viernes, 8 de enero de 2010

MENTIRAS Y GORDAS EN EL BARRIO DEL CABANYAL

Nuestro bienamado Gobierno socialista, tan liberal y tan lleno de talante, que vela por el interés de sus camaradas ciudadanos a golpe de decretezo buenista y democrático, personificó en su ministra de InCultura la última demostración de que no tiene puñetera idea del país que le ha tocado gobernar, confirmando que, mientras los miembros y las miembras del Gabinete viven en la calle de la piruleta del país de la gominola, los demás tenemos que seguir batiéndonos el cobre en España. Que viva ella.

Así, González Sinde, la misma que fue capaz de parir el guion de ese dechado de virtudes cinematográficas llamada Mentiras y Gordas y firmó ese acta de censura decididamente estalinista que impidió a todo fan de las películas de terror y casquerío poder ver Saw VI en salas convencionales, resulta que no siente vergüenza ninguna en tratar de paralizar la ampliación de la Avenida Blasco Ibáñez sin haber pisado Valencia más que, supongo, para meterse una paella entre pecho y espalda a costa del erario público.

Supongo que ese arrebato proteccionista de la guionista convertida en ministra socialista (sí, todo rima todo con lista…), se deberá a su superior inteligencia y a su incomparable capacidad empática (nótese la sutil ironía), porque en lo que se refiere a sentido de la realidad, anda bastante perdida.

Entiendo que algunos de los damnificados por la ampliación, sí serán personas honradas sin más deseo que conservar sus casas, y, de corazón, lo siento por ellos. Pero también sé de muchos que llevan pagando míseros alquileres que nunca se han revisado, y que han aprovechado todo resquicio legal para seguir viviendo en su fantasía “años sesenta”, cuando resulta que todo hijo de vecino ha tenido que actualizarse. Conozco de unos cuantos potentados locales, con su casa de lujo en urbanización lejana, que son capaces de pagar religiosamente a los okupas y antisistemas de turno para que hagan ruido, tiren huevos y campen a sus anchas en esas casas heredadas, por las que pensaban sacar un filón y que, ahora, les han expropiado a un precio que no cubre sus faraónicas expectativas. Y, por último, conozco a muchos vagos, maleantes y “respetables miembros de etnias minoritarias”, de esos que queman palés en medio de la calle, se enganchan a la luz y te ofrecen droga a la puerta de sus casas con toda impunidad, cuya presencia no es nada “tradicional” en el barrio marinero y que estarían mucho mejor en una vivienda unifamiliar con barrotes en vez de puerta.

Y todo esto lo sé, no por listo, ni por socialisto, ni por ministro… sino porque vivo en ese barrio, he pisado sus calles, sé qué lugares evitar a determinadas horas del día, y preferiría no tener que hacerlo. Porque, sin ir más lejos, vi, muy jovencito, inaugurar el jardín de la Plaza Lorenzo la Flor y convertirse en un ghetto donde se organizaban peleas de gallos. Y ningún fulano con intereses creados y muchos pájaros en la cabeza me ha tenido que enviar informes sobre una realidad parcial y torticera, porque la Verdad, con mayúsculas, se conoce paseando por las calles del Cabanyal y el Canyamelar, escuchando lo que cada cual de sus habitantes tiene que opinar… y no esperar que una señora puesta a dedo en su cargo, y cuyo único mérito ha sido dar el argumento de una comedia bufa donde los adolescentes toman drogas y enseñan las ubres y el badajo, venga a opinar sobre el suelo que vengo pisando toda mi vida desde hace treinta y cuatro años.

JOSÉ VILASECA

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aitor Rico, o la obstinación del hijo de puta (con cariño, para un "anónimo")

Me había prometido a mí mismo que no iba a hablar de este fulano. Por la gloria de mi maaama y de mi paaaapa, “oyes”, os lo juro por Snoopy y por las bragas de Mafalda. Sobre todo porque el hijo de siete leches este llevaba bastante tiempo amordazado y, supongo, lamiéndose el recto en algún rincón oscuro, como bien acostumbran los chacales, las hienas y los perros del desierto. Pero como a la oportunidad la pintan calva, y se ve que sigue habiendo mucho malparido que no puede hacerse sus pajuelas adolescentes sin pensar en mí, tendré que volver a caer en el caos y en la maldad, y ofrecer material masturbatorio a estos masoquistas del blog, de aquellos que votaron el famoso soy gilipollas y entro aquí exclusivamente a hacer mala sangre. Pues lo dicho, saludo al tendido, tiro la montera y va por ustedes, señores…


