miércoles, 24 de febrero de 2021

"Historia inventada de Cataluña" - El resumen

 A pesar de que, tiempo atrás, cambié los ladrillos de mi blog por los dardos envenenados de Twitter, 144 caracteres (después, 288), se me siguen quedando cortos para determinadas "confesiones". Por ello, hace casi año y medio, aproveché y me desahogué a gusto, resumiendo mi polémico libro "Historia inventada de Cataluña" en nada menos de 41 entradillas.

Me resulta bastante divertido y, ciertamente, me ha hecho ganar un montón de amigos (y otros tantos detractores), así que quisiera compartirlo ahora con vosotros. Espero que sea de vuestro agrado.

Estos últimos días, he intercambiado opiniones con algunos fanáticos catalanistas que no creen que "su historia" esté errada, y entran en un bucle absurdo.

Después de escribir "Historia inventada de Cataluña", he descubierto algunas cositas que compartiré con vosotros:
1) Por mucho que lo diga Cucurull, Cataluña no tiene 2700 años. Los condados de la Marca Hispánica no fueron “Cataluña” hasta bien avanzado el Reino de Aragón

2) Los “calçots” se conocen desde la época romana, en todo el arco mediterráneo. El “pantumaca” es de origen murciano. La escudella tiene el mismo origen que el puchero valenciano, el cocido madrileño o la olla podrida castellana: judío.

3) Los romanos no “masacraron” a los druidas catalanes; en realidad, hubo al menos cinco orígenes étnicos en dicha época en lo que conocemos como Cataluña: Ilergetes, ilercavones, lacetanos, indiketes y volcas.

4) Ni Don Pelayo era de Llivia (por tanto, catalán), ni el Cid mezclaba en su figura a varios “nobles catalanes”. No se puede beber alcohol y escribir Historia al mismo tiempo.

5) El origen etimológico de “catalán” proviene del francés y su equivalencia era “castellano” (es decir, residente en el castillo). Incluso el término árabe para castillo, “qala’at”, es semejante.

6) La crónica de Beuter donde se extiende la leyenda de Vifredo “El Peludo” y la mano ensangrentada que convirtió su escudo en bandera, está inspirada en la historia de los Aguilar-Prieto tras la toma de Córdoba.

7) Cuando Toni Soler (paniaguado de TV3), afirma que Cataluña era “un país pirenaico en el siglo IX”, se debe a una indigestión de calçots. No hay referencias válidas de una nación catalana ni entonces ni nunca.

8) Las referencias a Cataluña Vieja y Cataluña Nueva son anacrónicas, basada en el Xarq Al-Andalus del geógrafo sarraceno Al Idrisi, y que incluía los territorios de Murcia, Reino de Valencia y Baleares.

9) Referirse a Borrel II como “el primer mandatario de Cataluña independiente” son, como poco, risibles. Bastante tuvo el hombre con ver cómo Almanzor pasaba a cuchillo a la mayoría de los barceloneses, allá por 987, mientras él se escondía en Gerona. Más o menos como ahora (cambiando Gerona por Waterloo).

10) Los condes de Barcelona, desde Ramón Berenguer I, contaban con los títulos de “dominador de Hispania” y “marqués de Hispania”. ¡Muy españoles ellos!

11) El título de “prínceps” de Ramón Berenguer, no tiene el sentido de “príncipe heredero” como tal, sino "primero entre iguales" y se desmonta simplemente leyendo las Capitulaciones de Barbastro, donde se aplica una antigua ley aragonesa (“matrimonio en casa”), donde es el varón quien abandona su tronco genealógico para unirse al de la esposa.

12) La “catalanidad” de Jaime I y Fernando de Trastámara (casa de origen castellano, gallego para más señas), es ridícula en sí misma.

13) No existe prueba de que hubiera un Estudio General en Barcelona antes del que Alfonso IX otorgó a Salamanca.

