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jueves, 27 de noviembre de 2025

EL (PANCATA)NAZISMO Y EL PRINCIPIO DE LA SILENCIACIÓN

 EL (PANCATA)NAZISMO Y EL PRINCIPIO DE LA SILENCIACIÓN


Hace unos días se publicó mi ensayo Pancatanazisme (en castellano, "Pancatanazismo"), que analiza los principios propagandísticos del nacional-socialismo alemán aplicados al "tot català" promovido por el ultranacionalismo catalán. En el mismo se utilizan numerosos ejemplos de cada uno de estos principios y, seguramente, el primero que he observado en mí y en muchos de los que defendemos nuestras propias ideas es el de SILENCIACIÓN.

Este principio, de manera muy resumida, pretende silenciar al rival (por no contar con argumentos para rebatirlo), ocultar las noticias que lo favorecen, minimizar sus éxitos y, en cierta forma, ofrecer una imagen ridícula de los logros ajenos, "contraprogramando" a través de los medios controlados por el tirano en cuestión. A todos se nos ocurren personas que, nos gusten más o menos, han sido atacadas, ignoradas o ridiculizadas por la "línea de pensamiento imperante" ("pensamiento único"), y podemos compartir numerosos ejemplos. ¿Los Meconios? ¿Pablo Motos? ¿Pepe Herrero? ¿Iker Jiménez? ¿Isaac Parejo "Infovlogger"? ¿Rocío López "Roro"?. Al fin y al cabo, la llamada "cultura de la cancelación" pretende precisamente eso: censurar o silenciar al enemigo, como forma de "matarlo" socialmente.

En mi caso particular, cuando observo esta clase de amenazas a mi alrededor, me limito a ignorar o bloquear de mis redes a todas estas moscas cojoneras (prefiero el término genuinamente valenciano "borinot", más elegante pero igualmente ilustrativo), sabiendo que no quiero perder mi tiempo interactuando con ellos. Que me trate de cancelar alguien que nunca me va a comprender, ni me va a escuchar ni me va a leer no debe preocuparme, y es de sabios centrar mi esfuerzo en aquellos que SÍ quieren saber de mí. Si eres de esos, gracias. Si eres de los que vienen a burlarse, no te extrañe si ves borradas tus publicaciones en mis hilos o desaparezco de tus redes sociales. Sí, te habré silenciado. Sí, te habré bloqueado. Porque para hablar con una pared, por pura comodidad prefiero las de mi casa.

Pero es cierto que, en mi caso, tengo "poco peligro": no cuento con muchos seguidores en redes, no soy un escritor de cientos de miles de ventas y mi trascendencia es, sinceramente, limitada. Pero eso no quita para que, de vez en cuando, tenga que espantar a mis "borinots", cansinos, molestos y que tan poco nos aportan.

Gracias por leer.

JOSÉ VILASECA

viernes, 21 de noviembre de 2025

DISCURSO DE PRESENTACIÓN - PANCATANAZISMO (cena Asociación Escritores Lengua Valenciana)

 DISCURS PRESENTACIÓ "PANCATANAZISME" - SOPAR AELLVA (original en valencià)

