Después de decenas, centenares de generaciones de seres humanos, muchos de los cuales han nacido, vivido y muerto sin tener la oportunidad de acceder a la cultura, más allá de sus campos de patatas, sus venablos y sus escudos de piel de cebra, nos podemos sentir afortunados de vivir en una época donde, por un módico precio, cualquier hijo de vecino puede acceder a esa maravillosa Biblioteca de Alejandría virtual llamada internet.
Y no solo puede tener a su disposición una cantidad incalculable de información, sino que puede dejar su grano de arena en forma de opinión personal, de artículo, de ensayo o de fotonovela de su propia vida: Las páginas web, los blogs personales, los fotologs y otros puntos de encuentro permiten que, a poco que uno se lo proponga, su huella más o menos clara pueda quedar impresa en el ciberespacio, como si todos los mortales pudieran imprimir manos y pies en el Paseo de la Fama de Broadway, de Hollywood o donde carajo estén las estrellas del celuloide.
A pesar de las limitaciones y cortapisas que los Gobiernos, la SGAE y toda clase de estómagos agradecidos pretenden imponer al hecho de compartir información, archivos, documentos, etcétera (a veces con razón, generalmente solo por codicia...), lo cierto es que todos podemos consultar prácticamente cualquier dato, desde la más extraña criatura grabada por una cámara hasta las instrucciones para fabricar una bomba casera. Y es de suponer que cada cual consulta lo que le apetece, por gusto, por interés y por disfrutar de su tiempo libre.
Es por ello que cada vez me extraña más que en este blog, del que apenas se sabe nada si no es por el "boca - oreja", haya visitantes que entran ya cabreados y se marchan arrastrando los cuernos como los morlacos al salir por la puerta de chiqueros. Por lo general, el que aquí se ve mentado con nombres y apellidos (o apelativos cariñosos), es porque es un coleguita de corazón, o porque nuestra relación personal es, como poco, espinosa y árida como un desierto lleno de cactus. Los lectores ocasionales, o los que entran en el terreno de la neutralidad (bienvenidos igualmente), pueden estar o no de acuerdo con mis opiniones, pero difícilmente pillarán un rebote como los que "otros" se han cogido a cuenta de ver aquí sus nombres en letras brillantes.
Como uno fue a escuela de pago y conoció a su padre, recibiendo de unos y otro una educación clásica y racional, puedo señalar que, salvo accidentalmente, entro poco o nada en los lugares en los que sé que no soy bien recibido (tanto reales como virtuales) y, de hacerlo, suelo meterme prisa, ver lo que me interesa y marcharme sin que el ambiente tóxico de esos lugares (tiendas, foros, webs, flogs, blogs y casas de putas varias), me afecte.
Sin embargo, sé de buena tinta, soplo vil, filtración judeo-masónica, rastreo de IP, multicuentas y otras memeces que tanto dan que hablar a quien le interesa, que por aquí se arrastran de vez en cuando personas que saben que me caen como una patada en los huevos y, sumidos en su propio masoquismo, leen avidamente mis paridas, se creen que yo me tomo en serio sus mierdas y no tienen mayor satisfacción que dirigirme (anónimamente, por supuesto), dedicatorias del tipo "muérete", "nadie te echará de menos", "ojalá te arruines", y un largo etcétera que demuestra la pobreza moral de aquellos a los que, de vez en cuando, dedico mi pobre prosa.
En definitiva, que habiendo TANTO Y TAN BUENO para leer en internet, hay que ser TONTO DEL HABA para, en un lugar donde uno no es precisamente bien recibido, entrar alegremente, cabrearse por la perogrullada ("¡Qué cabrón, Vilaseca no solo me odia, sino que lo dice!", "¡A la hoguera con él!"), y rematar la faena con un escupitajo anónimo que me hace partirme la caja bastante más de lo que os pensáis.
Los tiempos cambian. He sido estudiante, barrendero, tendero y funcionario. He sido soltero y sin compromiso, y ahora estoy comprometido hasta las trancas. Pero el que es TONTO lo seguirá siendo por mucho que se esfuerce. Aunque me muera, me pudra y nadie me eche de menos, TONTOS DEL HABA.
JOSÉ VILASECA HARO
Antes maligno que tonto del haba :) :) :)
viernes, 15 de mayo de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
¿Tenemos la sangre de horchata?
Después de casi muchos años moviéndome por distintos Foros, tanto del hobby como de gultura general, y en muchas ocasiones leo mensajes y más mensajes acerca de injusticias donde el ¿vosotros qué haríais? parece la pregunta que salta a las primeras de cambio.
