jueves, 11 de junio de 2009

Warhammer Ancient Battles en español... o cómo envidiar la nada...

Me siento delante del ordenador, calculando los tiempos para poder empezar la traducción de Byzantium: Beyond the Golden Gate, la que será enésima traducción que haga a la lengua de Cervantes de las distintas expansiones del reglamento de miniaturas Warhammer Ancient Battles (WAB, en adelante), desde hace casi cuatro años.

Ha sido una labor paciente, metódica y, sobre todo, gratuita. Tan solo la satisfacción de poner a disposición de los demás un reglamento accesible de miniaturas históricas me empuja a seguir adelante, después de haber versionado el libro básico, las listas de ejércitos de Armies of Antiquities, y los suplementos Chariot Wars, Anibal, Alejandro el Grande, Shieldwall, El Cid y Fall of the West (hasta donde pude, vamos), por no hablar del “reglamento bis” en forma de Armies of Chivalry.

Sería injusto si no recordara, desde aquí, a los muchos que, desde la proximidad o la lejanía, me han ayudado y apoyado en esta labor; insisto, no hay mejor recompensa que saber que una herramienta a la que has dado forma, es usada libre y voluntariamente por los demás. No busco recompensas, ni abrazos cariñosos (aunque el aliento siempre se agradece), y quien crea que mi quejido viene motivado por la falta de afecto se equivoca.

Sin embargo, me resulta curioso como cierta gente, empeñada en actuar contra mi persona como Ramsés II en Los Diez Mandamientos (…que su imagen se destruya, que se borre su nombre de cada inscripción y que su recuerdo se desvanezca en el olvido…), se atreven a quedar en el ridículo más espantoso por mantener la tradición que afirma que todo lo que toca Vilaseca, mancha.

Sí, a partir de aquí voy a ciscarme en los muertos de unos cuantos, así que aviso: El que siga leyendo, ya sabe lo que va a encontrarse…

Siempre me provocó una enorme extrañeza que, a pesar de que la primera versión traducida del WAB lo fue gracias a Quique Ramos (aún guardo, como la rata de biblioteca que soy, los primeros intentos de traducción), nuestro duro enfrentamiento tras mi abandono de la AMB hizo no solo que la relación se enfriara, sino que el grupo de la Asociación de Miniaturismo de Burjassot aparcara discretamente el "uso y disfrute" de un reglamento que fui puliendo con paciencia de santo Job. Una lástima sin duda, cuando algunos de los socios compraron sus primeras miniaturas históricas en mi tienda. Qué le vamos a hacer.

Sin embargo, llegó un punto donde pude afirmar sin temor a equivocarme, que repetidas consultas en los foros internacionales, y el consenso de jugadores de toda España, consiguieron que la última versión en castellano fuera LO MÁS PARECIDO POSIBLE a jugar en inglés (y la visita a "El Corazón del León" de nuestro buen amigo Dick Manns, afable londinense, lo confirma).

Pero lo más curioso fue lo que "me encontré" en una visita de incógnito al foro de LaArmada (lo de "incógnito" es, sobre todo, porque el bondadoso déspota que lo modera, se regodea y autosatisface en silencio después de haberme baneado por decir Hola hace ya varios meses), y vi que un usuario preguntaba por WAB en castellano.

Personalmente, no esperaba que nadie le dijera nada sobre mí, ni sobre el grupo, Asociación o “caterva” que hemos movido el WAB desde hace tiempo, pero lo que tampoco me esperaba es que un grupo de tontos del haba comenzaran a lanzar puyas en plan oh, sí, editaba ilegalmente los reglamentos, qué cabrón y otras perlas por el estilo (que demuestran bien a las claras que, el que es un hijoputa, lo es con nombres y apellidos, con apodo desde la distancia o anónimamente en la alcantarilla más cercana).

Y, así, los mismos que te aconsejan que te bajes el reglamento en inglés desde aquí o allá, afirman escandalizados que el vil Vilaseca es un taimado porque se dedicaba a traducir el reglamento y, oh maldad la suya, cobrar al interesado lo que costaban folios y encuadernación.