14) La genética y las crónicas (a pesar de las manipulaciones de Próspero Bofarull) desmienten que la repoblación de los Reinos de Mallorca y Valencia tuvieran una predominancia catalana.

15) Por mucho que se patrocine a Institut Nova Història, la catalanidad de Marco Polo, Cristóbal Colón, Américo Vespucio, Leonardo Da Vinci, Miguel Servet, Cervantes (¡hijo de aquel y convertido en Shakespeare), Santa Teresa de Jesús, Erasmo de Rotterdam… son RIDÍCULAS.

16) No hay prueba de que Colón viajara a América con una flota catalana por la ruta norte en 1477, y que llamara “Terra nova” al lugar por su origen catalán (Cucurull “again”).

17) La “bóveda catalana” de Guastavino era, en realidad, valenciana o andaluza (la 1ª, en arte mudéjar, se instaló en Aznalcóllar).

18) El sentido de la Diputación de Lo General o del General, dedicada al cobro de impuestos y que se disolvía periódicamente no justifica que se considere análoga a la Generalitat y, por tanto, nunca existieron los 131 Presidents de la Generalitat (en realidad, el actual es sólo el décimo).

19) Justificar el Siglo de Oro de la lengua catalana (en realidad, la valenciana), empleando autores exclusivamente valencianos (San Vicente Ferrer, Canals, Jordi de San Jordi, Ausiàs March, Martorell Roís de Corella, Isabel de Villena, Jaume Roig…), que se referían a su lengua como “valenciano”, es, en sí, ridículo.

20) La referencia interesada de los almogávares como “Gran Compañía Catalana”, no le impidió reunir varias nacionalidades, y gritar “¡Aragón!” mientras cargaban.

21) Durante la Guerra dels Segadors, en el Corpus de Sangre, el grito más extendido fue “¡Viva el Rey de España!" a pesar del interés del infame Pau Clarís por entregar su tierra al Rey de Francia.

22) Creer que la tradición de Halloween tiene su origen en Cataluña (cuando el argumento de vaciar calabazas u otras hortalizas, es de origen celta), es ridícula.

24) La Diada catalana es, quizá, la única celebración nacional del mundo que mitifica una derrota. En el bando de Casanova se anima a los catalanes “derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y la libertad de toda España”

25) En las distintas catas y traslados de cadáveres en el Fosar de les Moreres no se ha encontrado NINGÚN cuerpo con uniforme militar, armas o impedimenta. El lugar se instala en el cementerio parroquial de Santa María del Mar.

26) La famosa prohibición contra el catalán de Felipe V en los Decretos de Nueva Planta era, en realidad, una oficialización del castellano sobre el latín en los documentos oficiales. En dicho Decreto no hay NINGUNA referencia a la lengua catalana.

27) La teoría etimológica que apunta a Cataluña como origen del flamenco es ridícula.

28) El origen de los Mossos d’Esquadra parte del interés de la monarquía borbónica de combatir el bandolerismo, migueletes y somatenes, siendo muy represivos contra el carlismo posterior

29) Los argumentos etimológicos para creer que fueron marinos catalanes los descubridores de Australia son, en sí mismos, ridículos.

30) El origen de la bandera Old Glory estadounidense tiene su origen en el emblema de la Compañía de las Indias Orientales y no en la bandera catalana (en realidad, aragonesa). El argumento de Bilbeny de que se cambió el amarillo real por el blanco republicano es vergonzoso.

31) El inventor de la sardana, José María Ventura (“Pep” para los nacionalistas), no “actualizó” el baile en modo alguno (folkloristas como Brandes apuntan a que “no hay pruebas que permitan remontar su origen a la Grecia clásica”); además, muchas de sus obras plagian óperas italianas y zarzuelas.