Me explotan 16 horas al día por un mísero curro, ¿vosotros qué haríais?... Me están puteando en clase, me acosa, me persiguen, ¿vosotros qué haríais?... Me han atendido como el culo en tal restaurante, les ha faltado escupirme, ¿vosotros qué haríais?... Me han jodido bien en el Torneo de los "champions del mal", ¿me corto las venas o me las dejo largas?
En definitiva, parece que la gente SE CONFORME con todas las putadas que sufre, como si no supiera reclamar, defender sus derechos o, en el peor y más extremos de los casos, arremangarse, dejar las gafas en un sitio seguro, y exponer moderadamente la próxima vez te entierro, hijo de la gran puta.
¿Nos extraña que el país tenga 4.000.000 de parados y que nadie haga nada?. Si a veces no hace falta más que mirar las cosas pequeñas y cercanas para ver LO POCO QUE NOS MOVEMOS. Ni una hoja de reclamación, ni una denuncia REAL, ni un aquí está mi cara si quieres partírmela, pero no me escondo más.
Dicen que la víctima engendra el monstruo, pero al final va a ser verdad y todo.
JOSE VILASECA
Resumen: ¿Tenemos la sangre de horchata, sí o no?
Me explotan 16 horas al día por un mísero curro, ¿vosotros qué haríais?... Me están puteando en clase, me acosa, me persiguen, ¿vosotros qué haríais?... Me han atendido como el culo en tal restaurante, les ha faltado escupirme, ¿vosotros qué haríais?... Me han jodido bien en el Torneo de los "champions del mal", ¿me corto las venas o me las dejo largas?
En definitiva, parece que la gente SE CONFORME con todas las putadas que sufre, como si no supiera reclamar, defender sus derechos o, en el peor y más extremos de los casos, arremangarse, dejar las gafas en un sitio seguro, y exponer moderadamente la próxima vez te entierro, hijo de la gran puta.
¿Nos extraña que el país tenga 4.000.000 de parados y que nadie haga nada?. Si a veces no hace falta más que mirar las cosas pequeñas y cercanas para ver LO POCO QUE NOS MOVEMOS. Ni una hoja de reclamación, ni una denuncia REAL, ni un aquí está mi cara si quieres partírmela, pero no me escondo más.
Dicen que la víctima engendra el monstruo, pero al final va a ser verdad y todo.
JOSE VILASECA
Resumen: ¿Tenemos la sangre de horchata, sí o no?
miércoles, 29 de abril de 2009
Manchapizarras sin vocación alguna...
Ayer mismo, una buena amiga me contaba un problema que arrastraba con su tutora desde hace varios meses y que le acababa de estallar en las manos. Como le dije, el mayor lastre de alguien que pertenece al sistema educativo, bien como alumno, bien como docente, es que en ocasiones te toca lidiar con toda suerte de gentuza que estaría mejor en un corral (en el primer caso), o que jamás debería haber sido llamado por las dulces voces de la vocación (en el segundo).
Como uno ha sido cocinero antes que fraile, o maestro antes que villano de "comic", todavía siento un nudo en el estómago cuando aquellos afortunados capaces de aprobar una oposición, dejarse embelesar por los "kikos" o dar buen uso a las rodilleras en el despacho del director de turno, y poder trabajar como docentes a pie de aula, hacen poco honor a los que sín ha sido capaces de dotar al Magisterio del lustre que merece.
Vaya por delante que, cada vez que se habla de la "inutilidad" de la Diplomatura de Magisterio, o se hacen chistes a nuestra costa, a mí me suelen salir las garras de Lobezno y tiendo a morder. En la yugular. Sobre todo porque pienso que Magisterio no debería ser una diplomatura sino una licenciatura, y que los cuatro meses de prácticas deberían transformarse en un curso entero, con proyecto curricular incluído.
Y, sobre todo, que esa memez como un piano llamada Curso de Adaptación Pedagógica, que permite a cualquier tonto del culo con circo cursos a sus espaldas, ponerse delante de veinticinco chavales y hacerse llamar "maestro", fuera abolida por decreto ley, y transformada en un Master de, como poco, dos años (con medio curso, mínimo, de prácticas). Porque el mayor desprestigio para nuestra profesión es que un mindundi ocioso con la licenciatura debajo del brazo y sin ninguna vocación, compita en igualdad de condiciones con los que SÍ nos dedicamos a esto, vocacional y profesionalmente, y cope las plazas de Secundaria, justo cuando la evolución de los chavales es más complicada y necesita de un mayor conocimiento de sus circunstancias.
Tarde ha entendido esta sociedad que un pasado donde la policía podía multarte por darte un beso en la calle, o un profesor podía romperte una regla en los nudillos por no saber la lección, no implica querer crear un futuro donde la policía solo sirve para acusar de fascista al estado, y los maestros convertirse en el tentetieso de muchos niñatos tocahuevos de papases y mamasas con demasiado tiempo libre. No solo debemos dotar a los docentes de una defensa legal completa y de un estatus similar al del funcionario público, donde cualquier agresión hacia su persona se considere atentado, sino que debemos exigirles una preparación mucho mayor que la que ahora mismo tienen (tenemos), evitando en todo lo posible que se limiten a fichar, a corregir exámenes con bolígrafo rojo y a pasar la mano a final de mes.
