lunes, 18 de agosto de 2008

Cobrar por jugar, o el futuro de las tiendas frikis...

Dicen que rectificar es de sabios y, a veces, por mucho que nos duela, es cierto. Mi padre, en paz descanse, no era un visionario de los negocios, pero de tonto no tenía un pelo y ya me lo advirtió en su día: Dar servicios gratis solo sirve para que, llegado el momento, nadie te lo agradezca... mientras tú tienes que seguir pagando por ese servicio. Cobra por cada partida, me dijo... y yo no le hice caso.

No le hice caso porque en un mundo friki ideal, tu cliente fiel, al mismo que aguantas religiosamente hasta las dos y media de la madrugada un viernes por la noche, no sería una puta veleta capaz de cagarse y mearse en ese sacrificio que haces por él, simplemente para ahorrarse cincuenta céntimos en una puñetera carta de Magic que, seguro, acabará perdiendo en algún rincón. En ese mundo ideal, tu Pepito Viguer particular no se compraría la Coca-cola de dos litros en la gasolinera más cercana, sino que te lo compraría a tí, que para algo le cedes la mesa donde juega a sus jodidas chuminadas compradas en Gremio de Camelotes. En ese mundo ideal, la caterva de abuelos champions del Warhammer, a quienes soportas en duelos navideños donde esperan que "palmes" de una puta vez, se gastarían dinero contigo, que les haces rebajas, en lugar de malgastarlo en los portes de un chuloputas alicantino a quien no tienen cojones de regatearle ni medio euro.

Me ha costado cuatro años y un padre darme cuenta que los frikis no somos "ideales", ni fieles ni Cristo que nos fundó: Somos una calaña consumista a la que hay que echar de comer aparte, comercialmente hablando, y para más señas podéis leer uno de los primeros artículos, de cuando un cliente te llama amigo...

Así que, ya que los servicios que las tiendas frikis prestamos a nuestros "fieles clientes" (tableros, escenografía, miniaturas, bandejas de movimiento, juegos de Club... vamos, hasta las sillas y las mesas, que en otras tiendas NO HAY y a nadie parece importarle...), no han sido ni pagados ni agradecidos... a partir de YA van a ser, por lo menos, PAGADOS.

Y es que, si cuando la cosa iba "medio bien" (es decir, antes de la crisis), el espacio de juego podía "pagarse solo" (o, al menos, su gasto no molestaba demasiado)... ahora, que es época de vacas flacas, nos parece aceptable cobrar, aunque sea de manera anecdótica, algo que antes se daba gratis... y se agradecía poco y mal. Al menos, aunque la gente siga sin agradecerlo, se le sacará la rentabilidad que corresponde.

A pesar de todo, pagar 25€ por TODO UN AÑO (en realidad, 14 meses), de mesas gratis, escenografía, juegos prestados, miniaturas cedidas, lápices y gomas para "rolear", sin contar el obsequio a los socios (camiseta o similar), un trofeo al final del año y descuentos a partir de cierta cantidad de compra, me sigue pareciendo BARATÍSIMO, por mucho que algunos llorones inmisericordes crean que no es así (sí, esos mismos que no tienen reparos en gastarse 30€ en un laser-game, una cena, un cine y la gasolina del coche del adorador de guanaminas de turno
... y todo esto EN UN SOLO DÍA. Pásmense...).

Y, en el peor de los casos, una sesión de juego de 4 horas (donde uno puede hartarse de Carcassonne, pedir que le dejen "quecos" para jugar a Ancients o simplemente dar la brasa con las cartitas de marras), puede pagarse por 1,5€ sin ser socio, si a alguien esos 25€ de antes le parece carísimo de la muerte.

Porque, sinceramente, uno no saber si estas medidas las pone por los hermanísimos gorrones que se dedican a vender sus cartas de Magic por dinerito contante y sonante, por los que se compran una horchata en el bareto de la esquina y piden que les pongan el ventilador encaradito a ellos, o por los que echan cuentas cada vez que hay una cena familiar y los 2€ por bebida y picoteo les parece un abuso de cagarse (cuando, al día siguiente, son capaces de gastarse CUATRO VECES MÁS en una pizza que acabaran tirando a la basura, y aguantarle el careto a según qué gentuza...)

Lo dicho, mejor descolgar el fusil...

JOSÉ VILASECA

3 comentarios:

Pauersson dijo...

Como extendero, he de decir;
Yo comezé sin cobrar por jugar, porque realmente en aquella época (hablo de hace unos 6 años) nadie lo hacía o los pocos que cobraban eran tildados de "careros" y aporvechados, durante los dos primeros años soporté con cierto estoicismo a mi clientela que vivía gratis y feliz bajo mi techo, que estaba abierto de domingo a domingo. Con las intensas jornadas nocturnas y los torneos quincenales, que acogían siempre como poco a 20/30 players´. El material se desgastaba y no siempre por el uso civilizado de mis clientes. Un día decidí poner una cuota (pillaos fuerte del sillón) de 2€ mensuales. Por lo poco me tildaron de fascista y pesetero, y muchos de mis habituales dejaron de venir a la tienda durante una temporada, para ver si así me jodian un poco. Ante la poca acogida popular, decidí anular la cuota, que hiba a ser destinada a comprar escenografía y mantener la mesa de pintura.
Lo que pasó que mi mesa de pintura al final tenía pinturas viejas y secas y la escenografía estaba hecha polvo. Por desgracia el que salió perdiendo fuí yo.

Con esto no quiero posicionarme ni de una forma ni de otra, tan solo explicar mi experiencia, que aconteció en un pueblo que se cree ciudad.

José Vilaseca dijo...

Se agradece el comentario, Pau. Sobre todo porque la perspectiva de tendero es la menos conocida, y la más sufrida, de nuestro hobby

JOSÉ VILASECA

Anónimo dijo...

Hola yo tengo una tienda de frikis de 280 m2 y lo que comentais es totalmente cierto, la gente salvo casos concretos es egoista hasta la medula, hay otra tienda que me hace una competencia completamente desleal donde busca cualquier situacion para atacarme y la gente se aprovecha encima de eso.La gente viene a gastarme luz,a llenar de porqueria que compran fuera del local , a usar material de la tienda y aun encima pretende que yo o mi compañero juguemos cuando tenemos cosas que hacer en la tienda. No dejan un duro en la tienda pero eso si, exigentes a tope. Estoy cansado de esto cualquier dia planto todo, han conseguido amargarme hasta no soportar mas.