32) Hasta la Renaixença, lo que llamamos “catalán” era considerado una variante del provenzal o del lemosín (en su “Oda a la patria”, Aribau habla de “en llemosí li parle”). Fue normalizado y extendido por un químico lego en lingüística llamado Pompeyo Fabra, que se enfrentó a la comunidad filológica local y nacional (Unamuno fue particularmente crítico con él), hasta que fue abiertamente apoyado por el nacionalismo.

33) No existe ningún documento anterior a 1869 (con el infame ensayo “La Confederación Catalano-Aragonesa”), que hable de este término.

34) El Barrio gótico de Barcelona… no es gótico en absoluto. La mayoría de las construcciones que se dicen góticas, incluso en las guías turísticas, son de finales del XIX y principios del XX.

35) El Día de la Raza (12 octubre), tan reivindicado por el dictador Franco, fue promovido en su inicio por la Casa de América en Barcelona.

36) “Els Segadors” procede de un concurso convocado por la Unión Catalanista, y la música es un evidente plagio del himno hebrero Ein K’Eloheinu, del siglo XV. Dentro del Plan 2000 de Pujol, se ordenó a los colegios catalanes la obligación de aprenderla en horario escolar.

37) Hans Max Gamper (no Joan), fundó el FC Barcelona al negarle su incorporación a otros equipos barceloneses por ser extranjero. Durante los primeros años, por eso, no se aceptaron jugadores españoles (otras fuentes hablan de que era solo para jugadores catalanes).

38) A pesar de los empeños del médico “iluminado” Manuel Esteller, los descubrimientos de Ramón y Cajal no pueden considerarse “inventos catalanes”, excusándose en que sus hallazgos tuvieron lugar mientras se encontraba en Cataluña.

39) El nacionalismo catalán intentó su entrada en la Sociedad de Naciones tras la Primera Guerra Mundial con una carta suplicante al presidente norteamericano Wilson, semejante a la petición del cantón cartaginés años antes.

40) El origen del Día del Libro se debe a la iniciativa de un escritor y editor valenciano. El complemento de la rosa se remonta a la Misa de San Jordi donde los nobles regalaban esa flor a sus amadas.

41) En 1935, Jaume Vicens Vives, uno de los mejores historiadores de nuestro país, advirtió en su artículo “La Historia no es crea, es refà” sobre la manipulación del nacionalismo catalán respecto de su propia cronología.

42) Por mucho que se empeñe Gabriel Rufián, con aquello de “Barcelona luchó contra el franquismo calle por calle”, lo cierto es que el ejército nacional, sublevado o franquista (póngale el adjetivo que quieran), entró en la ciudad condal sin disparar un solo tiro. Quizá la represión de Companys y las guerras intestinas entre republicanos, comunistas, anarquistas y nacionalistas (10.000 muertos sin juicio), ayudó a que los barceloneses los recibieran como “liberadores”.

43) No hay pruebas ni datos estadísticos que refieran que la represión franquista fue mayor en Cataluña que en el resto del país. La analogía “España contra Cataluña” de la Guerra Civil es falsa.

44) El catalán en tiempos de Franco estaba “tan prohibido” que en 1942 se publicó “Rosa mística” (en catalán), en 1948 se convoca el Sant Jordi de novela en catalán o en 1953 se convoca el Mercé Rododera de cuentos y narraciones breves en catalán, por poner solo tres ejemplos

45) Franco fue tres veces condecorado por el FC Barcelona (1951, Insignia de Oro y Brillantes; 1971, Medalla de Oro del Palau y 1974 insignia del 75º Aniversario del Club).

46) La quimera de los Países Catalanes fue desarrollada por Joan Fuster, natural de Sueca (Valencia), conocido por sus ideas homófobas y su afición a las bebidas espirituosas. La beatificación de este mediocre ensayista solo responde a criterios políticos.

47) Del “millar de heridos” durante el 1-O, anunciado por los medios oficialistas, solo constan cuatro personas ingresadas.

