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miércoles, 23 de abril de 2025

DIEZ AÑOS DE ESTA FOTO... ¡CÓMO PASA EL TIEMPO!

 ¿Veis esta foto?


Fue la primera vez en que estuve en la Feria del Libro de Valencia, gracias a la ayuda y apoyo de Editorial Sargantana Spain . Año 2016, con solo tres libros (las "pildoritas" de Valencia en su primerísima edición), y agradecí como nunca el esfuerzo que mis editores y la organización puso para que estuviera firmando allí.
Para cualquier escritor, estar presente en una feria del libro es un regalo y un privilegio. Cuando hablo con autores de la editorial familiar comento que lo importante en esos días no es vender, sino estar. Hacer acto de presencia con la mejor sonrisa, pues no hay cartel más revelador que el propio rostro de un autor.
Por desgracia, algunos autores tienden a exigir estar en ciertas ferias del libro (incluso autores autoeditados, que deberían ser especialmente sensibles a estas oportunidades), y luego pasan olímpicamente de acudir a la cita: aparecen en los folletos, en los carteles... pero luego hacen el vacío en la carpa de autores independientes, lo que desluce considerablemente la estampa de la propia Feria y, en ocasiones, consigue que la organización niegue la asistencia de autores si no van acompañados de una librería o editorial.
El mundo del Libro siempre es complicado, pero algunos consiguen que sea AÚN más difícil. Aprovechad cada ocasio que tengáis de conocer a los autores en su propia salsa, y dirigido los autores, disfrutad de cada ocasión que se os presente para ponerle cara a vuestro libro.

JOSÉ VILASECA

lunes, 18 de enero de 2016

Recorriendo la TIERRA MUDA

Primera reseña de 2016; quizá, cuando comencé este blog, mi entrada en el nuevo año hubiera tenido forma de recopilación de la siempre movida Noche de Reyes en nuestra desaparecida tienda El Corazón del León, de amarga queja por pedidos que no llegaron o algo por el estilo. Ahora, me limito a cantar las bondades de mis aventuras literarias, lo que me convierte en un ególatra simpático en lugar de un ogro comeniños que solo sabe echar pestes de unos clientes caprichosos y poco agradecidos; dentro de lo malo, como comprenderéis, me quedo con lo primero.

Y lo que toca en 2016 es promocionar lo que se ha escrito y publicado en 2015 que, en mi caso, tiene forma de dos libros. Dos mejor que uno, ¿no?; así, "Historia de Valencia en pildoritas" (mi hijo de abril) y "Tierra muda" (mi hijo de diciembre), están preparados para seguir siendo producto de consumo y, espero, disfrute del lector.

De este último, vamos a tener un invierno bastante "cumplidito": en una nueva visita al plató de Revista de sociedad (ahora, en la sintonía de Levante TV), junto con mi buen Donís Salvador (cantante, presentador y Su Alteza por méritos propios), tendremos oportunidad de hablar del presente y el futuro de este humilde juntaletras y orientar a mis lectores a que asalten las librerías. A fecha de hoy, se han unido a la causa librerías tan conocidas en Valencia como Soriano y toda la familia de París Valencia (lo que supone, como dicen los americanos, jugar en las ligas mayores), o tan cercanas como La papelería de Galindo o Papelería Compás (lo que supone, como decimos aquí, ser profeta en tu tierra), y me doy con un canto en los dientes la mar de feliz. Si a alguien le apetece, la entrevista se emitirá el sábado 16 y el domingo 17 dentro del programa Revista de Sociedad y en diferido en su canal de Youtube: Revista de Sociedad

 
Así se veía, en la tele, mi (pen)último libro...

