, con cuernos y rabo, y un desconocido te odie sin conocerte. Da igual que seas el ex-novio de una histérica celosa (el Vulcano de una Miriam cualquiera, vamos...), o te cagues en el mundo y un gilipollas se dé por aludido (que los hay), para que un montón de ami@s, de prim@s y de histéric@s defensores del "otro" se lance contra ti vía messenger, correo electrónico y similares.

La frialdad y la despersonalización cibernética, ahora que tan de moda están las redes sociales, da que pensar. Mientras hace unos años echábamos de menos un medio rápido de intercambio de noticias, información y datos, ahora resulta que entramos en "oculto" a foros, blogs y nuestro propio messenger, por miedo a quién nos encontraremos por ahí. Cualquiera se llama ya "amigo" y solo nos damos cuenta, tarde y mal, que en el mismo saco que tenemos a nuestra gente, con mayúsculas, hemos metido a críos plastas, gente insoportable de más diverso pelaje, y simples conocidos con los que apenas compartiremos conversación a fe de aburrirnos o aburrirles...

Solo espero que empecemos a hacer un uso responsable de una herramienta tan amplia y precisa a un tiempo, y que vuelva la época en la que ESCOGÍAMOS con quién queríamos hablar sin tener que dar excusas vacías o asegurar que "uy, lo siento, es que me voy a comer"... a las tres de la madrugada...

lunes, 20 de julio de 2009

Menores folladores

Esta pasada semana hemos sido víctimas de un espeluznamiento mediático de primer orden: En un brevísimo plazo de tiempo, dos casos prácticamente calcados (o así nos los han querido vender), de niña de trece años violentamente asaltada por un grupo de garrulos de diversa edad y estado mental, haciendo hincapié en que la edad de algunos de los presuntos violadores los hace inimputables (lo que traducido al lenguaje llano, es que pueden hacer lo que les salga del miembro sin pasar por el Juzgado más cercano).

Ante estos casos servidor, que trabaja en el ramo, muchas veces prefiere pasar de puntillas, sobre todo porque hay mucha tela que cortar, muchas teclas en el piano, y, en muchas ocasiones, el reparto de capones y collejas no se debería extender solo a los nenes de hormonas revolucionadas.

Desde que una tal Miriam, cuyo aguerrido novio Vulcano apareció hace casi un año por aquí queriéndo partirse la cara por ella, me demostró que un chocho alterado es capaz de llamar "violación" a un simple "anda y que te aguante tu puñetera madre, y si no quieres follar no te pases tres cuartos de hora agitando mi sable, calientaetcétera...", me cuido muy mucho de pedir linchamiento, castración y hoguera frente a unos presuntos como estos, mientras sean, precisamente, presuntos.

No sé si será cuestión de los tiempos que corren, pero que una niña de trece años haya tenido novio y folleteo como algo "normal", pero luego no sea capaz de decir "aquí está mi figa y no consiento que os paséis un pelo conmigo, panda de salidos", qué quieren que les diga, me da muchísimo que pensar. Ojo, no estoy excusando la actitud de los sátiros, pero vivir la sexualidad como un juego de muñecas, a veces, entraña peligros que solo vemos cuando estiramos al máximo la goma elástica y ésta se rompe por la tensión.

Creo haber hablado ya de los famosos blogs, fotologs, metroblogs y potamicuerpo, donde calenturientas adolescentes son capaces de hablar del divorcio de sus papás con la misma alegría que se hacen una foto con enfoque cenital para marcar más sus tetorras, como si fueran carne que tuviera que venderse a peso, o bien fulanitos con varios ciclos de esteroides que enseñan tableta de chocolate entre juramentos y frases jip-joperas con varios millones de faltas de ortografía.

Me sigue chirriando que en los tiempos de la bonhomía y la corrección política, donde se nos ha enseñado a los chicos que las nenas no son princesas y no hay que cederles el paso, que no son sirvientas y hay que aprender a compartir labores domésticas, resulta que la máxima para ellos es ser chuloputas reggeatonero y, la de ellas, putas azotadas en las nalgas y folladas por todos los agujeros como lo más normal de mundo y, cuanto antes, mejor. Una de dos, o bien el mensaje no ha funcionado, o se ha pervertido por el camino, porque incluso aquellas que van por la vida luciendo su virginidad, su anillo de pureza y su kikez belicosa, acaban siendo más furcias que las gallinas y tienen puntazos emo-macarras que dan miedito, miedito...