Esto no es una cadena de montaje, donde la pieza defectuosa se desecha y ya vendrá otra. Esto es nuestra sociedad, nuestro país, y cualquier pieza defectuosa es un delincuente en potencia, una boca que alimentar con las subvenciones y prestaciones cada vez más difíciles de conseguir por parte del Estado, y no está la cosa como para no querer darse cuenta de que el cajón de las piezas defectuosas está cada vez más lleno, y cada vez salen menos piezas adecuadas de la maquinaria educativa.
Como le dije a mi buena amiga, le iba tocar hacer de tripas corazón y obtener resultados por ella misma, y desde aquí sigo deseando que lo consiga. Pero, por otro lado, sigo pensando en las ventimuchas piezas defectuosas que comparten su espacio en el aula, y a la operaria inútil que sigue manchando la pizarra, corrigiendo exámenes con boli rojo y cobrando a fin de mes, solo porque ha sido capaz de cantar, delante del cura, que para ser un buen kiko, hay que tener por lo menos cinco...
JOSÉ VILASECA HARO
Como uno ha sido cocinero antes que fraile, o maestro antes que villano de "comic", todavía siento un nudo en el estómago cuando aquellos afortunados capaces de aprobar una oposición, dejarse embelesar por los "kikos" o dar buen uso a las rodilleras en el despacho del director de turno, y poder trabajar como docentes a pie de aula, hacen poco honor a los que sín ha sido capaces de dotar al Magisterio del lustre que merece.
Vaya por delante que, cada vez que se habla de la "inutilidad" de la Diplomatura de Magisterio, o se hacen chistes a nuestra costa, a mí me suelen salir las garras de Lobezno y tiendo a morder. En la yugular. Sobre todo porque pienso que Magisterio no debería ser una diplomatura sino una licenciatura, y que los cuatro meses de prácticas deberían transformarse en un curso entero, con proyecto curricular incluído.
Y, sobre todo, que esa memez como un piano llamada Curso de Adaptación Pedagógica, que permite a cualquier tonto del culo con circo cursos a sus espaldas, ponerse delante de veinticinco chavales y hacerse llamar "maestro", fuera abolida por decreto ley, y transformada en un Master de, como poco, dos años (con medio curso, mínimo, de prácticas). Porque el mayor desprestigio para nuestra profesión es que un mindundi ocioso con la licenciatura debajo del brazo y sin ninguna vocación, compita en igualdad de condiciones con los que SÍ nos dedicamos a esto, vocacional y profesionalmente, y cope las plazas de Secundaria, justo cuando la evolución de los chavales es más complicada y necesita de un mayor conocimiento de sus circunstancias.
Tarde ha entendido esta sociedad que un pasado donde la policía podía multarte por darte un beso en la calle, o un profesor podía romperte una regla en los nudillos por no saber la lección, no implica querer crear un futuro donde la policía solo sirve para acusar de fascista al estado, y los maestros convertirse en el tentetieso de muchos niñatos tocahuevos de papases y mamasas con demasiado tiempo libre. No solo debemos dotar a los docentes de una defensa legal completa y de un estatus similar al del funcionario público, donde cualquier agresión hacia su persona se considere atentado, sino que debemos exigirles una preparación mucho mayor que la que ahora mismo tienen (tenemos), evitando en todo lo posible que se limiten a fichar, a corregir exámenes con bolígrafo rojo y a pasar la mano a final de mes.
Esto no es una cadena de montaje, donde la pieza defectuosa se desecha y ya vendrá otra. Esto es nuestra sociedad, nuestro país, y cualquier pieza defectuosa es un delincuente en potencia, una boca que alimentar con las subvenciones y prestaciones cada vez más difíciles de conseguir por parte del Estado, y no está la cosa como para no querer darse cuenta de que el cajón de las piezas defectuosas está cada vez más lleno, y cada vez salen menos piezas adecuadas de la maquinaria educativa.
Como le dije a mi buena amiga, le iba tocar hacer de tripas corazón y obtener resultados por ella misma, y desde aquí sigo deseando que lo consiga. Pero, por otro lado, sigo pensando en las ventimuchas piezas defectuosas que comparten su espacio en el aula, y a la operaria inútil que sigue manchando la pizarra, corrigiendo exámenes con boli rojo y cobrando a fin de mes, solo porque ha sido capaz de cantar, delante del cura, que para ser un buen kiko, hay que tener por lo menos cinco...