Como hemos hecho un montón de amigüitos en Castellón y Vila-real (y más teniendo en cuenta que la editoria, EDISI, es de esta última población), pues presentaremos el libro en tierras de la Plana. Y lo haremos en muy buena compañía: Rosario Raro, escritora para Planeta y autora del gran éxito Volver a Canfranc nos apadrinará en su curso de escritura creativa dentro de la Universitat Jaime I. También la Asociación de Apoyo al Superdotado y Talentoso - ACAST, nos abrirá las puertas de la Jaume I para una nueva presentación y, finalmente, nos tomaremos una "a vuestra salud" en el pub L'Antic, en Vila-real, lugar talismán de la editorial EDISI, y como el bueno de Francisco Umbral, hablaremos de mi libro.

 Gente guapa... y yo (de izquierda a derecha: 
Sicilia Nuño, Emilio Navarro, Rosario Raro y el que suscribe)

Sin embargo, como tuve la oportunidad de confirmar hace apenas dos días, el pistoletazo de salida tendrá lugar en un lugar muy cercano a mí; tan cercano, que está a un tiro de piedra de la antigua herbolaria de mi abuelo, de la juguetería donde me ayudaron a ser niño, de mi primera falla... Con amigos, con familia y con vecinos, tendremos un café-tertulia (sí, y venderemos libros), en la cafetería Tots, calle Justo Vilar, 25.

Aquí nos vemos el próximo jueves...

Más allá del saldo económico (que supone un lento pero continuo goteo, lo que siempre es de agradecer), el saldo de sensaciones está siendo muy positivo: cuando la respuesta ante la pregunta ¿te está gustando Tierra muda? viene a ser una mezcla entre me lo acabé en tres días y se me hizo de madrugada, porque no podía dejar de leer, uno no puede sino sentir orgullo. De momento, que es lo más importante, nadie me ha dicho que lo usa para calzar una mesa ni que es una lástima que no lo lleve encima para poder tirármelo a la cabeza; en los tiempos que corren, es de agradecer.

Pues, lo dicho: seguimos para bingo. No sé si tendré la suerte (o la desgracia) de que alguien se atreva o anime a diseccionarlo en su blog personal, pero de momento la cosa funciona. Que dure es lo importante...

José Vilaseca



jueves, 19 de noviembre de 2015

Os vendo otra moto

Nuevo libro. Ale, así, de sopetón, sin vaselina ni nada. Un bombardeo de bondad estilo Vilaseca a través de las redes sociales, para tratar de congregar a amigos y vecinos el próximo 13 de diciembre, domingo, a partir de las 12:00 el Museo de la Semana Santa Marinera Salvador Caurón, echar unas risas, tomarnos un vino y venderos una novela a precio ajustado.

Y ahora, ¿qué? ¿repetimos lo mismo en este blog, que siempre ha sido personal y macarra? ¿o le damos la vuelta a la tortilla y rescatamos ese tono guerrillero con el que empecé a dar caña virtual allá por 2008? Pues, mira, vamos a tratar de jugar con dos barajas, a pelo y a pluma, y dar tanto la de cal como la de arena, a ver cómo sale.

Las flores se resumen sencillas: Tierra muda es mi cuarto hijo literario y, como todos mis hijos (especialmente los dos reales que coronan este humilde blog), son perfectos. Al menos, para mí. No engaño a nadie y trato de ofrecer una buena historia de intriga apocalíptica, sazonada con momentos de terror y pinceladas de crítica social, con letra clara y legible, y cuatrocientas páginas. Si no es de vuestro agrado, lo sentiré mucho; aceptaré cada crítica que reciba, porque de eso también vive el escritor. Pero tened por seguro que si os fuera a vender humo o, peor aún, mierda, me dedicaría a otra cosa.


Dicho lo cual, vamos a por la parte malvada y caótica del artículo, que es la que os mola, adorables cabritos que me soportáis (guiño, guiño). Echando la vista atrás, es el cuarto libro que publico desde 2009 y el segundo sólo este año (sumado al relato que aparece en la antología Sexnamorados); más aún, desde 2006 llevo escritos nueve libros (ocho de ellos, novelas), además de media docena inconclusos... y me da mucho que pensar.