Bona nit, amics i amigues:
L’any passat, en este mateix sopar de l’Associació d’Escritors en llengua Valenciana, vaig tindre el privilegi de rebre el premi d’Ensaig per la meua obra PANCATANAZISME i, pràcticament un any despuix, podem vore-li la cara al chiquet.
Voran, yo no sóc un erudit ni un estudiòs ni un divulgador del valencianisme, com els meus molts volguts Òscar Rueda, Ampar Cabrera, Vicent Ramón Calatayud o Aureli Lopez, quatre dels molts
noms que són punta de llança d’eixa resistència valenciana que, com el poblet dels gals Astèrix i Obélix, resistia incansablement front l’invasor.
Yo sóc, senzillament, un temerari de les rets socials i un mercenari de la lletra escrita. M’agrada publicar lo que m’agradaria llegir i m’agrada defendre lo que considere just, cert i veritat. Que algú me
diga blaver és com si me ficaren una estrela de Davit en el braç en mig del ghetto de Varsovia en 1940: per als pancatalanistes, com per als nazis, sóc l’enemic… i no m’importa.
I d’aixó precisament parla este ensaig: PANCATANAZISME. De com el pancatalanisme ha agafat les mecàniques més roïnes i indignes
del Nazional Socialisme alemà, de la Gestapo, de la maquinària propagandística de Joseph Goebbels, i les ha aplicat com un rugló, un martell cruel, davant d’aquells que considera els seus enemics.
La mentira, la manipulació, el senyalament i, finalment, la mort social del dissident, d’aquell que no combrega en rodes de molí.
En l’ensaig voran com, des del naiximent de la Societat Eugenésica Catalana (una búsqueda de la perfecció ària de la raça catalana front als “moros” espanyols), que va ser generosa benefactora del
proyecte llingüístic de Pompeu Fabra, pare putatiu del nou català, passant pels reconeguts traïdors a la terra valenciana com Juan de la Cruz Fuster Ortells, falangiste de carné i promotor del concepte “Països Catalans”, fins als cadells incontrolats d’Arran, els Maulets, Acció Cultural i tota la purria coneguda que s’amaga darrere de la Policia Nacional cada 9 d’Octubre… Darrere de tots ells, com dia, no hi ha originalitat: Són una còpia bastarda d’aquells que varen fer del genocidi, la guerra i l’odi la seua senya d’identitat. La única diferencia és que el pancatanazisme ha canviat la esvástica, la creu gamada, per la estelada.
No és una llectura amable. No és una llectura fácil. Pero és una llectura, en la meua sincera opinió, necessària. Perque tots tenim, més o manco, identificats als enemics del valencianisme… pero
tenim que conèixer les seues ferramentes, els seus instuments de tortura, en la convicció de que el món se va lliurar del nazisme i que, més pronte o més tart, Valéncia se lliurarà del pancatanazisme en treball, en raons… i en trellat.

TRADUCCIÓN AL CASTELLANO

Buenas noches, amigos y amigas.

El año pasado, en esta misma cena de la Asociación de Escritores en Lengua Valenciana, tuve el privilegio de recibir el Premio de Ensayo por mi obra PANCATANAZISMO y, prácticamente un año después, podemos verle la cara al chiquillo.

Verán, yo no soy un erudito ni un estudioso ni un divulgador del valencianismo, como mis muy queridos Òscar Ruega, Ampar Cabrera, Vicent Ramón Calatayud o Aureli Lopez, cuatro de los muchos nombres que son punta de lanza de esa resistencia valenciana que, como el pueblecito de los galos Astérix y Obélix, resistía incansablemente frente al invasor.

Yo soy, sencillamente, un temerario de las redes sociales y un mercenario de la letra escrita. Me gusta publicar lo que me gustaría leer y me gusta defender lo que considero justo, cierto y verdad. Que alguien me llame "blavero" es como si me colocaran una estrella de Davit en el brazo en medio del ghetto de Varsovia en 1940: para los pancatalanistas, como para los nazis, soy el enemigo... y no me importa.
Y de eso precisamente hablar este ensayo: PANCATANAZISMO. De como el pancatalanismo ha tomado peores y más indignas mecánicas del Nacional Socialismo alemán, de la Gestapo, de la maquinaria propagandística de Joseph Goebbels, i les ha aplicado como un rodillo, un martillo cruel, frente a aquellos que considera sus enemigos.

La mentira, la manipulación, el señalamiento y, finalmente, la muerte social del disidente, de aquel que no comulga con ruedas de molino.