Dice llamarse Aitor Rico Méndez y estudiar Psicología, pero como estoy tan acostumbrado a la mentira y a la fabulación en este perro mundillo, perfectamente podría ser esta una identidad falsa, y prefiero no apuntar con mi dedo a nadie o cagarme en la madre equivocada. Su mayor mérito parece ser haber sido compañía de asiento de atrás en el coche de algún muchachuelo warhammero, que lo llevaba y lo traía, lo que tampoco es para ponerse ninguna medalla. Y luego, lo de siempre: Que me ha visto por aquí, que ha oído de mí por allá, y que le parezco aborrecible, odioso y poco menos que el mal encarnado. Como dirían en la SER, bacalá. Otro más (de muchos) que se apunta al carro de eh, tú, alguien me ha dicho que eres malísimo de la muerte y vengo a lapidarte. Deme tres planas, dos con punta y una bolsa de gravilla, que hoy apedreamos a un tal Deuteronomio de Gaza por haber dicho “Jehová”. Etcétera.


Aunque se califica como “habitual” de la fauna friki autóctona, miren que por más que he intentado localizarlo (listados de participantes en Torneos, o el siempre socorrido Google), nunca he dado con su pista, más que nada para confirmar si detrás de un nombre hay una persona o simplemente una invención (que no sería la primera vez). Se presentó hará más de un año en una retahíla de mensajes en nuestro blog que ni he publicado ni pienso hacerlo, ya que supongo que dedicarle un artículo supondrá una satisfacción orgásmica y suficiente para su ego, y puñetera falta hace que comparta con el resto sus tontunas y pajas mentales, caducadas antes de tiempo.


Se las daba de “warhammero desde niño” y acostumbrado a acudir a Torneos (insisto, es fácil encontrar algunos nombres en Internet y localizarlos en tal o cual clasificación torneíl… cosa que no ocurre en su caso…), y su sabiduría le permitía catalogar a los miembros del Drink Team como “grandes jugadores” o al grupo Boxx como “buenas gentes” (lo que demuestra que no tiene pajolera idea de lo que habla) y, después de su presentación, cargaba por el frente con la misma murga de siempre: Que eres un mal bicho, tu trayectoria es infame, “todo el mundo dice que…”, o dando lecciones de ética gratuitas e hipócritas (me suena a chiste aquello de claro, eres muy cobarde diciendo lo que dices desde tu ordenador… cuando resulta que todos sus mensajes son anónimos y ni siquiera hemos podido confirmar su auténtica identidad.


Entre mentira y mentira, el buen “presunto” soltaba perlas como está fuera de onda dirigirte a Tony Latorre, Raúl Pucheta, Enrique Cortizo y un tal Marcelo Soto [sic] pues pocos de ellos tuvieron la oportunidad o el tiempo de formarse; todos ellos se pusieron pronto a currar” lo que confirma mi teoría: Servidor no puede enviarlos a cagar al campo, pero aquí el amigo puede llamarlos incultos y bobos sin caérseles los huevos redondos al suelo. Y, hombre, uno tiene su corazoncito y piensa que, por ejemplo, Marcelo trabaja en una óptica, con una titulación superior, y se le supone una formación suficiente para que no tenga que venir un mamarracho, que aún sigue pensando si seguir viviendo de la teta de mamá para terminar Psicología, a defenderlo. Esto es como la mili, chiquillo, que el valor se le supone a uno… y todos tenemos nuestra forma de demostrarlo.


Para rematar el pastel, y una vez despojado de argumentos, acaba aludiendo a mi “pobre madre” o al “padre muerto que nunca descansará en paz”, como razón y motivo de mi maldad desmesurada, lo que suelen ser demostraciones claras de la retórica de aquel que no conoce a su padre, y cuya madre debe dedicarse a la profesión más antigua del mundo. Y, cuando estaba todo olvidado, muerto y enterrado, vuelven a llamar a tu puerta y no, no es “Avón”, es un CABRÓN, con las seis letras que se siente la mar de dichoso porque hayas dicho que pasas del mundillo, que preferirías haber invertido mejor tu tiempo, etcétera; el muchacho vuelve a la carga, te llama mal padre, peor marido y horrible persona, y supongo que se habrá quedado tan satisfecho como si hubiese conseguido cagar después de una semanita estreñido. Cosas de la diarrea mental, supongo.