JOSÉ VILASECA HARO
martes, 28 de abril de 2009
Cerrando etapas en la vida...
Hola a todos:
Después de casi seis años al pie del cañón, y con muchas alegrías y otros tantos sinsabores vividos, "El Corazón del León" cerrará sus puertas.
Así comenzaba, hace unos días, la carta que envié a muchos de mis amigos (aunque, por desgracia, no a todos), avisándoles del próximo cierre de la que ha sido mi tienda durante más de un lustro.
Como sé que toda desgracia que me ocurra es motivo de alegría y placer sexual para una cierta serie de energúmenos, haremos un paréntesis para que brinden, se masturben o se den amorosos besos con lengua unos a otros, pues que, como he dicho siempre, la felicidad siempre es motivo de celebración... a pesar de que sea una felicidad tan perversa.
Coñas aparte, el cierre de nuestra querida tienda no ha sido motivado por la ruina ni por el desahucio. Como comentaba en esa misma carta, los motivos son mucho más sencillos:
1º.- La crisis en general y en el Warhammer en particular, ha hecho que tener una tienda de nuestras características deje de ser rentable y, como comprenderéis, un comercio abierto supone unos gastos considerables que no me apetece seguir cargando sobre mis hombros o sobre los de mi madre. Como creo que hace bastante tiempo que cubrimos el cupo de "organización de caridad" y el de "club de fariseos" (y ya aprendimos aquella lección), hemos hecho cuentas y llegado a la conclusión de que no valía la pena seguir manteniendo abierto un local solo por "nostalgia".
2º.- A nivel particular, mi trabajo actual me impedía dedicarle todo el tiempo que necesitaba la parte "lúdica" del local (magic, Warhammer, etc...), con lo que tenía desatendidos muchos aspectos del mismo (actualización de miniaturas, cartas coleccionables, etc...).
y 3º.- Con cariño, y que nadie se dé por aludido, estoy hasta la polla del Warhammer y del Magic y del hobby en general, de los "champions", de los palmeros, de montar Torneos de esto o de aquello y que no acuda ni el "tato", y del "y ahora me voy y que se te hunda la tienda". La verdad es que, para jugar a lo que me gusta, tengo formas más económicas de hacerlo que mantener un local abierto.
Para mí, sinceramente, es un alivio, aunque os choque. En primer lugar, porque a partir del verano, más o menos, me dedicaré EXCLUSIVAMENTE a jugar a cosas que me gustan, sin tener que "fomentar" tal o cual juego que, dicho sea de paso, me parece una castaña pilonga. Además, el hecho de jugar en casa de tal o cual amigo, o en la mia propia, me da la seguridad de que solamente tendré que compartir mi tiempo con amigos y no con clientes que, al menos en este hobby, me han defraudado tanto en términos generales. Por último, ya no tendré que saber cual es la novedad de nada, ni pasarme por Foros a ver "qué se cuece en el mundillo", con lo que me ahorraré ver ciertos caretos (o avatares), que siempre me dan dolor de estómago.
Podré seguir comprando y vendiendo, que para eso está Ebay, y las tiendas on-line, pero serán cosas puntuales y entre amiguetes, sin obligaciones ni fechas límite. Se acabó eso de traer un capazo de cosas de tal ejército, de tal edición de cartas, porque "tus clientes" están entusiasmados y, cuando lo recibes, ver que ahora se han pasado a las video-consolas, a las chapas de Fanta Piña o al onanismo silencioso (como quien cambia de camiseta, exacto), y comerte ese material con patatas porque nadie lo quiere... salvo los caprichosos que te lo pidieron. Uf, qué alivio...
Supongo que alguno pensará que mi intención también es volver a integrarme en Torneos y exhibiciones como una persona de a pie, y otros malpensados se frotarán las manos al saber que muchos me rechazarán, me harán el vacío, etc, etc... Nada más lejos de la realidad. Los Torneos me la traen al fresco, al menos como jugador, y no necesito conocer a mucha más gente de la que ya conozco, ni tengo un desesperado afán por hacer nuevos amigos. Y, por extensión, el mundillo "friki" del disfraz, del griterío y la pandereta me da bastante grima últimamente, especialmente desde que uno comprueba que disfruta mucho más con su crío montado en el carro de Mercadona haciendo la compra de la semana que rodeado de críos de cincuenta años, borrachos como cubas, apuñalándote por la espalda porque es la enésima vez que les ganas ese "campeonato de amiguetes" tan entrañable, como si fuera lo más importante de sus vidas...
La verdad es que la tienda se estaba convirtiendo en una obligación, justo cuando había dejado de serlo; muchas tardes, prefería quedarme en casa, con mi nano, con mis novelas o con alguna película en el televisor, antes que acudir al local. Tan solo me apetecía pasarme los viernes, por aquello de las partidas y la cena, y, sinceramente, pagar alquiler, agua, luz, teléfono, internet, seguros sociales y hacer pedidos regulares para mantener el aspecto "novedoso" de la tienda, es un precio demasiado caro para ir solo a jugar los viernes por la tarde...