En el ensayo verán como, desde el nacimiento de la Sociedad Eugenésica Catalana (una búsqueda de la perfección aria de la raza catalana frentre a los "moros" españoles), que fue generosa benefactora del proyecto lingüístico de Pompeyo Fabra, padre putativo del nuevo catalán, pasando por reconocidos traidores a la tierra valenciana como Juan de la Cruz Fuster Ortells, falangista de carné y promotor del concepte “Países Catalanes”, hasta los cachorros incontrolados de Arran, los Maulets, Acció Cultural y toda la purria conocida que se esconde tras la Policía Nacional cada 9 de Octubre… Detrás de ellos, como decía, no hay originalidad: Son una cipia bastarda de aquellos que hicieron del genocidio, la guerra y el odio su seña de identidad. La única diferencia es que el pancatanazismo ha cambiado la esvástica, la cruz gamada, por la estelada.

No es una lectura amable. No es una lectura fácil. Pero es una lectura, en mi sincera opinión, necesaria. Porque todos tenemos, más o menos, identificados a los elemigos del valencianismo… pero tenemos que conocer sus herramientas, sus instrumentos de tortura, con la convicción de que el mundo se libró del nazismo y que, más pronto o más tarde, Valéncia se librará del pancatanazismo, con trabajo, con razones y con buen juicio.

domingo, 23 de marzo de 2025

DE MAYOR QUIERO SER BLASCO IBÁÑEZ

Acostumbro a decir que, de pequeño, cuando comencé a escribir aporreando con saña esa vieja Remington que me regalaron mis padres, quería ser Stephen King: veía su biografía en la contraportada de aquellos libros que mis padres, de nuevo, adquirían en Círculo de Lectores y pensaba que algún día sería como él, un tipo con estudios universitarios, dando clase aquí y allá y, sin perder comba, perpetrando alguno de los libros más vendidos de la época. Luego descubres que no todo eran claros en las sombras del maestro del terror, pero eso ya te preocupa menos.

Luego pasan los años, creces, tienes inquietudes políticas, te posicionas y, aunque sigues escribiendo, tu ideal pasa a ser otro muy distinto. Y, tras la charla en el Casal Romeu y las palabras que me han dedicado desde la entidad centenaria Lo Rat Penat, tengo muy claro que mi meta está acercarme lo más posible al inigualable Vicente Blasco Ibáñez, sobre todo por los “piropos” que me han comenzado a dedicar la hora pancatalanista, cada vez más pequeña, y que por la mañana hace pintadas en la fachada de Lo Rat Penat y por la tarde se burla de mí porque escribo en castellano.


Nadie duda de la valencianidad de D. Vicente Blasco Ibáñez, de su lucha contra el nacionalismo cenutrio (entonces, como ahora, representado principalmente por ciertos sectores catalanes y vascos), de su perfil político y de que, a pesar de sus colaboraciones con “La Traca” y algunos cuentos, el grueso de su producción literaria fue en castellano, y este hecho le permitió convertir sus novelas en guiones de Hollywood con enorme éxito (y que RTVE reivindicara su figura durante la Transición con series como “La barraca” o “Cañas y barro”, todo sea dicho de paso).
Acostumbro a escribir en castellano, en redes y en novelas, y no me siento menos valenciano que aquellos que hablan un perfecto barceloní o que se apuntaron ayer a una Falla (aunque anteayer se burlaban de los falleros, siguiendo la doctrina de Joan Fuster que consideraba a las falleras mujerzuelas disfrazadas), creo que me entienden. He tenido la enorme suerte de publicar “Història de Valéncia en pindoletes” con l’Oronella, tras muchos ejemplares vendidos en castellano con Grupo Editorial Sargantana, y el privilegio de conseguir el Premi d’Ensaig de l’Associació d’Escritors en Llengua Valenciana con una obra titulada “Pancatanazisme” y que espero vea pronto la luz. Pero no estoy por la labor de pagar “cuotas” para que se me considere más o menos valenciano (o valencianista), y seguiré publicando lo que me dé la real gana, en castellano, en valenciano o en ambas.
Gracias por leer. Gràcies per llegir.

miércoles, 24 de febrero de 2021

"Historia inventada de Cataluña" - El resumen

 A pesar de que, tiempo atrás, cambié los ladrillos de mi blog por los dardos envenenados de Twitter, 144 caracteres (después, 288), se me siguen quedando cortos para determinadas "confesiones". Por ello, hace casi año y medio, aproveché y me desahogué a gusto, resumiendo mi polémico libro "Historia inventada de Cataluña" en nada menos de 41 entradillas.