Y todo esto, pásmense, viene de un parido de quien no conozco la cara. Con quien no recuerdo haber cruzado media docena de palabras. Y, si hubiera sido así, que tuvo la oportunidad de decirme todo esto en vivo y en directo hasta hace unos meses donde todavía estaba localizado en el tenderete del león (alguna de sus misivas las termina con ese falso y socorrido: espero poder decirte esto en persona delante de un café. Vomitivo).


Podría decir que me la pela en bicicleta la vida y miserias del presunto Aitor este, y lo mejor es que de verdad, me la pela. He evitado publicar algunos de sus “anónimos” incendiarios en el pasado, simplemente porque no me gusta dialogar con un sietemesino a quien no conozco, a quien no veo la cara, y que tiene la desfachatez de hablar con toda ligereza de mí, máxime si se encuentra instalado en una carrera universitaria donde se supone que uno debe demostrar criterio, equidad y un par de neuronas sanas. Da miedito que un tío que va a ejercer de psicólogo se muestre tan extremista y se parapete, se enroque, en solo una parte de la realidad.


Lo cierto es que tengo demasiadas cosas en mente como para preocuparme más de lo necesario por un mindundi con un capazo de tiempo libre (la envidia me corroe, pensando en un adolescente colgadito de las faldas de mamá y enganchado a una licenciatura sin vocación, con poco oficio y menos beneficio… Nótese la sutil ironía), sin cargas familiares, sin auténticas responsabilidades, neófito en el mundo del hobby (y, por tanto, ignorante del “mar de fondo” que hay por estas aguas, que es movidito, por cierto), mal informado y peor asesorado.


Imagino que llamarle de todo, menos bonito, servirá para poco y hará más mal que bien a la imagen que tenga de mí. Pero, como su puñetera vida me la trae al fresco, y ni vivo ni pienso vivir de mi imagen, sirva esta colleja virtual para recordarle que una cosa es “su” verdad y otra cosa es “la” verdad, y que por muy prepotente, por muy cargante, o por muy grosero que pueda parecerle, es muy posible que Aitor esté cagándola desde el principio y que, pecadillos de juventud, no esté dándose cuenta.


Pero, como dudo mucho que recapacite, y aún menos que rectifique, he de admitir que si me he permitido el lujo de publicar su última vomitona dialéctica en la sección de comentarios de Padre Muerte, es para que el resto del mundo mundial tenga un claro ejemplo de la estulticia supina de uno de estos que, el día de mañana, nos tendrán que pagar las pensiones y levantar el país.


JOSÉ VILASECA

sábado, 5 de diciembre de 2009

Doble rasero

Dicen que el pecado capital de España es la envidia. Sin embargo, si hubiera un pecado capital propio para la hipocresía y la doble moral, seguramente le andaría a la zaga.

No sé si esta rara habilidad es propia y exclusiva de los españolitos de a pie, supongo que porque he viajado poco y no estoy en disposición de comparar, pero me arriesgaría a apostar el huevo izquierdo a que somos magna cum laude en aplicar el doble rasero a todos los aspectos de nuestra vida.

Desde las formas más humildes del día a día ciudadano, a las grandes decisiones políticas, este juego de la ley pasa, pero no por mi casa nos demuestra la miseria del ser humano y lo poco que hemos evolucionado en integridad moral a lo largo de los siglos.

Así, después de un verano donde nos hartamos de trajes, de Camps y de un tal Gürtel, nos llega un otoño cargadito de Palau de la Música catalana, chanchullos inmobiliarios baleares, financiación ilegal de partidos políticos y pelotazos en forma de mociones de censura pero-solo-la-puntita en la soleada Benidorm. De tal forma que los mismos que pedían la cabeza del President de los valencianos en bandeja de plata, ahora tienen que hacerse los suecos y mirar para otro lado cuando alguien tira de la manta y nos recuerda que cuando algo huele a podrido en Dinamarca no es porque un funalo haya pisado una cagada... sino porque todos han nadado en mierda y solo esperan que nadie les acerque demasiado la nariz y compruebe a qué apestan.