Y, a partir de ahí, resulta que la culpa la tienen los jueces, los políticos, la sociedad, los medios, etcétera, como si Zapatero, Rajoy o Garzón tuvieran responsabilidad alguna a la hora de que NUESTROS hijos (nuestros, repito, no lo olvidemos), vayan enseñando el tanga a base de pantalones caídos, las tetas en el fotolog o se pongan piercings en los labios del chichi porque "es lo normal". Y, lo siento, ni Peta Zeta ni El Barbas tienen que ver en que seamos unos padres malcriadores y consentidores por naturaleza, que no controlemos lo que ven o hacen nuestros hijos por miedo al "me va a odiar por entrometerme en su intimidad", y que prefiramos rezar para que no sean "uno más entre los seis violadores" que poner de nuestra parte cuando nos toca.

La Ley del Menor, chillan ahora, hay que cambiarla. Reducir la edad penal. Endurecer las penas. MEMECES. En los tiempos que corremos, eso solo serviría para que, si dos niños se pegan una bofetada (como TODOS hemos hecho, y acabábamos jugando a las chapas con nuestro colega y la mejilla dolorida...), se acumulen denuncias de lesiones, agresión, bullying y todo ese papeleo que muchos papis y mamis gustan de mover para demostrar lo mucho que se preocupan por el bienestar de sus hijos... mientras resulta que su hijo anda por la vida con un preñador de guanaminas y con un maltratador de madres como amiguísimos del alma. En lugar de controlar las compañias de sus hijos, prefieren meterlo en una cápsula falsa de proteccionismo, donde todo se paga con regalos (no sea que vaya a pillar trauma, pobrecico), y la realidad no existe.

Y nos encontramos con que, aquello que antes conseguíamos con trabajo y edad (un ordenador, un equipo de música, etcétera... cuando "curres" o te lo ganes con las notas, chavalín), lo tenemos como regalo de comunión, o por haber suspendido solo cinco o seis asignaturas en lugar del curso completo. Y, como no se nos exige madurez ni responsabilidad en el uso de NADA (si lo rompe o lo ensucia... pues a la lavadora y punto, o se le compra nuevo...), el sexo, que es un descubrimiento necesario pero generalmente tardío, se pone a nuestro alcance gracias a internet tan pronto tenemos acceso a la red (lo que ahora, es DEMASIADO pronto). Y, como nadie nos ha dicho que sea malo, o que tenga edad mínima de consumo, ¿por qué vamos a preocuparnos de follar con doce años, o de pegar mamadas de botijo con once?.

Ahora tendría que cantar aquello de la Cuenta Naranja, el ya lo sabía... pero es que me da muchísima pereza pensar que chiquillos con veinte años están aburridos del sexo, de cuernos, de folloamigas, de perversiones y guarradas, cuando resulta que hace apenas una generación ESA era la edad en la que se empezaba a descubrir todo.

Pues sí, como diría algún energúmeno que yo me sé, esto debería solucionarse con aquello de el servicio da la ciudadanía, y que hasta para tener hijos habría que pasar un examen de idoneidad. Pero, claro, eso sería un estado facha y pepero de pesadilla, por lo que vale la pena quedarnos con el estado del bienestar, del talante y del buen rollito, donde te pueden tirar de un programa de televisión porque la locaza de su presentador piense que su ojete ha sido aludido, pero no te pueden pedir responsabilidad por tus actos porque tienes trece puñeteros años.

Así nos va...

JOSÉ VILASECA

viernes, 17 de julio de 2009

PADRE MUERTE - Primer capítulo

A petición de muchos amigos, conocidos y visitantes, y esperando que sea de interés, cuelgo el primer capítulo de mi novela Padre Muerte, que vio la luz el pasado 10 de Julio:


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El entierro había sido breve, por fortuna. A pesar de la nube de periodistas dispuestos a conseguir una exclusiva sin importarles el dolor de tres familias, y a pesar del afán del párroco por salir en los noticiarios de la noche, alargando innecesariamente la homilía, alguien se había encargado de hacer ver a todos los presentes que había tres niñas muertas esperando su eterno descanso y que merecían respeto.