Me resulta bastante divertido y, ciertamente, me ha hecho ganar un montón de amigos (y otros tantos detractores), así que quisiera compartirlo ahora con vosotros. Espero que sea de vuestro agrado.

Estos últimos días, he intercambiado opiniones con algunos fanáticos catalanistas que no creen que "su historia" esté errada, y entran en un bucle absurdo.

Después de escribir "Historia inventada de Cataluña", he descubierto algunas cositas que compartiré con vosotros:
1) Por mucho que lo diga Cucurull, Cataluña no tiene 2700 años. Los condados de la Marca Hispánica no fueron “Cataluña” hasta bien avanzado el Reino de Aragón

2) Los “calçots” se conocen desde la época romana, en todo el arco mediterráneo. El “pantumaca” es de origen murciano. La escudella tiene el mismo origen que el puchero valenciano, el cocido madrileño o la olla podrida castellana: judío.

3) Los romanos no “masacraron” a los druidas catalanes; en realidad, hubo al menos cinco orígenes étnicos en dicha época en lo que conocemos como Cataluña: Ilergetes, ilercavones, lacetanos, indiketes y volcas.

4) Ni Don Pelayo era de Llivia (por tanto, catalán), ni el Cid mezclaba en su figura a varios “nobles catalanes”. No se puede beber alcohol y escribir Historia al mismo tiempo.

5) El origen etimológico de “catalán” proviene del francés y su equivalencia era “castellano” (es decir, residente en el castillo). Incluso el término árabe para castillo, “qala’at”, es semejante.

6) La crónica de Beuter donde se extiende la leyenda de Vifredo “El Peludo” y la mano ensangrentada que convirtió su escudo en bandera, está inspirada en la historia de los Aguilar-Prieto tras la toma de Córdoba.

7) Cuando Toni Soler (paniaguado de TV3), afirma que Cataluña era “un país pirenaico en el siglo IX”, se debe a una indigestión de calçots. No hay referencias válidas de una nación catalana ni entonces ni nunca.

8) Las referencias a Cataluña Vieja y Cataluña Nueva son anacrónicas, basada en el Xarq Al-Andalus del geógrafo sarraceno Al Idrisi, y que incluía los territorios de Murcia, Reino de Valencia y Baleares.

9) Referirse a Borrel II como “el primer mandatario de Cataluña independiente” son, como poco, risibles. Bastante tuvo el hombre con ver cómo Almanzor pasaba a cuchillo a la mayoría de los barceloneses, allá por 987, mientras él se escondía en Gerona. Más o menos como ahora (cambiando Gerona por Waterloo).

10) Los condes de Barcelona, desde Ramón Berenguer I, contaban con los títulos de “dominador de Hispania” y “marqués de Hispania”. ¡Muy españoles ellos!

11) El título de “prínceps” de Ramón Berenguer, no tiene el sentido de “príncipe heredero” como tal, sino "primero entre iguales" y se desmonta simplemente leyendo las Capitulaciones de Barbastro, donde se aplica una antigua ley aragonesa (“matrimonio en casa”), donde es el varón quien abandona su tronco genealógico para unirse al de la esposa.

12) La “catalanidad” de Jaime I y Fernando de Trastámara (casa de origen castellano, gallego para más señas), es ridícula en sí misma.

13) No existe prueba de que hubiera un Estudio General en Barcelona antes del que Alfonso IX otorgó a Salamanca.

14) La genética y las crónicas (a pesar de las manipulaciones de Próspero Bofarull) desmienten que la repoblación de los Reinos de Mallorca y Valencia tuvieran una predominancia catalana.

15) Por mucho que se patrocine a Institut Nova Història, la catalanidad de Marco Polo, Cristóbal Colón, Américo Vespucio, Leonardo Da Vinci, Miguel Servet, Cervantes (¡hijo de aquel y convertido en Shakespeare), Santa Teresa de Jesús, Erasmo de Rotterdam… son RIDÍCULAS.