Por no hablar de la santa madre del oscarizado Bardem, que gritó, alzó el puño y promovió la tarjetita solapera de No a la guerra, cuando la guerra era en Iraq y nos gobernaba un señor con bigote; ande andará la fulana (con todos los respetos... a las fulanas), ahora que no solo estamos pegando tiros en Afganistán, sino que el afroamericano que gobierna el país más poderoso del mundo (que no es Dubai), nos reclama participar en la chupipandi talibán y nuestro jefe de la ceja dice que sí, que vale, que bueno, que cojonudo... Supongo que la diferencia es que en Iraq perdimos a 9 hombres... y en Afganistan a 90 (y subiendo, por desgracia)

Bajando a la tierra, incluso en nuestros hobbys pulula la doble moral, y no voy a profundizar en ello, pues llevamos añitos de blog hablando del tema, y llueve sobre mojado: Tiendas arruinadas y abandonadas, juegos que son llevados al éxito y, de ahí, al ostracismo por el capricho de tal foro o de tal grupo de borregos. Gente que hoy se besa en la boca y mañana se odia, sin solución de continuidadd ni pre-aviso.

Quizá el secreto de todo este espinoso asunto esté en que, en definitiva, la moneda de cambio en la actualidad no es el honor, ni la palabra ni mucho menos la integridad; no tienen precio ni valor, ni se les da la importancia que merecen; antes, un apretón de manos valía más que un contrato, mientras que hoy uno se caga y se mea en el contrato que sea y, con un buen abogado, puede defender que aquello que entonces firmó libremente ahora es "cláusula abusiva" y aquí paz, y después gloria.

La solución, evidentemente, está en cambiar lo que vale y lo que deja de valer, para nosotros, y para los que tengamos que criar a nuestro lado; pero, ojito, no caigamos en la falacia de acusar a la juventud de estar asilvestrada y descontrolada, y luego seamos tan pusilánimes como para excusar a nuestros hijos de sus gamberradas, disculparlos con aquello de que la culpa es de otros, y acabar asegurando aquello de la que está liando ZP. Porque una cosa es ser el peor presidente de la democracia, y otra querer hacerlo responsable de nuestros propios errores

JOSÉ VILASECA

lunes, 23 de noviembre de 2009

"Padre Muerte" llega al final del camino

Pues sí, después de muchos meses de esfuerzo (por no hablar de los años invertidos para "llegar donde estamos"), nuestro querido Padre Muerte ha llegado, finalmente, a las librerías. Lo ha hecho con una venta previa de ejemplares (por correo y en mano), lo suficientemente solvente como para haber pagado completamente la edición y empezar, si no a generar beneficios, sí al menos expectativas. 


El hecho de ver tu creación en un escaparate, compartiendo espacio vital con Saramago o subiéndosele a la chepa de Risto Mejide, es un placer difícilmente comparable con nada, y más si uno echa la vista atrás y se plantea cuantas collejas y cuantos escupitajos se ha llevado en el mundillo pre-editorial, cuantas horas de escritura ha perdido por hacer otras cosas que eran más urgentes, pero mucho menos importantes (empezando por unas Tablas de Organización de ejércitos de Warhammer que todo Cristo criticaba, a pesar de que acabaron plagiándolas, tomándolas prestadas o usando fórmulas muchísimo peores... para acabar contrastando que ese puñetero juego solo se organiza dependiendo del dinero que los frikilones somos capaces de gastarnos en una miniatura que es un hamster maniatado con patas de cigala saliendo de su torso...) 

Algún buenista pensará que soy un poco idiota al preocuparme de según qué gentuza en lugar de estar disfrutando del éxito alcanzado; lo cierto es que, no padezcan, sí estoy disfrutando del éxito alcanzado, y detalles como saber que tu obrita está en Soriano o en París Valencia, donde has comprado libros de otros durante décadas, es lo más parecido a un orgasmo artístico a pequeña escala. Pero sería hipócrita si no admitiera que, en ocasiones, piensas en este o en aquel y bien te gustaría echártelo a la cara, cruzarte de brazos, sonreír y preguntar: Bueno, y ahora... ¿qué? 