Permanecí sentado largo tiempo en aquel comedor extraño, pensando en los padres de las pequeñas. Dicen que lo peor que le puede ocurrir a un padre es tener que enterrar a su hijo, alterando el orden natural de la propia vida; sin embargo, uno siempre puede superar la pérdida del hijo drogadicto que ha llenado una casa de angustia, después de años de sufrimiento. Igualmente, puede prepararse para el último adiós al hijo que padece una enfermedad incurable y terminal, hasta el punto que la muerte misma se convierte en descanso para éste y para su familia. Incluso puede rehacerse si la carretera se cobra una víctima en la carne de su propia carne.

Por supuesto, esto no significa que se acepte la muerte del ser querido, pero la fatalidad de un accidente o el justo reposo después los estragos de la droga, resultan mucho más fáciles de comprender que el hecho de que un malnacido secuestre a una de tus hijas, a la que viste comulgar de blanco impoluto apenas dos años antes, pase semana y media mortificando su frágil cuerpo atado a dos palos hasta convertirla en un trozo de carne inidentificable hasta para el más curtido médico forense, y acabar teniendo que enterrarla, sin velarla siquiera, en un ataúd cerrado en el nicho que llevas media vida pagando al seguro... para ti mismo.

En ese momento, un padre no piensa en el por qué, sino en el quién; un padre volcará a pulso un camión bajo el que ha quedado atrapado su pequeño, o matará a palos al perro que se ha lanzado sobre el cuello de su primogénito. En ese momento, un padre subiría al Cielo para estrangular con sus propias manos al mismo Dios si no encuentra otro culpable a su desgracia.

Así que la agonía se multiplica hasta el infinito si el causante de un dolor tan desgarrador es declarado inocente, incapaz de razonar y discernir el bien del mal, por un juez o un jurado cuyos hijos aún duermen tranquilos y calientes en sus camas, y poco o nada tienen que sufrir por ellos. De poco sirve que ese hombre inocente sufriera incontables atrocidades de niño, fuera despreciado y abandonado por los suyos y viviera un infierno a lo largo de su vida, porque la caridad o la lástima no devolverá a la vida a esas tres niñas que acababan de emparedar en un muro del cementerio.

Sentado en una silla que no me pertenecía, en aquel comedor vacío, silencioso y en penumbra, me entretuve mirando la foto de una de las chiquillas, vestida con un bañador de colores chillones y sujetando un flotador de corcho, al borde de una piscina. Observé esos dedos que agarraban bien fuerte el blanco flotador, esos mismos dedos que el cirujano había tenido que coser, uno por uno, a los muñones de sus manos, después de que fueran identificados, con gran esfuerzo, entre los treinta que la policía encontró desperdigados en el almacén donde se encontraron sus cuerpos. Pensé si juez y jurado tuvieron en cuenta, siquiera por un momento, que cada vez que sus propios retoños les abrazaban, les cogían de la mano para cruzar la calle, o les acariciaban la cara, usaban unos dedos muy parecidos a aquellos que el hombre que acababan de dejar libre, aún seguido día y noche y obligado a pasar las horas muertas en un aséptico y mal llamado centro de rehabilitación para enfermos mentales, pero libre al fin y al cabo, había cortado, lentamente, con unas tijeras de trinchar carne, y arrojado distraídamente a su alrededor mientras las pequeñas aullaban de dolor y de terror.

¿Qué se le dice a un padre después de liberar al hombre que ha secuestrado, torturado y dejado morir, ensartadas como pollos en estacas tan altas como ellas, a tres niñas de apenas diez años?... ¿Lo sentimos mucho?, ¿Compartimos su gran pérdida?, ¿No podemos hacer culpable a ese hombre de lo que la sociedad ha hecho con él?, ¿Debe vivir para cargar con el peso de su culpa?. Patrañas. Ese hombre, y todos los jueces de la ley tienen sus dedos donde toca, y aún conservan su intestino en el vientre, y no como descubrieron aquellos tres cadáveres infantiles. Así es muy sencillo redactar sentencias injustas y cacarear estupideces.

Así que, ¿quieren que les diga qué quiere escuchar un padre en un trance como este?. Es muy sencillo.

- Deme un precio y lo mataré.

Y eso es precisamente lo que pretendía decirle, y lo único que tenía en mente, cuando escuché el sonido de la llave en el paño de la puerta.


JOSÉ VILASECA