Como sé que muchos de los iluminados de aquel foro nos visitan con regularidad, no perderé la oportunidad de decirles, por si les interesa escucharlo, que los reglamentos los he ENVIADO POR CORREO, MESSENGER o DOCUMENTO ADJUNTO a todo el que me lo ha pedido y allá cada cual como se lo imprima. Que llevan años disponibles en numerosos foros, páginas web y sitios de descarga gratuita. Que se han organizado Torneos por media España, y que la traducción al castellano sirvió, por ejemplo, como base para la traducción en italiano que se hizo en su momento.

Que ustedes lo disfruten muchos años.

Palos, piedras, plumas, espadas y novelas...

Del mismo modo que se asegura (erróneamente), "Palos y piedras quebrarán mis huesos, pero tus palabras no pueden herirme", el hecho de que la pluma sea más fuerte que la espada se demuestra desde el amanecer de los tiempos hasta el nacimiento de internet.

Soy de la opinión que una herida en carne viva cicatriza antes que una ofensa, y prefiero no dar ejemplos para no tener que mentar a personas que no merecen ser más que olvidadas. Pero a los hechos me remito, incluso desde mi perspectiva personal, que una palabra a veces hace más daño que un puñetazo.

Todo esto viene, y siento el hilado tan torpe, a que dentro de unos pocos días aparecerá publicada mi novela "Padre Muerte". Me gustaría añadir la coletilla "y la encontrarán en su librería más cercana", pero como todavía no tenemos claro el tema de la distribución, nos conformaremos con verla nacer, que ya haremos lo posible para que viaje.

Y, por desgracia, empiezo a escuchar el rechinar de dientes de aquellos que no se conforman con olvidarme (a pesar de tenerme siempre en mente), sino que esperan que sufra una maldición eterna y que nada me salga bien nunca jamás de los jamases. Y no sé si la inversión literaria habrá valido la pena, pero saber que tamaño número de tarados siguen con su "run run" cada vez que servidor da un paso, hace buena la frase "Ladran, luego cabalgamos".

No quiero que este apunte en el libro de bitácora del vil Vilaseca se convierta en una nueva vuelta de tuerca a la estupidez humana, sino que me gustaría, desde aquí, animar a todos los que escriben por afición y decirles, sinceramente, QUE TODO ES POSIBLE.

En primer lugar, se deben a su afición, a su pasión por la letra escrita, y deben ponerse a ello con humildad y perseverancia. Todos hemos sido "manchafolios" en algún momento de nuestra vida, durante mucho tiempo incluso, y del mismo modo que el deportista entrena para mejorar, debemos también entrenar a base de ensayo y error, a base de textos simplones o exagerados que, con el tiempo, contemplamos con cierta ternura.

En segundo lugar, debemos aprender de los que, como nosotros, disfrutan sobremanera de la letra escrita por ellos, viven de ella o se han convertido en clásicos. A los últimos, los leeremos con veneración y gusto. A los segundos, los miraremos con cierta envidia y, aunque todo esto es arte en movimiento, evidentemente vivir a costa del libro es siempre digno de admiración, especialmente en los tiempos que corren. Y de muchos de los primeros, generalmente pedantes, repetitivos y creídos, procuraremos conocerlos lo mejor posible para no acabar convirtiéndonos en ellos.

Servidor, que ha vivido el "boom" del fanzine, de la revista escolar y de instituto, y de los que hacen religión de un libro o una palabra (en mi viejuno Bachillerato, la palabra era "obsoleto" y el libro era "El Señor de los Anillos"), sabe un poco de lo que habla. Es muy bonito tener quince años y pensar que eres la polla en vinagre delante de un teclado, pero al final siempre acabas siendo una mala copia de Anne Rice, de Tolkien o del autor de moda según la generación. Y, como aquí no se salva ni el tato, en mi caso fui una mala copia de Stephen King, hasta que me di cuenta que tenía un padre y un apellido molón de ocho letras, y había que darle lustre. Ahora dicen que soy una mala copia de Pérez-Reverte. Me parece cojonudo...