Me podía echar a la cara, por ejemplo, a aquellos entrañables valencianos con los que compartí instituto, que se ponían palotes por escribir en la Urza, la Serra o la Maná (revistas del juego Magic... cuando hasta "eso" tenía revista), donde eran capaces de poner maremeueta en lugar de maredeueta sin caérseles los cataplines redondos al suelo y que, con el tiempo se convirtieron a otras doctrinas y confirmando la teoría de que el friki de la tierra de las flores, de la luz y del amor, es aborrecido a lo largo y ancho de la piel de toro. Será por el agua, como decía aquel. 

Me podría echar a la cara a esa tradicional tienda de modelismo, maquetismo y frikismo, (y mira que los he querido, coño). Podría acordarme de ellos, más que nada, por ser capaces de organizar un concurso literario donde proponían escribir sobre el Warhammer, todo el mundo escribió sobre el Warhammer... y acabaron ganando un par de nenas de la casa, faltaría más... y que resulta que no habían escrito sobre el Warhammer. Un amaño difícilmente catalogable, de la misma gente que se queja que si tal o cual certamen es casero. Válgame el paaaaaapa con los malacatones... 

Podría acordarme de ese asociacionista impenetrable, de foro tan vacío como su corte moral, que se plantea reinventar la fantasía épica sin conocimiento, habilidad o ideas. Es de suponer que ese mismo tipo que cobraba un leru por un comic poco menos que calcado de Dragon Fall (que tampoco era la coña en verso en cuanto a originalidad, pero te echabas unas risas...), se habrá dado cuenta que, por mucho que llueva cuando toque, que haga sol cuando debe y que cuides de la puñetera plantita, si la semilla es una castaña pilonga, poco o mal fruto puede dar por mucho que te empeñes, que vendas la cabra o que tengas un hilo forero con veinte páginas y otros tantos cibervoluntarios haciendo cola para sacarte brillo al sable... o a la pluma, que es lo mismo. 

Podría recordar la siempre añorada Ephira, sus novios, sus tetes y esa caterva de adolescentes que la rodean como amigos y vecinos, capaces de convertir en moda el suicidio o los vampiros ñoños, onanistas compulsivos y compradores habituales de la Super POP. Podría hablar de sus muchos complejos, de sus pajas mentales y de sus intentos estériles de convertirse en la polla con cebolla con un boli BIC en la mano o un procesador de textos delante, pero me conformaré con recordar que, hasta cierta edad, ciertas niñas tienden a repetir clichés de actuación y escritura y, bien a base de blogs, de emborronar libretas o de abrirse impíos metroflogs, torturan a todo bicho viviente a base de lágrimas negras, cristales en el corazón, niñatas con un oscuro secreto, y toda esa imaginería propia de la cría que se piensa el ombligo del mundo y que considera que sus chuminadas son problemas, y que los problemas son pozos sin fondo... 

Incluso podría acordarme de mí mismo, aparcando proyectos de novelas y cuentos en beneficio de aficiones y amistades mucho menos agradecidas que la sencilla hoja en blanco. Me arrepiento todos los días de tanta reunión idiota donde transcurrían horas y votaciones para acabar haciendo lo que diga la rubia (da igual que sea un grupo de miniaturistas, en el trabajo o en la Semana Santa), y de tanta quedada con malos clientes y peores colegas a los que te tocaba llevar a casa cuando, quizá, lo que querías era quedarte en tu despachito escribiendo del asesino de Padre Muerte, del vampiro taciturno de Llamadme monstruo o del fin del mundo en Ángela. 

Así que, ahora, cuando veo esa portada que vale un reino junto con otras mucho más conocidas, a la venta en librerías del Reyno de Valencia, una parte de mí hincha el pecho lleno de orgullo... y otra pequeña parte se deja arrastrar por el caos y el mal, y le sale la mar de natural un corte de mangas al tendido de sombra, donde un buen montón de hijos de perra siguen ladrando como bien les enseñó su madre, o se han callado porque ya no queda un puñetero argumento al cual agarrarse a la hora de criticar un proyecto que fue, ha sido y será. Mal que les pese 

 JOSE VILASECA

jueves, 22 de octubre de 2009

La semana de las tijeras largas (¡Vuelve la censura!)

Hace unos días lo leí, y pensé que era una coña, a lo sumo un bulo. Un hoax como dicen ahora los entendidos en engaños cibernéticos. Una idea de pinza del redactor del Ministerio de Cultura, o un feroz ataque hacker. Cosas de un becario rencoroso y mal pagado, vamos.