En cuanto a mi madre, creo que lleva muchos años trabajando esta vida para que, casi sin ayuda, se tenga que encargar de prensa y revistas diarias, con sus encargos, sus devoluciones y sus reclamaciones, por un margen bastante miserable (es el que hay, pero sigue siendo miserable). No me parece justo que mi madre tenga que estar de sol a sol cuando, perfectamente, podría dedicarse a sus propias aficiones, a cuidar de su nieto y, como decían antiguamente, a "tener un buen pasar".
Lo dicho, siento de corazón que todos los que considerábais "vuestra casa" El Corazón..., os hayáis quedado sin un punto de encuentro. Pero os animo a que, como siempre hemos hecho, busquemos un nuevo punto de encuentro, abramos nuestras casas a los amigos, como siempre, y volvamos a compartir nuestros propios espacios con aquellos a quienes apreciamos.
Un cordial saludo
JOSE VILASECA
Después de casi seis años al pie del cañón, y con muchas alegrías y otros tantos sinsabores vividos, "El Corazón del León" cerrará sus puertas.
Así comenzaba, hace unos días, la carta que envié a muchos de mis amigos (aunque, por desgracia, no a todos), avisándoles del próximo cierre de la que ha sido mi tienda durante más de un lustro.
Como sé que toda desgracia que me ocurra es motivo de alegría y placer sexual para una cierta serie de energúmenos, haremos un paréntesis para que brinden, se masturben o se den amorosos besos con lengua unos a otros, pues que, como he dicho siempre, la felicidad siempre es motivo de celebración... a pesar de que sea una felicidad tan perversa.
Coñas aparte, el cierre de nuestra querida tienda no ha sido motivado por la ruina ni por el desahucio. Como comentaba en esa misma carta, los motivos son mucho más sencillos:
1º.- La crisis en general y en el Warhammer en particular, ha hecho que tener una tienda de nuestras características deje de ser rentable y, como comprenderéis, un comercio abierto supone unos gastos considerables que no me apetece seguir cargando sobre mis hombros o sobre los de mi madre. Como creo que hace bastante tiempo que cubrimos el cupo de "organización de caridad" y el de "club de fariseos" (y ya aprendimos aquella lección), hemos hecho cuentas y llegado a la conclusión de que no valía la pena seguir manteniendo abierto un local solo por "nostalgia".
2º.- A nivel particular, mi trabajo actual me impedía dedicarle todo el tiempo que necesitaba la parte "lúdica" del local (magic, Warhammer, etc...), con lo que tenía desatendidos muchos aspectos del mismo (actualización de miniaturas, cartas coleccionables, etc...).
y 3º.- Con cariño, y que nadie se dé por aludido, estoy hasta la polla del Warhammer y del Magic y del hobby en general, de los "champions", de los palmeros, de montar Torneos de esto o de aquello y que no acuda ni el "tato", y del "y ahora me voy y que se te hunda la tienda". La verdad es que, para jugar a lo que me gusta, tengo formas más económicas de hacerlo que mantener un local abierto.
Para mí, sinceramente, es un alivio, aunque os choque. En primer lugar, porque a partir del verano, más o menos, me dedicaré EXCLUSIVAMENTE a jugar a cosas que me gustan, sin tener que "fomentar" tal o cual juego que, dicho sea de paso, me parece una castaña pilonga. Además, el hecho de jugar en casa de tal o cual amigo, o en la mia propia, me da la seguridad de que solamente tendré que compartir mi tiempo con amigos y no con clientes que, al menos en este hobby, me han defraudado tanto en términos generales. Por último, ya no tendré que saber cual es la novedad de nada, ni pasarme por Foros a ver "qué se cuece en el mundillo", con lo que me ahorraré ver ciertos caretos (o avatares), que siempre me dan dolor de estómago.
Podré seguir comprando y vendiendo, que para eso está Ebay, y las tiendas on-line, pero serán cosas puntuales y entre amiguetes, sin obligaciones ni fechas límite. Se acabó eso de traer un capazo de cosas de tal ejército, de tal edición de cartas, porque "tus clientes" están entusiasmados y, cuando lo recibes, ver que ahora se han pasado a las video-consolas, a las chapas de Fanta Piña o al onanismo silencioso (como quien cambia de camiseta, exacto), y comerte ese material con patatas porque nadie lo quiere... salvo los caprichosos que te lo pidieron. Uf, qué alivio...