Disculpad el ladrillo.

lunes, 20 de enero de 2020

A vueltas con el pin parental

No me he querido meter en el charco del "pin parental", tan en boga estos últimos días, pero como padre y maestro quisiera expresar, brevemente, mi opinión al respecto.
La escuela debía ser un lugar sagrado para todos los gobiernos, donde se educara en materias y, al mismo tiempo, en valores, actitudes y ética, desde una perspectiva global y crítica, independiente del color político de quien gobierne. Quizá el mayor error de los gobiernos nacionales haya sido, desde la Transición, no llegar a acuerdos para un Libro Blanco de la Educación, que ofrezca contenidos comunes para los diecisiete reinos de taifas en que se han convertido las Comunidades Autónomas, y que asegure unos mínimos de calidad, un respeto a la diversidad y un conocimiento de los derechos y los deberes.
Me parece tan mezquino el adoctrinamiento religioso como el moral o político. Defender el creacionismo, el terraplanismo o dejarse llevar por el lobbismo, significa educar esclavos del sistema, independientemente del sistema al que nos refiramos.
Vivimos en un país donde, al tiempo que se pelea contra el "pin parental" en Murcia, se mira para otro lado en situaciones de aberraciones históricas o lingüísticas que aparecen en contenidos curriculares (y no extracurriculares, como ocurre en el caso de las charlas de género, ahora en el ojo del huracán), y que nadie afronta por temor a ser señalado como "dictatorial".
Volver al concepto de la Enciclopedia Álvarez (es decir, contenidos curriculares condicionados por el Estado), o poner a los niños y niñas al servicio del Estado (en un mundo cada vez más globalizado y cosmopolita), es un error gravísimo, que no debería estar justificado ni "blanqueado" por la comunidad educativo o, peor aún, por esa cultura que, cada día más, parece postrada a los pies de un solo partido político.
Da vergüenza pensar que, a fecha de hoy, al Gobierno le preocupa más la ideología que el fondo. Que sigue manteniéndose un sistema que obliga a adolescentes con ganas de trabajar o especializarse, a seguir aparcados en institutos hasta los 16 años, o que todavía nadie ha aclarado cómo podría salir adelante el proyecto de la "educación en casa", cada día más necesitado de una auténtica legislación.
Gracias por leer.

miércoles, 8 de enero de 2020

"Granaderas" en la Semana Santa Marinera

En la próxima Asamblea de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera de Valencia, se decidirá, a propuesta de Dolores Grao (Cofradía de Granaderos de la Stma. Virgen de los Dolores Coronada del Grao), la posible incorporación de mujeres con la vestimenta de soldado napoleónico tradicional de nuestros Poblados Marítimos, que actualmente se mantienen en tres de las cuatro parroquias (la cuarta, Cristo Redentor - San Rafael, también la tuvo en su momento).

Vaya por delante que, más allá de la decisión final que tome la Asamblea, y el cariño y admiración que tengo por mis buenos amigos granaderos "graueros", como 

Juan Antonio Picazo Fernandez
 o Jose Maria Orero Gimeno, entre otros muchos, creo que la Semana Santa Marinera debería avanzar hacia el respeto y la recuperación de la simbología histórica tanto en los personajes bíblicos como en las llamadas "corporaciones armadas".



En su momento, me pareció un acierto, por ejemplo, que la Corporación de Longinos sustituyera paulatinamente la anacrónica alabarda que portaban por la más realista lanza de longinos, o que las distintas guardias romanas apostaran por espadas más cercanas al gladius que por otros modelos; por ello, creo que es un error.

Es cierto que algunos personajes considerados tradicionales en nuestra Fiesta no se ajustan al concepto histórico o artístico (el más claro ejemplo es la Samaritana, mujer humilde de Samaria que Cristo encontró junto a un pozo, y que en nuestras procesiones recuerda a una noble romana o hebrea con un ánfora, y cabellos de complejísimo peinado), pero entiendo que una cosa es convivir con una tradición errónea pero arraigada en el imaginario colectivo, y otra una incorporación nueva que no termino de entender.