16) No hay prueba de que Colón viajara a América con una flota catalana por la ruta norte en 1477, y que llamara “Terra nova” al lugar por su origen catalán (Cucurull “again”).

17) La “bóveda catalana” de Guastavino era, en realidad, valenciana o andaluza (la 1ª, en arte mudéjar, se instaló en Aznalcóllar).

18) El sentido de la Diputación de Lo General o del General, dedicada al cobro de impuestos y que se disolvía periódicamente no justifica que se considere análoga a la Generalitat y, por tanto, nunca existieron los 131 Presidents de la Generalitat (en realidad, el actual es sólo el décimo).

19) Justificar el Siglo de Oro de la lengua catalana (en realidad, la valenciana), empleando autores exclusivamente valencianos (San Vicente Ferrer, Canals, Jordi de San Jordi, Ausiàs March, Martorell Roís de Corella, Isabel de Villena, Jaume Roig…), que se referían a su lengua como “valenciano”, es, en sí, ridículo.

20) La referencia interesada de los almogávares como “Gran Compañía Catalana”, no le impidió reunir varias nacionalidades, y gritar “¡Aragón!” mientras cargaban.

21) Durante la Guerra dels Segadors, en el Corpus de Sangre, el grito más extendido fue “¡Viva el Rey de España!" a pesar del interés del infame Pau Clarís por entregar su tierra al Rey de Francia.

22) Creer que la tradición de Halloween tiene su origen en Cataluña (cuando el argumento de vaciar calabazas u otras hortalizas, es de origen celta), es ridícula.

24) La Diada catalana es, quizá, la única celebración nacional del mundo que mitifica una derrota. En el bando de Casanova se anima a los catalanes “derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y la libertad de toda España”

25) En las distintas catas y traslados de cadáveres en el Fosar de les Moreres no se ha encontrado NINGÚN cuerpo con uniforme militar, armas o impedimenta. El lugar se instala en el cementerio parroquial de Santa María del Mar.

26) La famosa prohibición contra el catalán de Felipe V en los Decretos de Nueva Planta era, en realidad, una oficialización del castellano sobre el latín en los documentos oficiales. En dicho Decreto no hay NINGUNA referencia a la lengua catalana.

27) La teoría etimológica que apunta a Cataluña como origen del flamenco es ridícula.

28) El origen de los Mossos d’Esquadra parte del interés de la monarquía borbónica de combatir el bandolerismo, migueletes y somatenes, siendo muy represivos contra el carlismo posterior

29) Los argumentos etimológicos para creer que fueron marinos catalanes los descubridores de Australia son, en sí mismos, ridículos.

30) El origen de la bandera Old Glory estadounidense tiene su origen en el emblema de la Compañía de las Indias Orientales y no en la bandera catalana (en realidad, aragonesa). El argumento de Bilbeny de que se cambió el amarillo real por el blanco republicano es vergonzoso.

31) El inventor de la sardana, José María Ventura (“Pep” para los nacionalistas), no “actualizó” el baile en modo alguno (folkloristas como Brandes apuntan a que “no hay pruebas que permitan remontar su origen a la Grecia clásica”); además, muchas de sus obras plagian óperas italianas y zarzuelas.

32) Hasta la Renaixença, lo que llamamos “catalán” era considerado una variante del provenzal o del lemosín (en su “Oda a la patria”, Aribau habla de “en llemosí li parle”). Fue normalizado y extendido por un químico lego en lingüística llamado Pompeyo Fabra, que se enfrentó a la comunidad filológica local y nacional (Unamuno fue particularmente crítico con él), hasta que fue abiertamente apoyado por el nacionalismo.

33) No existe ningún documento anterior a 1869 (con el infame ensayo “La Confederación Catalano-Aragonesa”), que hable de este término.

34) El Barrio gótico de Barcelona… no es gótico en absoluto. La mayoría de las construcciones que se dicen góticas, incluso en las guías turísticas, son de finales del XIX y principios del XX.

