martes, 18 de noviembre de 2008

"Emos", "canis", "malotes" y otra fauna urbana...

La ventaja que te da ser y haber sido un lobo solitario toda tu puñetera vida, es que te la trae al fresco la identidad social y la sensación de pertenencia; en una familia donde padre y madre han sido hijos únicos, y las celebraciones se completaban alrededor de una mesa pequeña con media docena de cubiertos, la idea de formar parte de un todo más grande no era precisamente necesaria.

Así, cuando todo el mundo, respondiendo a la llamada de sus hormonas, quería formar parte de las primeras tribus urbanas (que no eran tribus, porque no levantábamos un palmo del suelo, ni tampoco urbanas, pues no podíamos salir de las cuatro calles cabañaleras que frecuentábamos de chiquillos), yo me quedaba mirando con cara de pasmo, sin saber qué era yo exactamente... En aquel tiempo, cuando un rockabilly todavía era distinguible de un rocker, o cuando los heavys sentenciaban que Europe (muy de moda entonces), eran una panda mariquitas, las tribus urbanas se limitaban a llevar un look, una pose, y creer que tu música molaba más que la del vecino. No digo que no hubiera elementos radicales, pero eran los menos, y podías ir por la vida con tu pose, o con ninguna, y salvo que frecuentaras el territorio del enemigo más extremista, no te pasaba nada, salvo que alguien te mirara mal (y entonces, mirar mal no mataba a nadie...)

Ahora, los looks y las poses se han multiplicado. En algunos casos, como los góticos moderados, o las lolitas, no hacen daño a nadie (salvo a la vista de los puristas...), mientras que otros tienden al sufrimiento propio (emos, góticos radicales...), o ajeno (canis, skins, sharps...), bien sea por chulería o por simple aburrimiento. Si antes servidor no era lo suficientemente guay para estar en una tribu, ahora, con los vientos de soplan, no me apetece nada vestirme de lagarterana y evitar que un enemigo que me odia me parta la cara porque su mente cerril le impide ver más allá de su pelo cenicero o su gorra calada hasta las cejas.

Abro un paréntesis para recodar que, aunque friki, no me pone nada potroso vestirme de Naruto ni abrir debates encendidos acerca de si es más poderoso Hiro Nakamura con dolor de muelas o Magneto recién salido de una ferretería, así que tampoco creo formar parte de esa curiosa tribu urbana tendente al travestismo o a la discusión estéril. Al menos, no de su rama dura...

Últimamente, con algo de tiempo para navegar por internet de forma ociosa, y cercano a la realidad de muchos chavales conflictivos a causa del trabajo, tengo que admitir que buena parte de la carga agresiva de estas tribus urbanas (o, al menos, de las que se dedican a predicar con el bate de béisbol), está motivada por una ignorancia supina y una falta de afecto tan marcada que les obliga a hacer las mil estupideces para sentirse parte de algo, aunque ese "algo" sea tan dañino como una úlcera sangrante.

Respecto a la ignorancia, no hay más que leer algún foro donde se reúnan cachorros de la misma especie, o intercambien ladridos entre tribus. Llamarse La_gItAnIka o sHe_KaLoRrOn y no caérsele a uno los cojones al suelo es como para hacérselo mirar, por no hablar de esos fotologs infames con caras de malos muy malos y frases de un castellano tan depurado como aki la penya toa lokaaaaaaa kon shurmano i shuprimo.

Si tratar de torturar el castellano ya tiene su delito, el torturarse a uno mismo, dejarse los brazos hechos un cisco y pintar ojitos llorando sangre y tías sacadas de La Novia Cadáver con ribetes color rosa, para terminar haciéndose afotos en plano picado para destacar más ese pelaco lengüetazo de vaca termina por revolverme el estómago, y sobre todo pensando que unos y otros tendrán que hacer grande España cuando servidor vea cerca su jubilación.

Como se supone que soy un nazi facha del mal, no hablaré aquí de las tribus urbanas con calado político, skins y sharps, por dos razones: Primero, porque me conformo con que me odien gilipollas integrales como Pucheta, Toni Eltorrao, los Kikis y otras chicas del montón, antes que lo haga gente nueva y mucho más... decidida; y segundo, porque radicales políticos ha habido en este país desde que nos tocamos la cara hermano contra hermano y dejamos un millón de muertos de herencia, así que no hay nada nuevo bajo el sol ni las pieles que brillan, y en este caso queda poquito, poquito que inventar...

Realmente no es una cuestión de tolerancia o no hacia las tribus urbanas, sino de tolerancia cero hacia la estupidez; así, un tipo que cobra por jugar en un campo de baloncesto porque es su territorio, que acepta pruebas de valor para hacerse digno de la sect... digooo, de la tribu, que saluda como si fuera un tontodelhaba salido de una peli americana de coña, y que baila al ritmo de la gasolina con pinta de chuloputas, rodeado de nenas en bikini con pinta de putas del chulo, solo me merece lástima. Porque mear los árboles para marcar territorios, dejarse dar por culo para demostrar sumisión, cambiar el registro de los trinos en época de celo y exhibir cornamenta alrededor de las hembras, solo lo hacen los animales...

Y, como decía al principio, un lobo solitario rodeado de mandriles, de tiburones, de rémoras, de cobayas, de águilas bicéfalas y de perros gorileros, me parece el más razonable de los animales...

JOSÉ VILASECA

1 comentario:

Anónimo dijo...

HOLA LEO Y VEO QUE TENEMOS CASI LA MISMA PERCEPCION JAJAJA ESA DE CHULO PUTAS Y NENAS CON PINTA DE PUTAS DE CHULO SI QUE ESTA BIEN CERTERA Y MIRA NOMAS COMO SE DEJA LLEVAR LA GENTE POR ELLO .YA ES ACEPTABLE Y HASTA COOL TALES FACHAS...Y MENTE INCLUIDA JAJAJAJA