Se supone que ahora tendría que aconsejar al futuro literato acerca de sus posibilidades de mejora y perfección en una escuela de escritores, en un club de debate, etc... Personalemente, uno tiene que hablar de lo que le gusta lo justito para no resultar repelente (releo opiniones y tochos pasados acerca de un tema tan trivial como el Warhammer, y la conclusión es demoledora: Hay muchos gilipollas, pero yo acababa siendo, como poco, cargante...), así que haceros una idea de lo "megaguay" que resulta una caterva de gafapastas hablando de Proust y Mahler, como si realmente hubieran leído al primero y escuchado al segundo.

No me gustan las "reuniones de cerebritos" porque no es lo mismo escribir en primera o en tercera persona, ni tender a la descripción o a la concreción... ni tienen que ver una novela de terror o un cuento infantil.

Una forma tan buena como otra de darse a conocer son los concursos literarios aunque, de entrada, uno no se debe plantear ganar ninguno. En muchos casos, no son más que recursos editoriales para lanzar a un escritor en el que se confía "pete" el mercado en breve, y no siempre con buenas artes. Por no hablar de los concursos que se basan en la mítica frase de "El Sargento de Hierro" de Clint Eastwood: "Lame mi polla que yo chuparé tu coño" o, traducido al lenguaje culto, démonos palmaditas en la espalda mientras un montón de capullos aplauden sin intuir que esto ha sido un tongazo del copón y del cagarse. Ahora mismo recuerdo el certamen de relato corto avalado por cierta entrañable tienda, donde se tenía que escribir un relato sobre Warhammer... y acabó ganándolo una niña (el "ojito derecho" de alguien...), con un relato sobre un viaje astral, monísimo... que no tenía NADA QUE VER con el Warhammer. Así que, si navegáis por las procelosas aguas del concurso literario, no os escandalicéis si a alguien en particular le lanzan un flotador en forma de premio, con su nombre y apellidos grabados en letras de oro...

Al final, si todo va bien y acabas escribiendo algo "legible", tendrás dos opciones: La cara y rápida, o la barata y lentísima. La primera, pasa por contactar con una editorial honrada, ponerle un dinero sobre la mesa y pedir que te hagan sopotocientas copias de tu ladrillo; antaño pensaba que esta "broma" rondaba el millón de pesetas, y no andaba muy desencaminado. La segunda opción, pasa por visitar tantas editoriales como conozcas y les dejes una copia de tu "retoño", vendiéndote lo mejor que puedas para que alguna de ellas crea que invertir en ti lo mismo que piensas ahorrarte resulta realmente rentable, sobre todo en una época donde la gente escribe "hojos", "melon destrozao", "aber", "kes seso" y otras barbaridades más sin caérseles los cojones redondos al suelo.

Así que, rematando con las frases célebres, "sobrevive el que persiste". Así que persistid y ambicionad, "shurmanos". A mí me ha costado 33 años...

JOSÉ VILASECA

P.D: Muchos os preguntaréis qué tendrá que ver los palos y las piedras con la creación literaria. Sencillamente, he tenido la deferencia de agradecer en mi libro los ánimos que muchos han depositado en mí después de muchos años como "escribiente", pero no olvido de todos los que se han empeñado en zancadillearme durante ese mismo tiempo. Sirva este escrito para recordarles que me he sentado en el portal de mi casa, y solo hago tiempo para ver pasar frente a mí al cadáver de mi enemigo...

martes, 19 de mayo de 2009

Llamadme retrógrado...

Como cristiano adorador de Catol (como diría el buen Rigg veda, adorador de Baptis, por cierto...), marcador de la casilla de sostenimiento de la Iglesia, pecador convicto y confeso, todavía me cuesta entender ciertas moderneces de la sociedad progesista, talantera y perrofláutica en la que vivimos. No es que me dedique a alzar el puño, indignado, diciendo aquello de que esto con Franco no pasaba, sobre todo porque cuando el invicto caudillo murió, yo todavía mamaba de la teta de mi santa madre, sino que, simplemente, se me hacen difícil de asimilar ciertos malabarismos democráticos.