En el artículo con el que enlazo (y en muchos otros que podéis encontrar), se explica el papel de la mujer en los ejércitos napoleónicos y que, de forma acertada, la labor de "cantinera" resume su esforzada participación al lado de sus parejas en el frente de batalla, tanto como aguadoras como cirujanas de choque, y otras muchas mas funciones de un servicio tan ingrato como es la propia guerra.



https://www.elprimeredecan.es/la-mujer-en-los-ejercitos-napoleonicos/

Nota: La propuesta se aprobó sin votación por parte de la Asamblea.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Analizando (socialmente) una nómina

Ayer recibí mi nómina. Tengo la suerte de contar con una nómina generosa, y más en los tiempos que corren. Aunque mi mujer no trabaja fuera de casa y hay que “repartirla entre cuatro” no me puedo quejar, en absoluto. Sin embargo, hoy quiero hablaros de “la nómina que no cobro”

Entre pitos y flautas, me retienen la nada despreciable cantidad de 1000€. Todos los meses. Como yo sí creo en la democracia, entiendo que es mi justa aportación al sistema de bienestar social en el que vivo, pero muchas veces me pregunto dónde va exactamente ese dinero.

Me pregunto si las prostitutas que, presuntamente, pagaron altos cargos del PSOE de Andalucía salió de mi dinero. Me pregunto si los daños provocados por los sediciosos en Barcelona se pagarán con mi dinero. Me pregunto si el subsidio de quien trabaja también en B sale de mi dinero.


Me pregunto si las ayudas a los MENAs, esos que veo los lunes al sol, siempre con el porrete y el móvil de última generación, sale de mi dinero. Me pregunto cuánto de los 4 millones de la EMT que Grezzi ha “despistado” en Valencia, por una supuesta estafa, salió de mi dinero. Me pregunto qué parte de esta segunda campaña electoral en un año sale de mi dinero. Me pregunto qué parte de las subvenciones a libros en catalán escritos por valencianos, que no venden un pimiento (salvo en colegios, como lectura obligatoria), sale de mi dinero.

Me pregunto cuánto de mi dinero hay en esa Iglesia católica que fomenta el separatismo en Barcelona, el nacionalismo en Euskadi o que esconde al cura de al lado de mi casa en el culo del mundo, para que no trascienda que grabó vídeos practicándole felaciones a su amante emigrante.
(Esto último no es una bravata: ya visteis lo que publiqué ayer). Pero también me pregunto cuánto de mi dinero hay en el bolsillo de los imanes de las mezquitas que recomiendan a sus fieles pegar a sus esposas, o que sigan considerando sucias busconas a las mujeres occidentales.

Podría encabronarme y hacer como esa concejala emigrante de ERC que, mientras afea a Abascal que nunca haya cotizado fuera de la política (lo que no es malo en sí mismo, pero nos enseña la clase de dirigentes que podemos tener), ella misma admite sin rubor que se pasó dos años trabajando sin cotizar (hablando de “pasar hambre” en España, tócate los cojones Maríamanuela).

O podría hacer como Echenique, y dejar de pagar la seguridad social a mi asistente personal (si lo tuviera). O como los Pujol, y repartir mi “herencia paterna nunca declarada del todo” en Andorra, Suiza y lugares igualmente exóticos. O como todos los que no han cotizado jamás fuera de la política

Llegado el caso, podría colgarme del ojal un lazo de colores y decir que “España me roba”, y montar barricadas y parapetos con cosas ardiendo, todo muy fallero, pidiendo que mi casa sea declarada república independiente de Ikea, y mandar a mi hijo de embajador de los Vilaseca a la Guayana (pagado, claro)