35) El Día de la Raza (12 octubre), tan reivindicado por el dictador Franco, fue promovido en su inicio por la Casa de América en Barcelona.

36) “Els Segadors” procede de un concurso convocado por la Unión Catalanista, y la música es un evidente plagio del himno hebrero Ein K’Eloheinu, del siglo XV. Dentro del Plan 2000 de Pujol, se ordenó a los colegios catalanes la obligación de aprenderla en horario escolar.

37) Hans Max Gamper (no Joan), fundó el FC Barcelona al negarle su incorporación a otros equipos barceloneses por ser extranjero. Durante los primeros años, por eso, no se aceptaron jugadores españoles (otras fuentes hablan de que era solo para jugadores catalanes).

38) A pesar de los empeños del médico “iluminado” Manuel Esteller, los descubrimientos de Ramón y Cajal no pueden considerarse “inventos catalanes”, excusándose en que sus hallazgos tuvieron lugar mientras se encontraba en Cataluña.

39) El nacionalismo catalán intentó su entrada en la Sociedad de Naciones tras la Primera Guerra Mundial con una carta suplicante al presidente norteamericano Wilson, semejante a la petición del cantón cartaginés años antes.

40) El origen del Día del Libro se debe a la iniciativa de un escritor y editor valenciano. El complemento de la rosa se remonta a la Misa de San Jordi donde los nobles regalaban esa flor a sus amadas.

41) En 1935, Jaume Vicens Vives, uno de los mejores historiadores de nuestro país, advirtió en su artículo “La Historia no es crea, es refà” sobre la manipulación del nacionalismo catalán respecto de su propia cronología.

42) Por mucho que se empeñe Gabriel Rufián, con aquello de “Barcelona luchó contra el franquismo calle por calle”, lo cierto es que el ejército nacional, sublevado o franquista (póngale el adjetivo que quieran), entró en la ciudad condal sin disparar un solo tiro. Quizá la represión de Companys y las guerras intestinas entre republicanos, comunistas, anarquistas y nacionalistas (10.000 muertos sin juicio), ayudó a que los barceloneses los recibieran como “liberadores”.

43) No hay pruebas ni datos estadísticos que refieran que la represión franquista fue mayor en Cataluña que en el resto del país. La analogía “España contra Cataluña” de la Guerra Civil es falsa.

44) El catalán en tiempos de Franco estaba “tan prohibido” que en 1942 se publicó “Rosa mística” (en catalán), en 1948 se convoca el Sant Jordi de novela en catalán o en 1953 se convoca el Mercé Rododera de cuentos y narraciones breves en catalán, por poner solo tres ejemplos

45) Franco fue tres veces condecorado por el FC Barcelona (1951, Insignia de Oro y Brillantes; 1971, Medalla de Oro del Palau y 1974 insignia del 75º Aniversario del Club).

46) La quimera de los Países Catalanes fue desarrollada por Joan Fuster, natural de Sueca (Valencia), conocido por sus ideas homófobas y su afición a las bebidas espirituosas. La beatificación de este mediocre ensayista solo responde a criterios políticos.

47) Del “millar de heridos” durante el 1-O, anunciado por los medios oficialistas, solo constan cuatro personas ingresadas.

Disculpad el ladrillo.

domingo, 12 de noviembre de 2017

La chaqueta con coderas y la Senyera del altillo.

Mi padre, que esta próxima semana hará diez años que faltó, acostumbraba a rumiar, cada vez que llegaban elecciones, y Felipe González hacía campaña con una ajada chaqueta marrón de pana.

- Mira, hijo, ya ha sacado el fulano este la chaquetita a pasear.