Supongo que alguno pensará que mi intención también es volver a integrarme en Torneos y exhibiciones como una persona de a pie, y otros malpensados se frotarán las manos al saber que muchos me rechazarán, me harán el vacío, etc, etc... Nada más lejos de la realidad. Los Torneos me la traen al fresco, al menos como jugador, y no necesito conocer a mucha más gente de la que ya conozco, ni tengo un desesperado afán por hacer nuevos amigos. Y, por extensión, el mundillo "friki" del disfraz, del griterío y la pandereta me da bastante grima últimamente, especialmente desde que uno comprueba que disfruta mucho más con su crío montado en el carro de Mercadona haciendo la compra de la semana que rodeado de críos de cincuenta años, borrachos como cubas, apuñalándote por la espalda porque es la enésima vez que les ganas ese "campeonato de amiguetes" tan entrañable, como si fuera lo más importante de sus vidas...
La verdad es que la tienda se estaba convirtiendo en una obligación, justo cuando había dejado de serlo; muchas tardes, prefería quedarme en casa, con mi nano, con mis novelas o con alguna película en el televisor, antes que acudir al local. Tan solo me apetecía pasarme los viernes, por aquello de las partidas y la cena, y, sinceramente, pagar alquiler, agua, luz, teléfono, internet, seguros sociales y hacer pedidos regulares para mantener el aspecto "novedoso" de la tienda, es un precio demasiado caro para ir solo a jugar los viernes por la tarde...
En cuanto a mi madre, creo que lleva muchos años trabajando esta vida para que, casi sin ayuda, se tenga que encargar de prensa y revistas diarias, con sus encargos, sus devoluciones y sus reclamaciones, por un margen bastante miserable (es el que hay, pero sigue siendo miserable). No me parece justo que mi madre tenga que estar de sol a sol cuando, perfectamente, podría dedicarse a sus propias aficiones, a cuidar de su nieto y, como decían antiguamente, a "tener un buen pasar".
Lo dicho, siento de corazón que todos los que considerábais "vuestra casa" El Corazón..., os hayáis quedado sin un punto de encuentro. Pero os animo a que, como siempre hemos hecho, busquemos un nuevo punto de encuentro, abramos nuestras casas a los amigos, como siempre, y volvamos a compartir nuestros propios espacios con aquellos a quienes apreciamos.
Un cordial saludo
JOSE VILASECA
miércoles, 11 de febrero de 2009
Lo que vale un cadaver...
Veo poco la televisión. No por un elemento progre-cultureta, sino por un aspecto práctico: Es del todo estúpido ver un minuto de anuncios por cada tres minutos de programa, cuando ese programa lo puedo conseguir de forma legal, o ilegal, sin necesidad de que me recuerden que Ariel lava más blanco o que mi coche es una caca de vaca y que no me gusta conducir porque no luzco BMW bajo mis cataplines. La penúltima vez que fui capaz de permanecer más de dos horas frente a un canal de televisión, caí en la tentación de pulsar el "1" en varios descansos publicitarios y me encontré a Aída cantando A las barricadas, a los parapetos durante la gala de los Goya (aún siento escalofríos), así que...
Sin embargo, aún soporto los canales tradicionales gracias a las series (C.S.I, House, Camera Cafe, El Mentalista...) y por Sé lo que hicisteis... que, aunque últimamente más gamberro e incluso en ocasiones barriobajero, sigue ofreciendo una panorámica bastante realista (o sea, desalentadora), de lo que es el periodismo rosi-amarillo en nuestro país. Y gracias, precisamente, a los resúmenes que este programa hace de la carnaza de la competencia, me he enterado de la penúltima que ha tenido que ver y vivir el espectador patrio.
Como no me apetece extenderme demasiado en flagelar al infiel, precisamente porque a base de flagelos y cilicios hacen caja estos mataderos televisivos, comentaré que hace una par de semanas, el cantaor, bailaor y atropellaor Farruquito, hizo su aparición en plató después de cumplir una parte de la condena que el juez le impuso por arrollar mortalmente a un peatón, darse a la fuga y acusar luego a un hermano, un cuñado o un primo (porque la etnia a la que pertenece tiene, sobre todo, primos... y a nosotros también nos toman como primos de vez en cuando).
Tamaña demostración de honor y valor, que de haber sido al contrario (payo atropella a gitano), se hubiera resuelto a base de tiros y navajazos (baste recordar el triste caso del camionero en Nazaret... ), aquí se recompensó con un jugoso cheque y una horita y media de caras largas en prime time (lo que ya no debe sorprender a nadie, viendo lo de Julián Muñoz o lo de la novia de Antonio Puertas, el agresor del profesor Neira, y su puñetero padre -el de la novia, evidentemente-).