En primer lugar, soy de los que no entiende el sentido de un Ministerio de Igualdad que promueve la desigualdad en forma y fondo. Creo que es una simple prebenda de Peta Zeta como pago al infatigable trabajo de agitación de los grupos feminazis, que, en lugar de buscar una compensación justa a cientos de años de discriminación, se han preocupado más en vengarse de forma extrema de los machos malvados... y mucho me temo que, de aquí a unos años, sufriremos las nefastas consecuencias de sus desmanes.

Una de las primeras llagas que tendremos que lamernos gracias a este feminismo radical tiene forma de reforma de la ley del aborto o, como llaman ahora los adalides de la corrección lingüística, interrupción voluntaria del embarazo.

Empezaron con el nosotras parimos, nosotras decidimos, expresión que convierte al hombre en un banco de esperma andante, sin más poder que el de pagarle los caprichos a la parturienta y soportar estoicamente una paternidad con ningún derecho y sí muchas obligaciones. Así, convierten el milagro y la bendición de la gestación (aunque la maldición bíblica afirmara que parirás a tus hijos con dolor), en algo "reivindicable", como si hasta un embarazo fuera una capacidad política o un simple punto en un convenio colectivo.

A partir de ahí, equiparan al feto que crece con un quiste, o con una lorza, que la mujer puede y debe extirparse sin control, sin medida y sin conciencia de estar haciendo algo malo, con el triste argumento de es que lo llevo dentro. La mujer ha dejado de ser un vehículo para la vida, sino que su maternidad se ha transformado en un desagradable efecto secundario de una sexualidad desinformada y descontrolada, y esa experiencia traumática hay que arrancársela lo más rápidamente posible, no sea que a la mujer le toque crecer y perderse los capítulos de Física o Química y las galas de Operación Triunfo.

Tirar la raya siempre es complicado, pero gracias a la ministra de Igual dá nos damos cuenta de para qué queremos responsabilidad si tenemos secretismo, y para qué queremos madurez si, como decía la vieja canción de Cindy Lauper, las chicas solo quieren divertirse. Y entonces no nos tiembla la mano al proponer que aborte hasta la pastorcilla de la obra escolar y que puñetera falta hace informar a papá y a mamá si, al fin y al cabo, tampoco saben que follo como una guarra.

Así, la brecha que generalmente se abre entre el adolescente y los padres se agranda aún más gracias a un decretazo cojonudo, y la Jenny de turno tendrá que echar mano de su amiga del alma (la misma que le levantará al novio la próxima semana), para pasar un trance complicado como es el de un aborto, mientras sus padres duermen tranquilos, confiando que lo único largo y duro que se ha metido su niña en la boca ha sido un polo Calippo.

Y mientras las chavalas que no se meten en líos no podrán mi hacerse una ortodoncia sin el consentimiento expreso y por escritos de sus padres, las espatarradas podrán seguir recibiendo litros y litros de amor sin que nadie se entere, porque, si los condones le aprietan al noviete fornicador, siempre queda la pastilla del día después... o el tijeretazo a tiempo sin que nadie se entere.

Pero lo peor de todo no es la desinformación, la sexualidad retorcida o el libertinaje. Lo peor de todo es que esa misma chiquilla consentida y caprichosa que se dedica al perrea, perrea cuando debía de estar sacándose la E.S.O a un curso por año y sin rechistar, luego se hará mujer de verdad y, al ver que sus fiessssstas adolescentes han pasado factura en su cuerpo, volverá a reinvidicar su derecho a ser madre y exigirá someterse a un tratamiento de fertilidad... que pagaremos todos y cada uno de los contribuyentes gilipollas, como tú y como yo, que todavía nos tiramos las manos a la cabeza cuando pensamos que estos "iluminados" nos gobiernan gracias a once millones de votos.

