martes, 14 de julio de 2009
"Padre Muerte" ve por fin la luz...
A lo largo del día, de la emotiva presentación, y de las horas posteriores, hubo tiempo para toda clase de recuerdos; de algunos ya hablé en artículos anteriores pero, por intensos, quisiera recordar alguno.
Resulta, por ejemplo, difícil de describir lo que uno siente al entregar el primer ejemplar salido de imprenta, y recién dedicado, a su madre. La madre que lo parió, que lo amamantó, que le enseñó el gusto por la lectura, que le ayudó mientras empezaba a escribir a máquina, con los trabajos de clase hechos a cuatro manos y de resultado impecable para un crío de 12 años (donde el ordenador era solo una quimera lejana), y que fue crítica de todas y cada una de las páginas que han salido del carro de la Olivetti o del alma de la impresora. Lo que se siente en ese beso, en ese abrazo, cuando también quisieras besar y abrazar a tu padre, y no puedes, es difícil de explicar con palabras.
Evidentemente, como aquí pasan amigos y familia, y también toda suerte de malnacidos de padre múltiple y que no reconocerían a su madre en una reunión de putas, es más que posible que el párrafo anterior haya provocado grandes risotadas en cierto rincón anónimo de la platea; que nadie se preocupe, pues la diferencia entre conocer a tu padre, o que pueda ser cualquiera, unos nos la tomamos muy serio (porque tenemos apellido reconocido), y otros se conforman con ser hidalgos (es decir, hijos de algo… generalmente, hijos de puta).
Otros quizá penséis a qué viene ese rebote en un recuerdo tan entrañable, y es que, para saber hacia donde se va, es imprescindible saber de dónde se viene; y, en mi caso, tengo la desgracia de venir de un mundillo lleno de envidias y mala sangre, donde cualquier mindundi que presenta un programa de radio oído por cuatro gatos o pergeña un fanzine se cree capitán general de todos los ejércitos, por no hablar de aquellos tiempos en los que adorar al FAQ warhammero oficial o alternativo te colocaba en el Lado Oscuro o en la banda de los Jedi, según se mire. Así, pides que el mundo se pare, te bajas, sigues al que ha sido el rollo de toda tu vida, y seguramente algún iluminado aún piensa que la edición de la que hablas son veinte cuartillas en folio reciclable y grapadas por el medio, como si fuera la revista del cole, y que no eres más que un pringao con pretensiones.
Así, como muchos de los presentes compartís tiempo y gustos lúdicos conmigo, me gustaría recordar por enésima vez que el proyecto en sí no es un Golden Demon donde si no eres del Chorra Team eres un fuera de la ley, ni necesito la ayuda del Concilio de la Polla Erecta para dotar de prestigio mi obra, y que tengo la absoluta seguridad de que, a pesar de los silencios públicos de ex – amigos, enemigos, portapalios y sujetavelas varios, el rechinar de dientes está siendo considerable del Segura hacia acá…
Volviendo a temas más cándidos y agradables, puedo asegurar que tampoco tiene precio ver el brillo de los ojos en la mujer que amas cuando le colocas el segundo ejemplar de la edición en el regazo; la misma persona que te ha visto padecer cuando te devolvían los ejemplares de certámenes y concursos, la que te ha visto echar horas y horas durante la noche frente a la pantalla del ordenador, que por fin tiene entre sus manos el fruto de tu ilusión.
No sé si alguien apuntara el poco mérito que tiene pagar por que te editen un libro; dejadme que os conteste que mis rodillas no están hechas para hincarse en el suelo mientras le saco brillo al manubrio del editor de turno, y que no he tenido padrino que me colocara entre algodones delante del director de publicaciones correspondiente. Detrás de mí no hay una gran empresa de comunicaciones, no polemizo en el debate sangriento de los sábados por la noche en Telahínco, no me va el talante por delante ni por detrás, ni pienso enseñar el micro-pene, sobre todo porque no es tan micro ni a nadie le interesa su forma y textura más que ya saben ustedes a quien…
Ahora pasamos al next level, como en un video-juego, buscando una buena distribución y, ojalá, agotar la edición para plantearnos una segunda mayor. Pensaba que esto sería como una maratón, y se parece más bien a un tour ciclista, donde cada etapa es larga y dura, pero todavía queda camino por recorrer. Solo espero tener tanta suerte como hasta ahora, porque, paciencia, lo que se dice paciencia, he acumulado veintisiete años de ella…
JOSÉ VILASECA
martes, 30 de junio de 2009
La tonta rabia de los que se malacostumbran a ganar
Hace apenas unos días, tuvimos que leer y escuchar toda sarta de estupideces acerca del “agridulce” tercer puesto de la Selección Española de Fútbol (La Roja, como la llaman ahora), conseguido en la extraña y exótica Copa Confederaciones, antes Copa Rey Fahd.