Pero no. Resulta que es cierto, y sujétense los cataplines que la avalancha viene fuerte: Aplicando la nueva ley de medios audiovisuales, nuestro chupi-Gobierno ha calificado SAW VI como película pornográfica y, por tanto, solo podrá verse en cines si uno acude a ciertos antros de pajilleros (completamente en desuso desde la llegada del porno en red), donde podrá compartir cartel con joyas del celuloide como Por detrás me mola más o Culonas reunidas buscan a Rocco, en una doble sesión que ríete tú del Midnight Extreme del Festival de Sitges.

Y todo, gracias a nuestra nunca bien ponderada ministra de in-Cultura, artífice de guiones gloriosos como los de Mentiras y Gordas o de algunos capítulos de Manolito Gafotas o a las once en casa, y que demuestra, una vez más, que buena parte del sector artístico de este país es una panda de estómagos agradecidos y rojeras de pandereta, que solo saben poner el cazo y chillar consignas bien acordadas cuando otros gobiernan (no he visto a la señora Bardem reclamando el regreso de las tropas de Afganistan o reventando galas donde entreguen premios a su muchachuelo pidiendo el rescate inmediato del Alakrana).

Ahora, en este país, una niña de dieciséis años podrá abrirse de piernas, preñarse y abortar sin que mamá o papá lo sepa, pero no podrá ver Saw VI de ninguna forma legal. Y, si tiene trece años, podrá abrirle la cabeza a una compañera de clase sin ser legalmente imputable, pero no podrá ver las horrorosas andanzas de Jigsaw y sus puzzles mortales. Tócate los huevos...

El problema no es la calidad del producto, ni su violencia. El problema es que un gobierno progresista, defensor de las libertades, se corona como emperador de las tijeras y vuelve a tirar la raya "X" allá donde le ha apetecido cuando todos teníamos más o menos claro que tetas y culos no siempre es porno, y que sangre y casquerío están bien, pero en su justa medida. Y si ese Gobierno, en seis años absolutamente NEFASTOS para el país, no solamente se ha considerado con potestad para decirte qué comer, qué vestir y qué creer, sino que ahora también te dice qué ver o qué no ver, el dibujo de la rosa y el puño cada vez se transforma más en la cruz gamada, y mal camino es ese...

Por desgracia, cosas como estas recuerdan a un pasado reciente y no siempre entrañable, donde la censura te obligaba a ir a los Cine Estudios a ver El Manantial de la Doncella o similares acompañado de un adulto, o cruzar la frontera con Francia a visionar El Último Tango en París, mientras socialistas y comunistas reclamaban libertad de expresión y prensa, tetas al aire, felpudos de la Cantudo y folleteo flower power. Ahora, los del puño en alto son los que censuran, recordándonos que el rojerío no es siempre simpatía, talante y buen rollito, y apuntando a las peores acciones de lugares tan agradables como Corea del Norte, Cuba o la Rumanía de Ceaucescu.

Le dirían que disfrutasen de lo votado, pero la putada es que yo no los voté... pero por su puñetera gracia voy a tener que ponerme el parche pirata y montarme en la mula para ver la película de marras... aunque luego sea una puñetera mierda

JOSE VILASECA

miércoles, 14 de octubre de 2009

Premio Planeta... o algo huele a podrido en Barcelona

Resumen para vagos:
El Planeta 2009 parece que tiene ya nombres y apellidos, y servidor, que es un puto envidioso, sufre en silencio las hemorroides.

Y ahora, al tema...

Como algunos de ustedes sabrán, mozuelas y mozuelos, el abajo firmante es padre natural de esa novela titulada Padre Muerte, que "coloco" tan pronto puedo y cuyo tema forocochero trato de rescatar siempre que me es posible (con relativo éxito). Y toda esta mierda para decirnos que sabes escribir, dirán algunos, con más razón que un santo. Pues sí, qué le vamos a hacer.