De entonces hasta ahora, he aparcado muchas ocupaciones que me suponían demasiado tiempo y disgustos. Basta con echar un vistazo a las primeras entradas de este mismo blog para saber a qué me refiero. También se han quedado por el camino, personas que antes etiquetaba como amigos y ahora he pasado a definir como dice la canción de Gotye: alguien a quien conocí (las fotos del bautizo de mi hijo mayor o de mi boda son buena muestra de ello); en Facebook podéis encontrar decenas de frases motivadoras respecto a los amigos que dejan de serlo, así que no creo que haya mucho más que añadir.


Portada de Alguien a quien conocí

Cualquiera puede pensar, sumando dos y dos, que he tratado de llenar el hueco dejado por mi tienda cerrada, el Warhammer, los juegos de mesa, los amigos traidores, los arribistas y las locas del coño en general, a base de ecribir libro tras libro... cuando, en realidad, es al revés. Me explico: Como bien apuntó una vez mi buen David Mateo (lo cito mucho últimamente; espero que no penséis que jugaos a los gladiadores cuando nadie nos ve...), todo el tiempo que un escritor no dedica a escribir, es tiempo perdido. Cometí el error de llenar ese tiempo para escribir con aficiones absurdas (gratísimas, sí... pero absurdas), personas infames (yo y mi ojo clínico...) o, aún peor, filosofía barata en forma de blogs, foros, listas de correo, torneos, eventos y chupipandis varias, enfrascado en un esfuerzo ímprobo (y estéril), para separar los buenos de los malos. Razoné, discutí, me engorilé y, al final, comprobé lo que ya sabía: La cantidad de gilipollas integrales que hay en el mundo no descenderá por mucho que me empeñe... y lo peor que puede ocurrir es que yo mismo me convierta en uno de ellos (y, por momentos, así fue).

Cuando escribes, no hay buenos y malos: hay lectores y no lectores. A los lectores debes ofrecerles lo mejor de ti, y a los no lectores darles motivos de peso para que te lean. Punto. Estás por encima del bien y el mal y, os lo aseguro, es una postura comodísima. Puedes ahorrarte juicios de valor, o aprovechar tu ficción para deslizarlos sin que (casi) nadie se ofenda.

Sé que todo esto es mucho más difícil de decir que de hacer; más de una vez y más de dos, suelto alguna perla en las redes sociales, que provoca que algún lector potencial me catalogue de friki, gafapasta, facha, perroflauta, ateo, beato, machista, feminazi, blavero, pancatalanista, bujarrón o pichabrava... y deje de leerme. Pero ya no es como antes, por suerte, cuando cada vez que empezaba un texto con Apreciados amigos... a mi santa madre le acababan pitando los oídos.

¿Es esto una disculpa, una rendición? En realidad, es un reconocimiento: Una demostración de que aquella verdad mía no le interesaba a casi nadie, por mucha razón que tuviera. Porque, desgraciadamente, contar con pruebas sobradas de un hecho no impide que la gente mire hacia otro lado... y pilles un cabreo cojonudo. Y llega un punto en que piensas ¿qué carajo hago aquí, predicando en el desierto, cuando en casa se está de puta madre, con batín y pantuflas, tomando un cafelito y aporreando el Word como si no hubiera un mañana?

Así que, el próximo 13 de diciembre, os espero para venderos mi moto. Da igual que me ames o que me hayas odiado a muerte. Sinceramente, me la solpa. No te miraré con rencor, no te señalaré como el mono malvado de padre de familia ni desenterraré el hacha de guerra. Porque tengo más que claro que, a estas alturas de la película, aquí he venido a hablar de mi libro, como Umbral. Que en paz descanse.

viernes, 20 de marzo de 2015

Presentación del libro "Historia de Valencia en pildoritas"

Pues sí, lo he conseguido de nuevo. Y, de nuevo, valga la redundancia, estoy aquí para anunciarlo. Otra aventura literaria del vil Vilaseca que llega a buen puerto y que espera contar con vuestra bendición y/o vuestra crítica... pero, por encima de todo, con vuestra presencia.