Servidor, que es un agitabanderas compulsivo tan pronto un grupo de zagales o zagalas se enfunda la rojigualda y empieza a dar barrigazos en pos de engordar el palmarés deportivo de la nación, siente una profunda alegría al ver a sus muchachos subir al cajón sea cual sea el peldaño, tanta como la que sentí al saber que nuestras poderosas gachís del equipo femenino de baloncesto se habían traído para casa un bronce en el último Europeo, habiendo perdido tan solo el partido de semifinales frente a las sempiternas rusas.
Hombre, claro que hubiera preferido plata u oro, en ambos casos; pero para una afición como la nuestra, acostumbrada a sufrir y a caer por los penalties, por el árbitro o por el codazo de Tassoti, quedar tercero habiendo perdido tan solo un encuentro, y por la sencilla razón de que el rival jugó mejor que uno, no debería dar vergüenza, ni provocar la hipócrita catarata de críticas a entrenador y jugadores, que lo hicieron lo mejor que pudieron en una temporada que ha sido larga y dura para todos (sin desmerecerles, dudo mucho que los americanos se hayan metido cincuenta y pico partidos entre pecho y espalda como sí hicieron los jugadores de Barça y Liverpool, por ejemplo…)
Por desgracia, hemos pasado de ser una selección paquete, avergonzada de los éxitos del baloncesto, el balonmano, el vóley, el hockey, etc… a ser los tíos más cojonudos a este lado del río Pecos y que no nos tosa ni el Tato y, de ahí, a volver a ser una banda de mantas y paquetes. Creo que era Marco Aurelio quien decía sirve cien veces, falla una, y solo recordarán aquella en que fallaste y no importa que hayan pasado dos milenios: Nuestros gladiadores recibieron dos espadazos yanquis y resulta que nos olvidamos de la Eurocopa, del baile a Rusia en semifinales, de los teutones tirando el bofe por la boca corriendo como pollos sin cabeza detrás de los jugones, de las 15 victorias consecutivas y los 35 duelos invictos. Nos hemos pasado por el pedrusco, ahí es nada, a suecos, ingleses, italianos (actuales campeones del Mundo), alemanes y griegos (campeones de Europa, hasta que España llegó y dijo aquello de yo la tengo más grande), y resulta que nos tenemos que olvidar de todo eso porque una selección bien armada atrás, disciplinada, con la moral por las nubes y sin nada que perder, nos demostró que tan fácil es perder como ganar… y hace una semanita nos tocó perder.
Situaciones como esta me recuerdan al Warhammer, cuando el “champion” de la muerte recibe un revolcón inesperado en ese Torneo que pretendía ganar con la punta del ciruelo, y aparecen sus coleguitas para, a partes iguales, ciscarse en los muertos del rival, del árbitro, del Torneo y, por qué no decirlo, de su propio colega, pues al fin y al cabo la envidia es el pecado capital de los españoles. Aquí, como no hay “coleguitas” pero sí prensa afín al régimen, pues te sacan unas portadas que te tocan lo que rima con Ramones y te tienes que aguantar porque, esos mismos que escupieron a Florentino y ahora lo adoran como el Mesías regresado, esos mismos que trataron de imberbe y toyaco a Guardiola y ahora tragan quina de tres en tres, y esos que aplaudían la gestión de Juan Soler y ahora tienen que explicar por qué tú y yo, que tenemos nuestros dineritos en Bancaja, vamos a tener que pagar vía comisiones los 600 millones de leuros que el ninot de Bautista ha dejado en la caja de Mestalla en forma de números rojos, son los que antes decían que éramos cojonudos y que ahora somos unos acojonaos…
JOSÉ VILASECA HARO
sábado, 20 de junio de 2009
La crisis no existe, en realidad son los padres...