Después de preguntarle una serie de chuminadas, en lugar de escupirle a la cara y marcharse del plató como deberían haber hecho de tener un mínimo de decencia, los periodistas jugaron a ser más éticos que nadie, abriendo un debate acerca de lo adecuado de la presencia del zapateador en dicho programa, que es la manera que tienen muchos plumillas del corazón de justificar su labor después de entrevistar a gentuza con determinada catadura moral...
Hasta aquí, nada escandaloso visto los mimbres que tenemos para hacer según qué cestos... Pero lo que ya me ha crispado definitivamente y me ha animado a apretar el botón de se pare el mundo que me bajo en la próxima ha sido comprobar cómo a un concursante de un reality recién estrenado de esos que da la vuelta al mundo en 80 días tipo Willy Fogg, se le animaba a abandonar (que es una manera sucia de decir te vas o te tiro), porque, más de una década atrás, mató a sus padres.
Partamos de la base de que un parricidio me parece una aberración con escaso perdón, pero... ¿qué clase de moral decimonónica nos anima a pagar a un calé para que cuenta en directo sus miserias después de atropellar a un hombre, y nos horroriza que otro, que a buen seguro hubiera preferido olvidar su pecado de juventud, se presente en un concurso y sea expulsado por un pasado que no hay querido airear?. ¿Qué diferencia, aparte de la fama, la imagen y la puta corrección política, hace más perdonable un crimen que otro?.
Empieza a dar miedito que los quince minutos de fama de cada cual den para tanto... y que haya tan pocos escrúpulos a la hora de dar bola a delincuentes frente a la caja tonta...
JOSE VILASECA HARO
Sin embargo, aún soporto los canales tradicionales gracias a las series (C.S.I, House, Camera Cafe, El Mentalista...) y por Sé lo que hicisteis... que, aunque últimamente más gamberro e incluso en ocasiones barriobajero, sigue ofreciendo una panorámica bastante realista (o sea, desalentadora), de lo que es el periodismo rosi-amarillo en nuestro país. Y gracias, precisamente, a los resúmenes que este programa hace de la carnaza de la competencia, me he enterado de la penúltima que ha tenido que ver y vivir el espectador patrio.
Como no me apetece extenderme demasiado en flagelar al infiel, precisamente porque a base de flagelos y cilicios hacen caja estos mataderos televisivos, comentaré que hace una par de semanas, el cantaor, bailaor y atropellaor Farruquito, hizo su aparición en plató después de cumplir una parte de la condena que el juez le impuso por arrollar mortalmente a un peatón, darse a la fuga y acusar luego a un hermano, un cuñado o un primo (porque la etnia a la que pertenece tiene, sobre todo, primos... y a nosotros también nos toman como primos de vez en cuando).
Tamaña demostración de honor y valor, que de haber sido al contrario (payo atropella a gitano), se hubiera resuelto a base de tiros y navajazos (baste recordar el triste caso del camionero en Nazaret... ), aquí se recompensó con un jugoso cheque y una horita y media de caras largas en prime time (lo que ya no debe sorprender a nadie, viendo lo de Julián Muñoz o lo de la novia de Antonio Puertas, el agresor del profesor Neira, y su puñetero padre -el de la novia, evidentemente-).
Después de preguntarle una serie de chuminadas, en lugar de escupirle a la cara y marcharse del plató como deberían haber hecho de tener un mínimo de decencia, los periodistas jugaron a ser más éticos que nadie, abriendo un debate acerca de lo adecuado de la presencia del zapateador en dicho programa, que es la manera que tienen muchos plumillas del corazón de justificar su labor después de entrevistar a gentuza con determinada catadura moral...
Hasta aquí, nada escandaloso visto los mimbres que tenemos para hacer según qué cestos... Pero lo que ya me ha crispado definitivamente y me ha animado a apretar el botón de se pare el mundo que me bajo en la próxima ha sido comprobar cómo a un concursante de un reality recién estrenado de esos que da la vuelta al mundo en 80 días tipo Willy Fogg, se le animaba a abandonar (que es una manera sucia de decir te vas o te tiro), porque, más de una década atrás, mató a sus padres.
Partamos de la base de que un parricidio me parece una aberración con escaso perdón, pero... ¿qué clase de moral decimonónica nos anima a pagar a un calé para que cuenta en directo sus miserias después de atropellar a un hombre, y nos horroriza que otro, que a buen seguro hubiera preferido olvidar su pecado de juventud, se presente en un concurso y sea expulsado por un pasado que no hay querido airear?. ¿Qué diferencia, aparte de la fama, la imagen y la puta corrección política, hace más perdonable un crimen que otro?.
Empieza a dar miedito que los quince minutos de fama de cada cual den para tanto... y que haya tan pocos escrúpulos a la hora de dar bola a delincuentes frente a la caja tonta...
JOSE VILASECA HARO
lunes, 2 de febrero de 2009
A mí es que los Goya me tocan lo que rima...