Pero yo no soy así. Yo creo en mi tierra, que es Valencia y es España. Y cotizo por mi trabajo y por mis libros. Me preocupa que los políticos hagan buen uso del dinero público, pero jamás me veréis excusarme en “lo mal que está todo” para dejar de pagar impuestos o ir en contra de la Ley. Porque toda excusa para saltarse la Ley que no pase por la democracia dentro de esa propia Ley, es delito. Toda masa que imponga su voluntad saltándose la Ley, es turba. Y ni antorchas ni saludos romanos ni puños en alto ni hoces ni martillos ni cruces gamadas valen más que tu voto.

jueves, 24 de octubre de 2019

Vividores del sistema, de la letra... y "ganapremios" en general

Tras el (discutible), Premio Nacional de Narrativa a Cristina Morales, y la discusión en redes sobre si el premio tiene que ver con su calidad literaria o su activismo político, quiero hacer una reflexión acerca de la vocación del juntaletras, desde mi propia perspectiva.

Tengo 44 años y escribo (relato cosas inventadas para que otros las lean), desde que tenía 7. He tenido la suerte de escribir 
casi todo lo que he querido, he ganado varios premios literarios, me han publicado y he cobrado derechos de autor, así que sé de lo que hablo.

En lo que se refiere a escribir en general, no todo lo que se escribe se publica, ni todo lo que se publica merece ser leído. En estos tiempos donde una pequeña tirada autoeditada cuesta una miseria, por suerte, cualquier rayapáginas puede ver publicada su obra, por desgracia.

En lo que se refiere a premios literarios (aunque el tema da para libro), los mejor dotados suelen estar “asignados”, por así decirlo, y los que tienen detrás entes públicos dependen mucho de la sensibilidad social o reivindicativa del autor, más que de su calidad literaria.

No quiero detenerme aquí para señalar determinados escritores cuyas ventas o trascendencia no sería igual si no fuera por su activismo, su defensa de determinados derechos (reales o ficticios), o por su participación en la vida pública; les recuerdo que "Manual de resistencia" no fue escrito por Pedro Sánchez, pero aparece su cara y nombre en la portada, y en 4 meses declaró haber ganado 17.000 euros en derechos de autor. Netos. O cuando González-Sinde (guionista de la infame “Mentiras y gordas” y exministra), fue finalista en el Planeta con su primer libro, ¡sorpresa!

Sé de premios que han llegado a “ampliar plazo de inscripción” porque el "ganador apalabrado" no había acabado el manuscrito que tenía encargado. 500 escritores cagándose en todo Dios y la corte celestial, y que perdieron la poca inocencia que les quedaba aquella semana. Por no hablar de los premios que “nadie gana”, pero donde te acaban vendiendo una multipropiedad (léase coedición – estafa), o cuando te nombran “finalista” y tienes parada uno o dos años tu obra por los derechos de tanteo y edición preferente de la editorial de turno.

Al final, como juntaletras, te limitas a subirte de hombros y saber que los premios a los que optas, con dotación económica o sin ella, salvo que consigas la fama (merecida), o medres hasta la náusea, son los mismos que tu capacidad de ventas: limitados. Pero tú escribes, porque tienes el veneno en la sangre.
·
Así que, enhorabuena a Cristina Morales. La animaría a dejar de decir gilipolleces y pulir su estilo, pero como “su estilo” es lo que pide su público (que aplaude sus gilipolleces), el sistema se retroalimenta y hará bien en no hacerme caso, valga el juego de palabras.

domingo, 12 de noviembre de 2017

La chaqueta con coderas y la Senyera del altillo.

Mi padre, que esta próxima semana hará diez años que faltó, acostumbraba a rumiar, cada vez que llegaban elecciones, y Felipe González hacía campaña con una ajada chaqueta marrón de pana.

- Mira, hijo, ya ha sacado el fulano este la chaquetita a pasear.