Trataré de ser breve en mis argumentos: Desde hace cosa de año y medio, vemos alrededor del mundo países con muchos más lastres que el nuestro, partirse la cara y acabar a navajazos por cosas tan cotidianas como el derecho a que cuenten su voto en unas elecciones nacionales, por poder pasear por la calle siendo mujer sin necesidad de llevar una cárcel portátil con forma de vestido, y un largo etcétera de reivindicaciones que, a veces, ponen los pelitos como escarpias.
Ahora, mirémonos el ombligo. Estamos en plena desaceleración económica fulminante (de esa que no se podía hablar, según Peta Zeta, porque era antipatriótico...): Un millón de familias sin ningún miembro trabajando, cuatro millones de parados y toda suerte de cifras que acojonan más que otra cosa. La gasolina a doscientas pelas el litro, los iluminados queriendo aplicar el IVA europeo del 19% y la gente comprando a Inglaterra porque resulta más barato que en la esquina. Da que pensar, ¿no?.
Pues no. Resulta que, aunque en otro tiempo esta situación nos habría echado a todo Cristo a la calle, con sus barricadas y sus parapetos, ahora estamos más preocupados porque un señor se ha gastado 93 millones de euros (que los tenía) para contratar a un currante portugués, y hasta el Presidente se echa las manos a la cabeza.
¿Por qué nadie se acuerda de los cientos de miles que reunieron las manifestaciones por el Prestige, la Guerra de Irak, la familia tradicional o el descenso administrativo del Celta y el Sevilla -gracias, Sutheck, por recordármelo recientemente -? ¿Es que acaso un petrolero cuyao crudo se limpio, una guerra de la que huimos como cobardes, una familia que difícilmente se va a ir al carajo, y un par de equipos de tipos en paños menores, son más importantes que nuestros hijos coman o que nos echen a patadas de nuestra propia casa?.
Precisamente por eso pienso que la crisis solo existe en nuestras cabezas. Que podemos quedarnos sin comer siempre que haya fútbol en abierto, o que nos pueden tirar a la calle siempre que nadie tenga la osadía de embargarnos nuestro BMW o nuestro Seat León to reshulón. Que el mundo puede irse al carajo mientras mi churri me deje colgar sus fotos en picardías en el potamicuerpo, y que no importa que quiera tener hijos o no, porque, me los puedo cargar libremente y sin conciencia (porque ya hay una ministra que me asegura que no es un ser humano...), o los podré tener y cobrar 600 euritos mes tras mes, y 2500 cuando nazca, para complarme ese plasma último modelo que lo peta, colega, lo peta...
Crisis, dicen...
JOSE VILASECA
jueves, 11 de junio de 2009
Warhammer Ancient Battles en español... o cómo envidiar la nada...
Ha sido una labor paciente, metódica y, sobre todo, gratuita. Tan solo la satisfacción de poner a disposición de los demás un reglamento accesible de miniaturas históricas me empuja a seguir adelante, después de haber versionado el libro básico, las listas de ejércitos de Armies of Antiquities, y los suplementos Chariot Wars, Anibal, Alejandro el Grande, Shieldwall, El Cid y Fall of the West (hasta donde pude, vamos), por no hablar del “reglamento bis” en forma de Armies of Chivalry.
Sin embargo, me resulta curioso como cierta gente, empeñada en actuar contra mi persona como Ramsés II en Los Diez Mandamientos (…que su imagen se destruya, que se borre su nombre de cada inscripción y que su recuerdo se desvanezca en el olvido…), se atreven a quedar en el ridículo más espantoso por mantener la tradición que afirma que todo lo que toca Vilaseca, mancha.
Sí, a partir de aquí voy a ciscarme en los muertos de unos cuantos, así que aviso: El que siga leyendo, ya sabe lo que va a encontrarse…
Siempre me provocó una enorme extrañeza que, a pesar de que la primera versión traducida del WAB lo fue gracias a Quique Ramos (aún guardo, como la rata de biblioteca que soy, los primeros intentos de traducción), nuestro duro enfrentamiento tras mi abandono de la AMB hizo no solo que la relación se enfriara, sino que el grupo de la Asociación de Miniaturismo de Burjassot aparcara discretamente el "uso y disfrute" de un reglamento que fui puliendo con paciencia de santo Job. Una lástima sin duda, cuando algunos de los socios compraron sus primeras miniaturas históricas en mi tienda. Qué le vamos a hacer.