Disfruten de lo votado, diría alguno. Lástima que en las elecciones no haya un folleto donde se expliquen ESTOS efectos secundarios...

JOSÉ VILASECA

viernes, 15 de mayo de 2009

Idiotas curiosos

Después de decenas, centenares de generaciones de seres humanos, muchos de los cuales han nacido, vivido y muerto sin tener la oportunidad de acceder a la cultura, más allá de sus campos de patatas, sus venablos y sus escudos de piel de cebra, nos podemos sentir afortunados de vivir en una época donde, por un módico precio, cualquier hijo de vecino puede acceder a esa maravillosa Biblioteca de Alejandría virtual llamada internet.

Y no solo puede tener a su disposición una cantidad incalculable de información, sino que puede dejar su grano de arena en forma de opinión personal, de artículo, de ensayo o de fotonovela de su propia vida: Las páginas web, los blogs personales, los fotologs y otros puntos de encuentro permiten que, a poco que uno se lo proponga, su huella más o menos clara pueda quedar impresa en el ciberespacio, como si todos los mortales pudieran imprimir manos y pies en el Paseo de la Fama de Broadway, de Hollywood o donde carajo estén las estrellas del celuloide.

A pesar de las limitaciones y cortapisas que los Gobiernos, la SGAE y toda clase de estómagos agradecidos pretenden imponer al hecho de compartir información, archivos, documentos, etcétera (a veces con razón, generalmente solo por codicia...), lo cierto es que todos podemos consultar prácticamente cualquier dato, desde la más extraña criatura grabada por una cámara hasta las instrucciones para fabricar una bomba casera. Y es de suponer que cada cual consulta lo que le apetece, por gusto, por interés y por disfrutar de su tiempo libre.

Es por ello que cada vez me extraña más que en este blog, del que apenas se sabe nada si no es por el "boca - oreja", haya visitantes que entran ya cabreados y se marchan arrastrando los cuernos como los morlacos al salir por la puerta de chiqueros. Por lo general, el que aquí se ve mentado con nombres y apellidos (o apelativos cariñosos), es porque es un coleguita de corazón, o porque nuestra relación personal es, como poco, espinosa y árida como un desierto lleno de cactus. Los lectores ocasionales, o los que entran en el terreno de la neutralidad (bienvenidos igualmente), pueden estar o no de acuerdo con mis opiniones, pero difícilmente pillarán un rebote como los que "otros" se han cogido a cuenta de ver aquí sus nombres en letras brillantes.

Como uno fue a escuela de pago y conoció a su padre, recibiendo de unos y otro una educación clásica y racional, puedo señalar que, salvo accidentalmente, entro poco o nada en los lugares en los que sé que no soy bien recibido (tanto reales como virtuales) y, de hacerlo, suelo meterme prisa, ver lo que me interesa y marcharme sin que el ambiente tóxico de esos lugares (tiendas, foros, webs, flogs, blogs y casas de putas varias), me afecte.

Sin embargo, sé de buena tinta, soplo vil, filtración judeo-masónica, rastreo de IP, multicuentas y otras memeces que tanto dan que hablar a quien le interesa, que por aquí se arrastran de vez en cuando personas que saben que me caen como una patada en los huevos y, sumidos en su propio masoquismo, leen avidamente mis paridas, se creen que yo me tomo en serio sus mierdas y no tienen mayor satisfacción que dirigirme (anónimamente, por supuesto), dedicatorias del tipo "muérete", "nadie te echará de menos", "ojalá te arruines", y un largo etcétera que demuestra la pobreza moral de aquellos a los que, de vez en cuando, dedico mi pobre prosa.

En definitiva, que habiendo TANTO Y TAN BUENO para leer en internet, hay que ser TONTO DEL HABA para, en un lugar donde uno no es precisamente bien recibido, entrar alegremente, cabrearse por la perogrullada ("¡Qué cabrón, Vilaseca no solo me odia, sino que lo dice!", "¡A la hoguera con él!"), y rematar la faena con un escupitajo anónimo que me hace partirme la caja bastante más de lo que os pensáis.