Yo, que era joven e inexperto (con los años, solo he conseguido cambiar lo primero), no entendía qué manía le tenía mi progenitor a la chaqueta de pana. Pensaba que, como en mi casa no éramos muy de pana, se trataba de una queja sobre su estilo. Pero, claro, creces, aprendes y comienzas a relacionar que quien acabó siendo más recordado por la X de los GAL o los latifundios en Guinea Ecuatorial, que por cumplir aquello de España no la va a conocer ni la madre que la parió, desempolvaba la chaqueta justo con las Elecciones Nacionales a la vuelta de la esquina, cuando era necesario recordar a ese país del IVA recién impuesto, del De entrada, OTAN no, o del cierre de los Altos Hornos del Mediterráneo, que el “güeno” del Camarada González había sido abogado laboralista y, por tanto, amigo del pueblo.

Aquí una chaqueta de pana, aquí un amigo...

Por desgracia, la Historia tiene a repetirse, con distintos personajes, y como el cambio climático ha desterrado definitivamente las chaquetas de pana de nuestro guardarropa, necesitamos echar mano de otro complemento que nos reconcilie con la terreta. Y aquí es donde entra nuestra Señera coronada y centenaria, a la que Pedro El Ceremonioso concedió rango de Real y que no se inclina ante nadie... aunque, para algunos, lo importantes es que haga juego con los zapatos.
Así, de vez en cuando aparecen salvapatrias dispuestos a la caza del voto (para sí o para terceros), que se sienten poseídos por el espíritu de Gandalf, el Gris; ya saben, el mago de El Señor de los Anillos, con su frase “vuelvo a vosotros en los albores de la tempestad”, dispuestos a librarnos de ese malvado país de ficción, que en el libro se llama Mordor, y en la vida real se puede llamar, qué se yo... ¿Países Catalanes?


Mapa de Narnia. O de Mordor. En todo caso, de un país imaginario...

De esta forma, con esas fanfarrias y esa pompa mesiánica (que, llámenlo envidia, pero me suele tocar bastante los cataplines), sacan la señera del altillo, le sacuden el polvo, se envuelven en ella y salen a la calle como en el Día del Orgullo, aunque no sepan de dónde les viene el aire del orgullo ese... Los mismos que se inventaron lo de Comunidad Valenciana, por no darle el gusto a las hordas fusterianas de clavarnos el infame “País Valencià” (y, no se nos olvide, porque el Rey Emérito, que acababa de renegar públicamente de los principios del Régimen, no consentía que en la España que le apalabró su padre y le dejó el Caudillo en herencia, hubiera otro reino compartiendo terreno con el suyo), los mismos que contaron los generosos votos del capo di capi Pujol, mientras se pergeñaba la Academia Valenciana de la Lengua (hundiendo en la miseria, y nunca mejor dicho, a la Real Academia Valenciana), los mismos que han consentido la astracanada de la indapandansia de los vecinos del norte, mientras los nostálgicos de Raimón campaban a sus anchas con los aplecs, los correllengua y la falacia de la Escola Valenciana, que tenía poco de escuela y mucho menos de valenciana.
Ahora, con una manifestación fresquita en la memoria, y otra prevista para el próximo sábado, 18 de noviembre, me pregunto, como hacía El último de la fila, aquello de “dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité”. Cuando la izquierda valenciana, culturalmente acomplejada, sigue aferrada a la tontuna de “País Valencià”, cuando el centro y la derecha locales siguen nutriéndose de los brotes verdes que supuso Unión Valenciana (aunque silban y se hacen los despistados cuando Aznar asegura que sigue hablando catalán en la intimidad), y el valencianismo (que nunca había tenido mala prensa), se vende como la nueva Falange desde los medios de la capital del Reino. Eso, amigo, dónde estabas...