Sin embargo, llegó un punto donde pude afirmar sin temor a equivocarme, que repetidas consultas en los foros internacionales, y el consenso de jugadores de toda España, consiguieron que la última versión en castellano fuera LO MÁS PARECIDO POSIBLE a jugar en inglés (y la visita a "El Corazón del León" de nuestro buen amigo Dick Manns, afable londinense, lo confirma).
Pero lo más curioso fue lo que "me encontré" en una visita de incógnito al foro de LaArmada (lo de "incógnito" es, sobre todo, porque el bondadoso déspota que lo modera, se regodea y autosatisface en silencio después de haberme baneado por decir Hola hace ya varios meses), y vi que un usuario preguntaba por WAB en castellano.
Personalmente, no esperaba que nadie le dijera nada sobre mí, ni sobre el grupo, Asociación o “caterva” que hemos movido el WAB desde hace tiempo, pero lo que tampoco me esperaba es que un grupo de tontos del haba comenzaran a lanzar puyas en plan oh, sí, editaba ilegalmente los reglamentos, qué cabrón y otras perlas por el estilo (que demuestran bien a las claras que, el que es un hijoputa, lo es con nombres y apellidos, con apodo desde la distancia o anónimamente en la alcantarilla más cercana).
Y, así, los mismos que te aconsejan que te bajes el reglamento en inglés desde aquí o allá, afirman escandalizados que el vil Vilaseca es un taimado porque se dedicaba a traducir el reglamento y, oh maldad la suya, cobrar al interesado lo que costaban folios y encuadernación.
Como sé que muchos de los iluminados de aquel foro nos visitan con regularidad, no perderé la oportunidad de decirles, por si les interesa escucharlo, que los reglamentos los he ENVIADO POR CORREO, MESSENGER o DOCUMENTO ADJUNTO a todo el que me lo ha pedido y allá cada cual como se lo imprima. Que llevan años disponibles en numerosos foros, páginas web y sitios de descarga gratuita. Que se han organizado Torneos por media España, y que la traducción al castellano sirvió, por ejemplo, como base para la traducción en italiano que se hizo en su momento.
Que ustedes lo disfruten muchos años.
Palos, piedras, plumas, espadas y novelas...
Soy de la opinión que una herida en carne viva cicatriza antes que una ofensa, y prefiero no dar ejemplos para no tener que mentar a personas que no merecen ser más que olvidadas. Pero a los hechos me remito, incluso desde mi perspectiva personal, que una palabra a veces hace más daño que un puñetazo.
Todo esto viene, y siento el hilado tan torpe, a que dentro de unos pocos días aparecerá publicada mi novela "Padre Muerte". Me gustaría añadir la coletilla "y la encontrarán en su librería más cercana", pero como todavía no tenemos claro el tema de la distribución, nos conformaremos con verla nacer, que ya haremos lo posible para que viaje.
Y, por desgracia, empiezo a escuchar el rechinar de dientes de aquellos que no se conforman con olvidarme (a pesar de tenerme siempre en mente), sino que esperan que sufra una maldición eterna y que nada me salga bien nunca jamás de los jamases. Y no sé si la inversión literaria habrá valido la pena, pero saber que tamaño número de tarados siguen con su "run run" cada vez que servidor da un paso, hace buena la frase "Ladran, luego cabalgamos".
No quiero que este apunte en el libro de bitácora del vil Vilaseca se convierta en una nueva vuelta de tuerca a la estupidez humana, sino que me gustaría, desde aquí, animar a todos los que escriben por afición y decirles, sinceramente, QUE TODO ES POSIBLE.
En primer lugar, se deben a su afición, a su pasión por la letra escrita, y deben ponerse a ello con humildad y perseverancia. Todos hemos sido "manchafolios" en algún momento de nuestra vida, durante mucho tiempo incluso, y del mismo modo que el deportista entrena para mejorar, debemos también entrenar a base de ensayo y error, a base de textos simplones o exagerados que, con el tiempo, contemplamos con cierta ternura.