Los tiempos cambian. He sido estudiante, barrendero, tendero y funcionario. He sido soltero y sin compromiso, y ahora estoy comprometido hasta las trancas. Pero el que es TONTO lo seguirá siendo por mucho que se esfuerce. Aunque me muera, me pudra y nadie me eche de menos, TONTOS DEL HABA.

JOSÉ VILASECA HARO
Antes maligno que tonto del haba :) :) :)

jueves, 30 de abril de 2009

¿Tenemos la sangre de horchata?

Después de casi muchos años moviéndome por distintos Foros, tanto del hobby como de gultura general, y en muchas ocasiones leo mensajes y más mensajes acerca de injusticias donde el ¿vosotros qué haríais? parece la pregunta que salta a las primeras de cambio.

Me explotan 16 horas al día por un mísero curro, ¿vosotros qué haríais?... Me están puteando en clase, me acosa, me persiguen, ¿vosotros qué haríais?... Me han atendido como el culo en tal restaurante, les ha faltado escupirme, ¿vosotros qué haríais?... Me han jodido bien en el Torneo de los "champions del mal", ¿me corto las venas o me las dejo largas?

En definitiva, parece que la gente SE CONFORME con todas las putadas que sufre, como si no supiera reclamar, defender sus derechos o, en el peor y más extremos de los casos, arremangarse, dejar las gafas en un sitio seguro, y exponer moderadamente la próxima vez te entierro, hijo de la gran puta.

¿Nos extraña que el país tenga 4.000.000 de parados y que nadie haga nada?. Si a veces no hace falta más que mirar las cosas pequeñas y cercanas para ver LO POCO QUE NOS MOVEMOS. Ni una hoja de reclamación, ni una denuncia REAL, ni un aquí está mi cara si quieres partírmela, pero no me escondo más.

Dicen que la víctima engendra el monstruo, pero al final va a ser verdad y todo.

JOSE VILASECA

Resumen: ¿Tenemos la sangre de horchata, sí o no?

miércoles, 29 de abril de 2009

Manchapizarras sin vocación alguna...

Ayer mismo, una buena amiga me contaba un problema que arrastraba con su tutora desde hace varios meses y que le acababa de estallar en las manos. Como le dije, el mayor lastre de alguien que pertenece al sistema educativo, bien como alumno, bien como docente, es que en ocasiones te toca lidiar con toda suerte de gentuza que estaría mejor en un corral (en el primer caso), o que jamás debería haber sido llamado por las dulces voces de la vocación (en el segundo).

Como uno ha sido cocinero antes que fraile, o maestro antes que villano de "comic", todavía siento un nudo en el estómago cuando aquellos afortunados capaces de aprobar una oposición, dejarse embelesar por los "kikos" o dar buen uso a las rodilleras en el despacho del director de turno, y poder trabajar como docentes a pie de aula, hacen poco honor a los que sín ha sido capaces de dotar al Magisterio del lustre que merece.

Vaya por delante que, cada vez que se habla de la "inutilidad" de la Diplomatura de Magisterio, o se hacen chistes a nuestra costa, a mí me suelen salir las garras de Lobezno y tiendo a morder. En la yugular. Sobre todo porque pienso que Magisterio no debería ser una diplomatura sino una licenciatura, y que los cuatro meses de prácticas deberían transformarse en un curso entero, con proyecto curricular incluído.

Y, sobre todo, que esa memez como un piano llamada Curso de Adaptación Pedagógica, que permite a cualquier tonto del culo con circo cursos a sus espaldas, ponerse delante de veinticinco chavales y hacerse llamar "maestro", fuera abolida por decreto ley, y transformada en un Master de, como poco, dos años (con medio curso, mínimo, de prácticas). Porque el mayor desprestigio para nuestra profesión es que un mindundi ocioso con la licenciatura debajo del brazo y sin ninguna vocación, compita en igualdad de condiciones con los que SÍ nos dedicamos a esto, vocacional y profesionalmente, y cope las plazas de Secundaria, justo cuando la evolución de los chavales es más complicada y necesita de un mayor conocimiento de sus circunstancias.