Para el que le importe, Padre Muerte fue una de las cuatrocientas y pico que hizo bulto durante la edición del Planeta en 2008, la que ganó Savater escribiendo de caballos y, antes de ella, hizo lo propio Llamadme monstruo, en 2007, en el glorioso año en que ganó PRISA (uy, Millás y Boris, quería decir...); y este año, como a la tercera va la vencida, y servidor todavía cree en milagros, en los Reyes, en la bondad humana y los concursos justos y meritorios, mandé para Barcelona los dos ejemplares de turno de Los últimos días, doscientas y tantas páginas donde el mundo se va al carajo por una epidemia y unos cuantos muertos vivientes (originalidad al poder, supongo...).

Y, otro año más, no solo me quedaré en mi casa chirriando dientes al ver que el planeta con el laurel y el cheque de los cien millones de pelas se los lleva otro (u otra), envidia cochina, sino que el ganador se sabe semanas antes de la cena de etiqueta, y el finalista se consensúa según sopla el viento, poco antes del evento.

Igual me equivoco, y mañana me llevo el "fail", el "owned" o la colleja virtual, pero el nombre de Elvira Lindo no suena en todas las quinielas de la tarde, sino que viene sonando desde antes de verano, lo que dice bastante poco a favor de la limpieza del concurso. Esta semana, en una esclavitud de la moda bastante chocante, aparece como posible finalista (dudo mucho que ganador), Risto Mejide, supongo que para repetir la glamurosa (o rosi-amarilla), maniobra que hace dos años encumbró al venezolano histriónico del micro-pene y el calzón bajado.

No dudo de su calidad como escritores (en el segundo caso, qué coña, sí que me permito dudar de que sepan escribir sin negro, tipo Ana Rosa), pero esta "crónica de un premio anunciado" (de cumplirse el guión), es un insulto a la inteligencia y al esfuerzo de casi quinientos escribanos, que con una ilusión desbordante cumplen el ritual de engendrar y parir una novela que, aquí entre ustedes y yo, no es precisamente embarazo ni parto sencillo.

Evidentemente, cualquiera podrá pensar que solo soy un envidioso que, por manchar unos folios, me permito la osadía de compararme con grandes artistas, consagrados gurús de la letra escrita, y que solo merezco ser señalado y abucheado. Que la envidia es el pecado capital del país, y que la mía es una muestra más de pataleta "typical spanish" y que allá cada cual con su berrinche.

Así que, tirando por el camino del medio, y no queriendo convencer a nadie de mi bondad inocente ni de la maldad avariciosa de los que manejas a su antojo el Premio Planeta, me conformaré con haber enviado, durantes tres años consecutivos, mi obrita de rigor al "más prestigioso y mejor dotado premio literario en castellano", esperar que me devuelvan a mis zombis y mi apocalipsis sin aplicar el 7º punto de las bases (por el que pueden PIRATEAR, con mayúsculas, cualquier obra que les guste, reservándose durante 90 días e incondicionalmente, los derechos de explotación de las novelas que no salgan ganadoras), y ahorrar pacientemente para que, de aquí a unos meses, mi amigo editor (y forocochero) me pase la minuta de la siempre socorrida auto-edición, y vuelva a tratar de convencer a mil personas de que soy la polla con cebolla pluma en mano, y que mi prosa solo es una incomprendida.

Y, claro está, empezar a buscar otro certamen donde el ganador no se conozca medio año antes de la fiesta de coronación...

JOSÉ VILASECA

lunes, 31 de agosto de 2009

Suicidios sin lástima

Mal tema, la muerte, del que hablar el día antes de cumplir años. 34, para ser exactos. Sin embargo, como mi deseo es cumplir estos y muchos más, y todavía pienso que la vida es un don demasiado bonito para tirarlo por el balcón, ahogarlo en pastillas o cortarlo con una cuchilla, y aún no hemos tocado el espinoso tema de quien da la vida por perdida antes de tiempo, pues algún día tiene que ser el bueno y, hoy, mejor que ninguno.

De las muchas formas de suicidio, de esas que no salen en los periódicos para no provocar el "efecto llamada" y que otras neuronas flojas cometan el error de pensar que el túnel de luz es mejor que el valle de lágrimas, hoy en día hay dos que me crispan especialmente los nervios. Y como este es un blog especialmente dedicado a que la gente se rasgue las vestiduras y se tire de los pelos, pues vamos a entrar en harina lo antes posible.