En segundo lugar, debemos aprender de los que, como nosotros, disfrutan sobremanera de la letra escrita por ellos, viven de ella o se han convertido en clásicos. A los últimos, los leeremos con veneración y gusto. A los segundos, los miraremos con cierta envidia y, aunque todo esto es arte en movimiento, evidentemente vivir a costa del libro es siempre digno de admiración, especialmente en los tiempos que corren. Y de muchos de los primeros, generalmente pedantes, repetitivos y creídos, procuraremos conocerlos lo mejor posible para no acabar convirtiéndonos en ellos.
Servidor, que ha vivido el "boom" del fanzine, de la revista escolar y de instituto, y de los que hacen religión de un libro o una palabra (en mi viejuno Bachillerato, la palabra era "obsoleto" y el libro era "El Señor de los Anillos"), sabe un poco de lo que habla. Es muy bonito tener quince años y pensar que eres la polla en vinagre delante de un teclado, pero al final siempre acabas siendo una mala copia de Anne Rice, de Tolkien o del autor de moda según la generación. Y, como aquí no se salva ni el tato, en mi caso fui una mala copia de Stephen King, hasta que me di cuenta que tenía un padre y un apellido molón de ocho letras, y había que darle lustre. Ahora dicen que soy una mala copia de Pérez-Reverte. Me parece cojonudo...
Se supone que ahora tendría que aconsejar al futuro literato acerca de sus posibilidades de mejora y perfección en una escuela de escritores, en un club de debate, etc... Personalemente, uno tiene que hablar de lo que le gusta lo justito para no resultar repelente (releo opiniones y tochos pasados acerca de un tema tan trivial como el Warhammer, y la conclusión es demoledora: Hay muchos gilipollas, pero yo acababa siendo, como poco, cargante...), así que haceros una idea de lo "megaguay" que resulta una caterva de gafapastas hablando de Proust y Mahler, como si realmente hubieran leído al primero y escuchado al segundo.
No me gustan las "reuniones de cerebritos" porque no es lo mismo escribir en primera o en tercera persona, ni tender a la descripción o a la concreción... ni tienen que ver una novela de terror o un cuento infantil.
Una forma tan buena como otra de darse a conocer son los concursos literarios aunque, de entrada, uno no se debe plantear ganar ninguno. En muchos casos, no son más que recursos editoriales para lanzar a un escritor en el que se confía "pete" el mercado en breve, y no siempre con buenas artes. Por no hablar de los concursos que se basan en la mítica frase de "El Sargento de Hierro" de Clint Eastwood: "Lame mi polla que yo chuparé tu coño" o, traducido al lenguaje culto, démonos palmaditas en la espalda mientras un montón de capullos aplauden sin intuir que esto ha sido un tongazo del copón y del cagarse. Ahora mismo recuerdo el certamen de relato corto avalado por cierta entrañable tienda, donde se tenía que escribir un relato sobre Warhammer... y acabó ganándolo una niña (el "ojito derecho" de alguien...), con un relato sobre un viaje astral, monísimo... que no tenía NADA QUE VER con el Warhammer. Así que, si navegáis por las procelosas aguas del concurso literario, no os escandalicéis si a alguien en particular le lanzan un flotador en forma de premio, con su nombre y apellidos grabados en letras de oro...
Al final, si todo va bien y acabas escribiendo algo "legible", tendrás dos opciones: La cara y rápida, o la barata y lentísima. La primera, pasa por contactar con una editorial honrada, ponerle un dinero sobre la mesa y pedir que te hagan sopotocientas copias de tu ladrillo; antaño pensaba que esta "broma" rondaba el millón de pesetas, y no andaba muy desencaminado. La segunda opción, pasa por visitar tantas editoriales como conozcas y les dejes una copia de tu "retoño", vendiéndote lo mejor que puedas para que alguna de ellas crea que invertir en ti lo mismo que piensas ahorrarte resulta realmente rentable, sobre todo en una época donde la gente escribe "hojos", "melon destrozao", "aber", "kes seso" y otras barbaridades más sin caérseles los cojones redondos al suelo.
Así que, rematando con las frases célebres, "sobrevive el que persiste". Así que persistid y ambicionad, "shurmanos". A mí me ha costado 33 años...