Tarde ha entendido esta sociedad que un pasado donde la policía podía multarte por darte un beso en la calle, o un profesor podía romperte una regla en los nudillos por no saber la lección, no implica querer crear un futuro donde la policía solo sirve para acusar de fascista al estado, y los maestros convertirse en el tentetieso de muchos niñatos tocahuevos de papases y mamasas con demasiado tiempo libre. No solo debemos dotar a los docentes de una defensa legal completa y de un estatus similar al del funcionario público, donde cualquier agresión hacia su persona se considere atentado, sino que debemos exigirles una preparación mucho mayor que la que ahora mismo tienen (tenemos), evitando en todo lo posible que se limiten a fichar, a corregir exámenes con bolígrafo rojo y a pasar la mano a final de mes.

Esto no es una cadena de montaje, donde la pieza defectuosa se desecha y ya vendrá otra. Esto es nuestra sociedad, nuestro país, y cualquier pieza defectuosa es un delincuente en potencia, una boca que alimentar con las subvenciones y prestaciones cada vez más difíciles de conseguir por parte del Estado, y no está la cosa como para no querer darse cuenta de que el cajón de las piezas defectuosas está cada vez más lleno, y cada vez salen menos piezas adecuadas de la maquinaria educativa.

Como le dije a mi buena amiga, le iba tocar hacer de tripas corazón y obtener resultados por ella misma, y desde aquí sigo deseando que lo consiga. Pero, por otro lado, sigo pensando en las ventimuchas piezas defectuosas que comparten su espacio en el aula, y a la operaria inútil que sigue manchando la pizarra, corrigiendo exámenes con boli rojo y cobrando a fin de mes, solo porque ha sido capaz de cantar, delante del cura, que para ser un buen kiko, hay que tener por lo menos cinco...

JOSÉ VILASECA HARO

martes, 28 de abril de 2009

Cerrando etapas en la vida...

Hola a todos:

Después de casi seis años al pie del cañón, y con muchas alegrías y otros tantos sinsabores vividos, "El Corazón del León" cerrará sus puertas.

Así comenzaba, hace unos días, la carta que envié a muchos de mis amigos (aunque, por desgracia, no a todos), avisándoles del próximo cierre de la que ha sido mi tienda durante más de un lustro.

Como sé que toda desgracia que me ocurra es motivo de alegría y placer sexual para una cierta serie de energúmenos, haremos un paréntesis para que brinden, se masturben o se den amorosos besos con lengua unos a otros, pues que, como he dicho siempre, la felicidad siempre es motivo de celebración... a pesar de que sea una felicidad tan perversa.

Coñas aparte, el cierre de nuestra querida tienda no ha sido motivado por la ruina ni por el desahucio. Como comentaba en esa misma carta, los motivos son mucho más sencillos:

1º.- La crisis en general y en el Warhammer en particular, ha hecho que tener una tienda de nuestras características deje de ser rentable y, como comprenderéis, un comercio abierto supone unos gastos considerables que no me apetece seguir cargando sobre mis hombros o sobre los de mi madre. Como creo que hace bastante tiempo que cubrimos el cupo de "organización de caridad" y el de "club de fariseos" (y ya aprendimos aquella lección), hemos hecho cuentas y llegado a la conclusión de que no valía la pena seguir manteniendo abierto un local solo por "nostalgia".

2º.- A nivel particular, mi trabajo actual me impedía dedicarle todo el tiempo que necesitaba la parte "lúdica" del local (magic, Warhammer, etc...), con lo que tenía desatendidos muchos aspectos del mismo (actualización de miniaturas, cartas coleccionables, etc...).

y 3º.- Con cariño, y que nadie se dé por aludido, estoy hasta la polla del Warhammer y del Magic y del hobby en general, de los "champions", de los palmeros, de montar Torneos de esto o de aquello y que no acuda ni el "tato", y del "y ahora me voy y que se te hunda la tienda". La verdad es que, para jugar a lo que me gusta, tengo formas más económicas de hacerlo que mantener un local abierto.