Aún recuerdo cuando, allá por 2009, ese proyecto titulado Padre Muerte comenzó a tomar forma, y muchos pensaban que me había limitado a fotocopiar un montón de páginas y encuadernarlas en gusanillo, como si de un trabajo escolar se tratase. Quizá sea una de las maldiciones del escritor, hacer pensar a todo el mundo que tu fiebre creadora pueda acabar siendo un bloque de folios presentados de aquella manera, fácilmente aparcables en el rincón del ya le echaré un vistazo después. 

No quisiera que esta entrada en mi blog personal se convirtiese en otra sensión de látigo en contra de anónimos y exaltados que, ciertamente, hace tiempo que apenas levantan la voz (siquiera la voz virtual), así que, lo mejor es explicar qué es Historia de Valencia en pildoritas y a qué se debe su existencia.

Ciertamente, en septiembre de 2011 (si mal no recuerdo), mi buen amigo y maestro de ceremonias radiofónicas, Emilio Navarro, conductor del programa Ya Estamos Todos en la 91.4 FM de Valencia (sí, quién me iba a decir a mí, levantinista irredento, que iba a acabar colaborando en la emisora de Julio Insa...), me propuso hacer una sección breve y directa sobre historias, leyendas, anécdotas, personajes emblemáticos y curiosidades de la ciudad del Turia.

La propuesta caló entre la audiencia (no quiero emplear los términos fue un éxito indiscutible o similares, por simple humildad... pero gustó y mucho, para qué negarlo), y poco a poco las leyendas del cap i casal, crecieron hasta convertirse en Historias del Antiguo Reino de Valencia y, desde la temporada pasada, en Historias de España en pildoritas. Y hasta que el cuerpo aguante.

El formato no tiene más secreto que cuatro o cinco minutos comentando una curiosidad histórica de nuestra piel de toro. Sin embargo, ilustran, divierten y no aburren, creando una sana adicción que te anima a seguir escuchándolas semana tras semana. El siguiente paso, evidente por otra parte, era darle forma de libro y mantener la estructura concisa y didáctica que tenía su hermana mayor en las ondas.

En total, más de cien historias, muchas de ellas ilustradas por la mano maestra de Ana Muñoz, indumentarista y pintora, y mi hermana Mari Vilaseca, fotógrafa, que forman una historia de las historias de Valencia sorprendente y divertida. Algo más que un libro de Historia que, espero, tengáis a bien compartir conmigo el próximo 10 de abril. Os espero



José Vilaseca

Breve edición: Para quien esté interesado, En Valencia, el libro está disponible en el Kiosco Carettocopia (Avda/. Antiguo Reino, 14), así como en las distintas librerías París Valencia, en Papelería Galindo (c/. José Benlliure, 110 - Canyamelar) y en el estudio fotográfico Marvi (c/. Justo Vilar, 9 - Canyamelar)

lunes, 2 de marzo de 2015

Y mientras otros hablan del sexo de los ángeles...

Lo sé, lo sé. Prometo flagelarme, apretarme duro el cilicio, penitenciagite como en El Nombre de la Rosa o someterme a una sesión intensiva de visionado de Gran Hermano VIP. Lo que ustedes quieran, sé que no tengo perdón de Dios. Desde noviembre no visitaba este blog y no precisamente por falta de ganas, sino de tiempo, que no es excusa pero, al menos, sirve para justificar que cuatro meses de ausencia no son por desidia, sino por trabajo.

Trabajo pagado y agradecido, tengo que admitir. Que, para un juntaletras como el que suscribe, tiene bastante mérito. Y, así, mientras otros fulanos (y fulanas) que creen dedicarse a esto nos venden sus motos particulares (que si la crisis de la página en blanco, que si me invento una editorial, que si me invento una novela y la ofrezco por entregas, como Stephen King, porque sé que no me compra ni el Tato...), yo sigo a lo mío.