JOSÉ VILASECA
P.D: Muchos os preguntaréis qué tendrá que ver los palos y las piedras con la creación literaria. Sencillamente, he tenido la deferencia de agradecer en mi libro los ánimos que muchos han depositado en mí después de muchos años como "escribiente", pero no olvido de todos los que se han empeñado en zancadillearme durante ese mismo tiempo. Sirva este escrito para recordarles que me he sentado en el portal de mi casa, y solo hago tiempo para ver pasar frente a mí al cadáver de mi enemigo...
martes, 19 de mayo de 2009
Llamadme retrógrado...
En primer lugar, soy de los que no entiende el sentido de un Ministerio de Igualdad que promueve la desigualdad en forma y fondo. Creo que es una simple prebenda de Peta Zeta como pago al infatigable trabajo de agitación de los grupos feminazis, que, en lugar de buscar una compensación justa a cientos de años de discriminación, se han preocupado más en vengarse de forma extrema de los machos malvados... y mucho me temo que, de aquí a unos años, sufriremos las nefastas consecuencias de sus desmanes.
Una de las primeras llagas que tendremos que lamernos gracias a este feminismo radical tiene forma de reforma de la ley del aborto o, como llaman ahora los adalides de la corrección lingüística, interrupción voluntaria del embarazo.
Empezaron con el nosotras parimos, nosotras decidimos, expresión que convierte al hombre en un banco de esperma andante, sin más poder que el de pagarle los caprichos a la parturienta y soportar estoicamente una paternidad con ningún derecho y sí muchas obligaciones. Así, convierten el milagro y la bendición de la gestación (aunque la maldición bíblica afirmara que parirás a tus hijos con dolor), en algo "reivindicable", como si hasta un embarazo fuera una capacidad política o un simple punto en un convenio colectivo.
A partir de ahí, equiparan al feto que crece con un quiste, o con una lorza, que la mujer puede y debe extirparse sin control, sin medida y sin conciencia de estar haciendo algo malo, con el triste argumento de es que lo llevo dentro. La mujer ha dejado de ser un vehículo para la vida, sino que su maternidad se ha transformado en un desagradable efecto secundario de una sexualidad desinformada y descontrolada, y esa experiencia traumática hay que arrancársela lo más rápidamente posible, no sea que a la mujer le toque crecer y perderse los capítulos de Física o Química y las galas de Operación Triunfo.
Tirar la raya siempre es complicado, pero gracias a la ministra de Igual dá nos damos cuenta de para qué queremos responsabilidad si tenemos secretismo, y para qué queremos madurez si, como decía la vieja canción de Cindy Lauper, las chicas solo quieren divertirse. Y entonces no nos tiembla la mano al proponer que aborte hasta la pastorcilla de la obra escolar y que puñetera falta hace informar a papá y a mamá si, al fin y al cabo, tampoco saben que follo como una guarra.
Así, la brecha que generalmente se abre entre el adolescente y los padres se agranda aún más gracias a un decretazo cojonudo, y la Jenny de turno tendrá que echar mano de su amiga del alma (la misma que le levantará al novio la próxima semana), para pasar un trance complicado como es el de un aborto, mientras sus padres duermen tranquilos, confiando que lo único largo y duro que se ha metido su niña en la boca ha sido un polo Calippo.
Y mientras las chavalas que no se meten en líos no podrán mi hacerse una ortodoncia sin el consentimiento expreso y por escritos de sus padres, las espatarradas podrán seguir recibiendo litros y litros de amor sin que nadie se entere, porque, si los condones le aprietan al noviete fornicador, siempre queda la pastilla del día después... o el tijeretazo a tiempo sin que nadie se entere.
Pero lo peor de todo no es la desinformación, la sexualidad retorcida o el libertinaje. Lo peor de todo es que esa misma chiquilla consentida y caprichosa que se dedica al perrea, perrea cuando debía de estar sacándose la E.S.O a un curso por año y sin rechistar, luego se hará mujer de verdad y, al ver que sus fiessssstas adolescentes han pasado factura en su cuerpo, volverá a reinvidicar su derecho a ser madre y exigirá someterse a un tratamiento de fertilidad... que pagaremos todos y cada uno de los contribuyentes gilipollas, como tú y como yo, que todavía nos tiramos las manos a la cabeza cuando pensamos que estos "iluminados" nos gobiernan gracias a once millones de votos.