Para mí, sinceramente, es un alivio, aunque os choque. En primer lugar, porque a partir del verano, más o menos, me dedicaré EXCLUSIVAMENTE a jugar a cosas que me gustan, sin tener que "fomentar" tal o cual juego que, dicho sea de paso, me parece una castaña pilonga. Además, el hecho de jugar en casa de tal o cual amigo, o en la mia propia, me da la seguridad de que solamente tendré que compartir mi tiempo con amigos y no con clientes que, al menos en este hobby, me han defraudado tanto en términos generales. Por último, ya no tendré que saber cual es la novedad de nada, ni pasarme por Foros a ver "qué se cuece en el mundillo", con lo que me ahorraré ver ciertos caretos (o avatares), que siempre me dan dolor de estómago.

Podré seguir comprando y vendiendo, que para eso está Ebay, y las tiendas on-line, pero serán cosas puntuales y entre amiguetes, sin obligaciones ni fechas límite. Se acabó eso de traer un capazo de cosas de tal ejército, de tal edición de cartas, porque "tus clientes" están entusiasmados y, cuando lo recibes, ver que ahora se han pasado a las video-consolas, a las chapas de Fanta Piña o al onanismo silencioso (como quien cambia de camiseta, exacto), y comerte ese material con patatas porque nadie lo quiere... salvo los caprichosos que te lo pidieron. Uf, qué alivio...

Supongo que alguno pensará que mi intención también es volver a integrarme en Torneos y exhibiciones como una persona de a pie, y otros malpensados se frotarán las manos al saber que muchos me rechazarán, me harán el vacío, etc, etc... Nada más lejos de la realidad. Los Torneos me la traen al fresco, al menos como jugador, y no necesito conocer a mucha más gente de la que ya conozco, ni tengo un desesperado afán por hacer nuevos amigos. Y, por extensión, el mundillo "friki" del disfraz, del griterío y la pandereta me da bastante grima últimamente, especialmente desde que uno comprueba que disfruta mucho más con su crío montado en el carro de Mercadona haciendo la compra de la semana que rodeado de críos de cincuenta años, borrachos como cubas, apuñalándote por la espalda porque es la enésima vez que les ganas ese "campeonato de amiguetes" tan entrañable, como si fuera lo más importante de sus vidas...

La verdad es que la tienda se estaba convirtiendo en una obligación, justo cuando había dejado de serlo; muchas tardes, prefería quedarme en casa, con mi nano, con mis novelas o con alguna película en el televisor, antes que acudir al local. Tan solo me apetecía pasarme los viernes, por aquello de las partidas y la cena, y, sinceramente, pagar alquiler, agua, luz, teléfono, internet, seguros sociales y hacer pedidos regulares para mantener el aspecto "novedoso" de la tienda, es un precio demasiado caro para ir solo a jugar los viernes por la tarde...

En cuanto a mi madre, creo que lleva muchos años trabajando esta vida para que, casi sin ayuda, se tenga que encargar de prensa y revistas diarias, con sus encargos, sus devoluciones y sus reclamaciones, por un margen bastante miserable (es el que hay, pero sigue siendo miserable). No me parece justo que mi madre tenga que estar de sol a sol cuando, perfectamente, podría dedicarse a sus propias aficiones, a cuidar de su nieto y, como decían antiguamente, a "tener un buen pasar".

Lo dicho, siento de corazón que todos los que considerábais "vuestra casa" El Corazón..., os hayáis quedado sin un punto de encuentro. Pero os animo a que, como siempre hemos hecho, busquemos un nuevo punto de encuentro, abramos nuestras casas a los amigos, como siempre, y volvamos a compartir nuestros propios espacios con aquellos a quienes apreciamos.

Un cordial saludo

JOSE VILASECA