No sé si la solución de nuestra tierra será el valencianismo (porque, mal que nos sepa, tanto en Alicante como en Castellón se quejan del mismo centralismo en el cap i casal, que los de aquí al protestar respecto de Madrid o Barcelona), pero lo que estoy absolutamente seguro que no es solución son los abrazafarolas que buscan desesperadamente una poltrona, y se animan a hacer una cuidadosa labor de captación de votos para determinados partidos, en ese río revuelto que, desde la Transición (por no ir más atrás y recordar los convulsos tiempos del blasquismo), ha sido el votante valencianista.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Vida virtual

Hace apenas una semana, mi santa esposa tuvo la desgracia de “perder” su móvil; lo entrecomillo porque, a fecha de hoy, no sabemos si lo extravió o si “se lo extravió” algún amigo de lo ajeno. Cosas de este mundo con prisas, donde perderías la cabeza de no tenerla sujeta a los hombros. En definitiva, hubo un día en que no lo encontraba y, mientras lo buscábamos afanosamente por casa, acabó “resucitando” de aquella manera, en manos de otra persona con ganas de dar por el saco.

La parte técnica se resolvió bastante rápido: llamada a la compañía, bloqueo de móvil, de tarjeta y de todo lo bloqueable. Lo bueno es que, sin comerlo ni beberlo, iba a cambiar de terminal (que ya le hacía falta). No hay nada en el occidente capitalista que el dinero no pueda arreglar. Serà per diners, decimos por aquí…

Un incidente que no tendría más relevancia si no fuera por una serie de hechos, inexplicables para mí, que ocurrieron entre el “no veo el móvil” o “¡joder, alguien tiene mi móvil!” y que me dan mucho que pensar acerca de esta sociedad aséptica, distante e impersonal que estamos creando.

Como os decía, el “amigo de lo ajeno” debía ser aficionado a dar problemas, puesto que se dedicó a enviar mensajes soeces e incluso alguna fotografía comprometida (del propio delincuente, afortunadamente), a grupos o personas que había en la agenda de Sara. Gracias, precisamente, a un mensaje bobo que me envió, detecté el asunto y pude atajarlo a tiempo.

Imaginaos: amigos, padres y madres del cole viendo en sus celulares mensajes idiotas que daban como referencia “Sara”. ¿Qué pensaron? A esta mujer le ha dado un vahído, supongo. Se le ha ido la pinza. O, quizá, simplemente que le habían cogido el móvil los críos y estaban haciendo trastadas tecnológicas, que para eso la nueva generación de mini-youtubers se vale sola. Sea como fuere, supongo que os hacéis una idea.

El problema viene, a mi entender, en la reacción. Nadie llamó a Sara, ni a mí, para preguntar qué nos pasaba en la cabeza. Tuvieron que transcurrir dos días hasta que alguien se dignó, en la puerta del colegio, a decirle joder, Sara, cómo te has pasado, aunque mi bendita mujer (o yo) llevamos a nuestros hijos a la escuela a diario. Había sido bloqueada de grupos, expulsada, defenestrada virtualmente... pero nadie había tenido la deferencia de encararse con ella y preguntarle a la persona que hay detrás del icono si había tenido un mal día, un incidente… o un robo, como al final fue.

La anécdota me recordó poderosamente a aquellos primeros tiempos de Internet, donde en foros, listas de correos y similares nos poníamos a caldo sin necesidad de preguntarnos qué clase de persona había al otro lado de la pantalla; al fin y al cabo, la mayoría eran completos desconocidos y no te importaba que siguieran siéndolo. Sin embargo, en este caso la persona “infractora” era pública y conocida, accesible, fácil de abordar… pero nadie lo hizo. Se prefirió la infamia a la razón, dar pábulo a quimeras frente a contrastar una información extraña.

Así que, cuando descubro personas capaces de tragarse noticias sacadas de El Mundo Today y darlas por buenas, me pregunto qué pensarían los filósofos clásicos cuando los hijos de la información y la tecnología prefieren el rumor y la mentira a perder cinco minutos de sus vidas para comprobar qué hay de cierto en cualquier situación que se da en su vida.

 José Vilaseca