Y lo mío es un no parar, amigos y vecinos. No quería convertir esta entrada de blog en una oda a la autocomplacencia, pero como tengo la seguridad de que, si no escribo nada, alguno creerá que he muerto (ya me mataron una vez...), o me he rendido, y no estoy dispuesto a darle ese gustazo a nadie. Si son de los míos, sepan que cada vez que han brindado por mí, he hecho lo propio con ustedes; si son de los masoquistas que pasan por aquí de vez en cuando a ver si me he pisado la minga con la tapa del piano, sepan que hoy toca tragar un poquito de bilis. Qué le vamos a hacer...


Lo más cercano que tenemos en el horizonte es la presentación de mi libro Historia de Valencia en pildoritas, ilustrado por dos artistas como son Ana Muñoz Arastell y mi hermana Mari Vilaseca Haro. Se trata de una pequeña joyita que resumen en forma de breves relatos todas aquellas anécdotas, leyendas y curiosidades de Valencia que han destacado por su originalidad a lo largo de dos milenios de Historia. El 10 de abril en el Museo de la Semana Santa Marinera, subimos otro escalón; a ver hasta dónde nos lleva,

En febrero, las alegrías fueron dobles: No solo tuve la oportunidad de firmar mis libros en la V Fireta del Llibre en el barrio de Campanar (y esta vez no llovió), sino que entre estos estuvo Sexnamorados, y conjunto de relatos eróticos y románticos, de la mano de editorial Edisi en el que fui tercer finalista y, gracias a ello, recibí como premio una escapada romántica.


De esta jornada festiva en el barrio de Campanar, destacar la oportunidad de compartir un rato magnífico con María Rubio, joven escritora de Villarreal, y buena parte de la mañana del domingo con mi joven padawan y escritor más que consagrado, Carlos Reyes. Ambos se merecen todo lo mejor.

Pero, claro, hasta ahora hablamos de premios gordos... pero la pedrea también ha sido generosa; he seguido compartiendo artículos en el blog de Encuentro y Opinión Semanasantera (incluyendo un muy interesante y polémico ensayo sobre imágenes y representaciones curiosas de Cristo... incluyendo desnudos, flagelados en carne viva, mutilados, obesos...), así como en el diario digital elperiodic.com, donde mi columna ha pasado a ser más o menos mensual (precisamente por lo que comentaba arriba: falta pura y dura de tiempo). Y apenas anteayer me enteré que uno de mis artículos sobre las mujeres en la Semana Santa Marinera, aparecía en el Libro de la Junta Mayor, lo que siempre es una satisfacción.

Y la vida sigue, señores. Hace casi siete años que empecé este blog, con mi tienda aún abierta y más sinsabores que éxitos: Mi apuesta comercial no se entendió (la mía y la de muchos... en siete años, han cerrado tiendas frikis hasta decir basta, y las que se mantienen abiertas siguen soportando el mal de la Taberna de Laurana: Ver cómo te partes los cuernos por ofrecer algo nuevo, bonito y barato... y que tus clientes potenciales te pongan a caer de un burro y compren clones a China...), mis propuestas lúdicas recibieron más palos que flores (a pesar del largo recorrido que tuvo, por ejemplo, el Warhammer Histórico en castellano), y empezaba a ver claro como el agua que escribir para quien me quisiera leer tenía más futuro que hacerlo para quien me odiaba a muerte.

De entonces a ahora, hemos dejado mucha paja en el camino: Anónimos amenazantes, clientes que nunca crecían, plagiadores, gente de toda clase que pensaba que el mundo orbitaba sobre su ombligo... y el mundo, como decía la canción, sigue girando. Para algunos más rápido que para otros, cierto. 

No se mareen, que aquí estaré siempre para darles una buena biodramina.
José Vilaseca