Yo, que era joven e inexperto (con los años, solo he conseguido cambiar lo primero), no entendía qué manía le tenía mi progenitor a la chaqueta de pana. Pensaba que, como en mi casa no éramos muy de pana, se trataba de una queja sobre su estilo. Pero, claro, creces, aprendes y comienzas a relacionar que quien acabó siendo más recordado por la X de los GAL o los latifundios en Guinea Ecuatorial, que por cumplir aquello de España no la va a conocer ni la madre que la parió, desempolvaba la chaqueta justo con las Elecciones Nacionales a la vuelta de la esquina, cuando era necesario recordar a ese país del IVA recién impuesto, del De entrada, OTAN no, o del cierre de los Altos Hornos del Mediterráneo, que el “güeno” del Camarada González había sido abogado laboralista y, por tanto, amigo del pueblo.

Aquí una chaqueta de pana, aquí un amigo...

Por desgracia, la Historia tiene a repetirse, con distintos personajes, y como el cambio climático ha desterrado definitivamente las chaquetas de pana de nuestro guardarropa, necesitamos echar mano de otro complemento que nos reconcilie con la terreta. Y aquí es donde entra nuestra Señera coronada y centenaria, a la que Pedro El Ceremonioso concedió rango de Real y que no se inclina ante nadie... aunque, para algunos, lo importantes es que haga juego con los zapatos.
Así, de vez en cuando aparecen salvapatrias dispuestos a la caza del voto (para sí o para terceros), que se sienten poseídos por el espíritu de Gandalf, el Gris; ya saben, el mago de El Señor de los Anillos, con su frase “vuelvo a vosotros en los albores de la tempestad”, dispuestos a librarnos de ese malvado país de ficción, que en el libro se llama Mordor, y en la vida real se puede llamar, qué se yo... ¿Países Catalanes?


Mapa de Narnia. O de Mordor. En todo caso, de un país imaginario...

De esta forma, con esas fanfarrias y esa pompa mesiánica (que, llámenlo envidia, pero me suele tocar bastante los cataplines), sacan la señera del altillo, le sacuden el polvo, se envuelven en ella y salen a la calle como en el Día del Orgullo, aunque no sepan de dónde les viene el aire del orgullo ese... Los mismos que se inventaron lo de Comunidad Valenciana, por no darle el gusto a las hordas fusterianas de clavarnos el infame “País Valencià” (y, no se nos olvide, porque el Rey Emérito, que acababa de renegar públicamente de los principios del Régimen, no consentía que en la España que le apalabró su padre y le dejó el Caudillo en herencia, hubiera otro reino compartiendo terreno con el suyo), los mismos que contaron los generosos votos del capo di capi Pujol, mientras se pergeñaba la Academia Valenciana de la Lengua (hundiendo en la miseria, y nunca mejor dicho, a la Real Academia Valenciana), los mismos que han consentido la astracanada de la indapandansia de los vecinos del norte, mientras los nostálgicos de Raimón campaban a sus anchas con los aplecs, los correllengua y la falacia de la Escola Valenciana, que tenía poco de escuela y mucho menos de valenciana.
Ahora, con una manifestación fresquita en la memoria, y otra prevista para el próximo sábado, 18 de noviembre, me pregunto, como hacía El último de la fila, aquello de “dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité”. Cuando la izquierda valenciana, culturalmente acomplejada, sigue aferrada a la tontuna de “País Valencià”, cuando el centro y la derecha locales siguen nutriéndose de los brotes verdes que supuso Unión Valenciana (aunque silban y se hacen los despistados cuando Aznar asegura que sigue hablando catalán en la intimidad), y el valencianismo (que nunca había tenido mala prensa), se vende como la nueva Falange desde los medios de la capital del Reino. Eso, amigo, dónde estabas...


No sé si la solución de nuestra tierra será el valencianismo (porque, mal que nos sepa, tanto en Alicante como en Castellón se quejan del mismo centralismo en el cap i casal, que los de aquí al protestar respecto de Madrid o Barcelona), pero lo que estoy absolutamente seguro que no es solución son los abrazafarolas que buscan desesperadamente una poltrona, y se animan a hacer una cuidadosa labor de captación de votos para determinados partidos, en ese río revuelto que, desde la Transición (por no ir más atrás y recordar los convulsos tiempos del blasquismo), ha sido el votante valencianista.