Me crispan los nervios los críos de voz cambiante, vello púbico creciente, adoradores de los Jonas Brothers, de Hannah Montana y de otros virginales pop-stars que, arrastrados por la moda emo, gótica, siniestra o por cualquier otra onda gilipollas que toque esa semana, les da por escribir de su eterno sufrimiento en su flog de rigor (los mas), o directamente buscar un nicho en el cementerio general (los menos), a base de pastillas o gillette en vena. Ya sabéis, lo que empieza por lágrimas negras, hielo en el corazón, emociones dolorosas, quiero gritar, etc... se convierte en un montón de colegas vestidos de negro preguntándose por qué carajo se ha tenido que tirar por el balcón.

Ya sé que la adolescencia es una época difícil (¿acaso no lo son todas?), aunque siempre tiene la ventaja de que aún no te toca pagar facturas, ni letras del piso, ni cambiarle los pañales al "pitufo" de la casa. Ya sé que se folla poco y mal (si es que se folla), pero la cosa no siempre es mejor cuando se crece, y lo que me parece tontuna absoluta es querer palmarla por esto. Que es muy triste que el que quiero no me quiere como quiero que me quiera, duduá, pero eso se soluciona con un diario lloroso y una buena sesión de onanismo, no con barbitúricos.

Y me lo tomo a coña, porque siempre he pensado que el que se quita de enmedio con diecisiete años merece poca o ninguna lástima. Y si, además, se ha pasado meses enteros autolesionándose, amenazando con el suicidio en una eterna tortura psicológica y, en pocas palabras, queriendo ser el ombligo del mundo, casi mejor que se haya ido a la fosa, que somos demasiados fulanos en un mundo, y los que tienen que venir...

Porque, como el ejemplo más cercano de estulticia suicida que tengo es la Perphida y sus amiguetes, que parecen en una continua competición a ver quién sufre más y mejor, creo que el aire que respiran sus pulmones estaría mejor en fuelle ajeno, y que, o bien crecen y se dejan de tontuna, o bien se van a mamarla a Parla a dos metros bajo tierra, el vivo al bollo, etc...

El segundo tipo del que les vengo a hablar son las víctimas que han engendrado al monstruo, de las cuales tenemos últimamente demasiados ejemplos: Niñas bien que se han liado con el malote de turno, crías apenas llegadas a la mayoría de edad que están liadas con un quinqui más chungo del barrio, o con un tipo que supera la treintena, que están "luciendo hombre", en pocas palabras, con sus amiguitas.

Este suicidio comienza mucho antes del trágico final, cuando el "malote" le toca la cara, la maltrata y la humilla y, en lugar de comportarse como una mujer hecha y derecha, es tan sumamente gilipollas que, después de denunciar por compromiso, o alejarse por conveniencia, y dar a entender que ha "rehecho su vida", acabar mintiéndole a todo el mundo (empezando por sí misma), para volver a ver al malote (que ella sabe que es malote, que la ha amenazado por móvil, a través de terceros o con su simple presencia), no sé con qué retorcida intención. Y ocurre la tragedia.

Que sí, que el otro hijo de puta es un ASESINO que hay que colgar de los huevos del palo mayor, pero no quita que la niña sea tonta del haba, por mucha lástima que nos dé. Porque, cuando uno hace malabarismos con nitroglicerina, no siempre debemos culpar a la química, sino a la estupidez del artista...

Y, lo siento, pero la vida es demasiado bonita para perderla, y, como por lo general, tiendo a sentir poca lástima por los suicidas y, últimamente, aborrezco a esos chochos con patas que juegan con sus vidas, con la salud de sus padres y con los recursos del Estado (sanidad, Guardia Civil, Policía), solo porque LES MOLA lucir "malote" o piensan cambiar al macarra de su "ex" a príncipe azul, pues lo siento pero solo le doy el pésame a la familia y al novio, pero, como dice el dicho (y espero acertar esta vez), "que quien por su mal muera, que nadie le llore". Por desgracia, esta nueva raza de suicidas consiguen que nos pasemos días, semanas, mareando la perdiz y que SÍ hay muchos desaparecidos (secuestrados, ancianos con Alzheimer, etc...), que no se han buscado la ruina y merecen tanto seguimiento como los de estas muchachas que SÍ se han puesto la pistola en la boca y ha jugado a la ruleta rusa con un ex-novio macarra e hijo de la gran puta.

Un cordial saludo

JOSÉ VILASECA