Disfruten de lo votado, diría alguno. Lástima que en las elecciones no haya un folleto donde se expliquen ESTOS efectos secundarios...
JOSÉ VILASECA
viernes, 15 de mayo de 2009
Idiotas curiosos
Y no solo puede tener a su disposición una cantidad incalculable de información, sino que puede dejar su grano de arena en forma de opinión personal, de artículo, de ensayo o de fotonovela de su propia vida: Las páginas web, los blogs personales, los fotologs y otros puntos de encuentro permiten que, a poco que uno se lo proponga, su huella más o menos clara pueda quedar impresa en el ciberespacio, como si todos los mortales pudieran imprimir manos y pies en el Paseo de la Fama de Broadway, de Hollywood o donde carajo estén las estrellas del celuloide.
A pesar de las limitaciones y cortapisas que los Gobiernos, la SGAE y toda clase de estómagos agradecidos pretenden imponer al hecho de compartir información, archivos, documentos, etcétera (a veces con razón, generalmente solo por codicia...), lo cierto es que todos podemos consultar prácticamente cualquier dato, desde la más extraña criatura grabada por una cámara hasta las instrucciones para fabricar una bomba casera. Y es de suponer que cada cual consulta lo que le apetece, por gusto, por interés y por disfrutar de su tiempo libre.
Es por ello que cada vez me extraña más que en este blog, del que apenas se sabe nada si no es por el "boca - oreja", haya visitantes que entran ya cabreados y se marchan arrastrando los cuernos como los morlacos al salir por la puerta de chiqueros. Por lo general, el que aquí se ve mentado con nombres y apellidos (o apelativos cariñosos), es porque es un coleguita de corazón, o porque nuestra relación personal es, como poco, espinosa y árida como un desierto lleno de cactus. Los lectores ocasionales, o los que entran en el terreno de la neutralidad (bienvenidos igualmente), pueden estar o no de acuerdo con mis opiniones, pero difícilmente pillarán un rebote como los que "otros" se han cogido a cuenta de ver aquí sus nombres en letras brillantes.
Como uno fue a escuela de pago y conoció a su padre, recibiendo de unos y otro una educación clásica y racional, puedo señalar que, salvo accidentalmente, entro poco o nada en los lugares en los que sé que no soy bien recibido (tanto reales como virtuales) y, de hacerlo, suelo meterme prisa, ver lo que me interesa y marcharme sin que el ambiente tóxico de esos lugares (tiendas, foros, webs, flogs, blogs y casas de putas varias), me afecte.
Sin embargo, sé de buena tinta, soplo vil, filtración judeo-masónica, rastreo de IP, multicuentas y otras memeces que tanto dan que hablar a quien le interesa, que por aquí se arrastran de vez en cuando personas que saben que me caen como una patada en los huevos y, sumidos en su propio masoquismo, leen avidamente mis paridas, se creen que yo me tomo en serio sus mierdas y no tienen mayor satisfacción que dirigirme (anónimamente, por supuesto), dedicatorias del tipo "muérete", "nadie te echará de menos", "ojalá te arruines", y un largo etcétera que demuestra la pobreza moral de aquellos a los que, de vez en cuando, dedico mi pobre prosa.
En definitiva, que habiendo TANTO Y TAN BUENO para leer en internet, hay que ser TONTO DEL HABA para, en un lugar donde uno no es precisamente bien recibido, entrar alegremente, cabrearse por la perogrullada ("¡Qué cabrón, Vilaseca no solo me odia, sino que lo dice!", "¡A la hoguera con él!"), y rematar la faena con un escupitajo anónimo que me hace partirme la caja bastante más de lo que os pensáis.
Los tiempos cambian. He sido estudiante, barrendero, tendero y funcionario. He sido soltero y sin compromiso, y ahora estoy comprometido hasta las trancas. Pero el que es TONTO lo seguirá siendo por mucho que se esfuerce. Aunque me muera, me pudra y nadie me eche de menos, TONTOS DEL HABA.
JOSÉ VILASECA HARO
Antes maligno que tonto del haba :) :) :)