Ayer, decidido a no soportar la ceremonia de entrega de los Premios Goya, organicé mi velada con un entrante de Sr. y Sra. Smith, un picoteo de zapping evitando La 1 en la medida de lo posible, y un postre de Aliens, el Regreso, que disfruté hasta que el sueño me venció, a eso de las 2 de la madrugada.
Por desgracia, uno es humano y, en algún que otro descanso publicitario de la correcta película de la Jolie y Brad Pitt, se me escapó el mando y aterricé entre glamour y horteradas, buscando con cierta esperanza ver la entrega de un premio. Mala elección. Las pocas veces que la tentación me venció acabé viendo a Carmen Machí, bastante horrible embutida en un modelo que no le favorecía en absoluto, tratando de improvisar chascarrillos modelo progre sobre el Opus, las escuchas del PP madrileño y otras memeces que me recordaron que, por desgracia:
1.- Ayer fue la fiesta de los perroflautas subvencionados que se manifiestan siempre que pueden al lado de Peta Zeta.
2.- Todavía se reúnen anualmente para quejarse de la crisis del cine español, rollo que les dura desde que Sara Montiel se fue a hacer las Américas con el virgo intacto (más o menos cuando los dinosaurios se cazaban con lanza...)
3.- El maikeljakson
y 4.- Y todo esto luciendo bolsos de Prada y vestidos de Valentino, frente a un país del cual 3.200.000 de fulanos están en el paro, que se dice pronto.
Si no es motivo suficiente para flagelarlos a todos, puestos en fila, con las obras completas de José María Pemán, como mínimo, es que esta es una vida muy injusta.
Echándole cojones a la cosa, y después de pensar dónde estará el espíritu comunista de la prota de Aída, que mientras se cisca en el capitalismo vía coña dominical, debe sonarse los mocos con los billetes que le ha reportado su serie poligonera en Tele 5, me quedo unos minutitos para ver cómo se premia a una muchacha por participar en una película rodada por un americano fóbico a los galardones, y para ver cómo un puertorriqueño se lleva el gato al agua por hacer de argentino en una película rodada... por un americano.
Abro un paréntesis para preguntarme si los retrasados mentales que organizaron el baño de multitutes para Pe y Benicio, fueron los mismos que el pasado año, o el anterior, se pasaron por el arco del triunfo a otro Del Toro, Guillermo en esta ocasión, olvidándose de la españolidad de El Laberinto del Fauno y perdiendo la oportunidad de rascar un saco de premios es Jolivú, que es donde verdad valen las estatuillas y no ese busto de Goya de baratillo con la cabeza rajada por una cámara de las viejunas...
Supongo que con ese mismo rasero debieron de preferir a la histérica de López de Ayala en lugar de a la sobria Nicole Kidman (quizá por ser demasiado americana... a pesar de ser australiana), o de haberse olvidado por completo en esta edición de los protagonistas internacionales de Los Crímenes de Oxford.
Se olvidaron igualmente los rojillos de turno de los pañuelos palestinos y de las peganitas de No a la guerra... a pesar de que hay misiones militares españolas en medio mundo pero, claro está, ahora no hay ningún presidente del PP, sino un amigüito gracias al cual la mitad de los presentes en la ceremonia se dejaron filmar en un video de infausto recuerdo haciando la "^" con los dedos sobre la ceja, supongo que indiferentes de si el candidato Rodríguez Zapatero, mentía o "se equivocaba" acerca de la crisis, del pleno empleo, y de tantas otras cosas más que, a los Bardemes, Bosés, Victor Belenes y Anas Manueles se las debe traer al pairo porque, como buenos comu-socialistas que son, ellos con quejarse de la piratería tienen suficiente.
Salvando a los muchachos de Muchachada Nui, que demostraron que la mitad de la platea no tenía ni puta idea de humor, pues preferían reírse del traje de piscina y la barba de cuatro días del cada vez menos gracioso Corbacho, antes que de las coñas marineras de los chanantes, poco más se puede sacar del festín, salvo a alguna jaca espectacular (léase Jose Toledo), y una sensación de tedio que no se esfuma ni con un retardo de 30 minutos para cortar paja.
Lo dicho, que como soy un facha malote, esta demostración de buenrollismo me sentó como una patada en los cojones, sobre todo porque me enferma que gente que cobra en un mes lo que yo cobraría en una vida venga a dárselas de antisistema y que no sientan vergüenza alguna en el proceso
JOSE VILASECA
Por desgracia, uno es humano y, en algún que otro descanso publicitario de la correcta película de la Jolie y Brad Pitt, se me escapó el mando y aterricé entre glamour y horteradas, buscando con cierta esperanza ver la entrega de un premio. Mala elección. Las pocas veces que la tentación me venció acabé viendo a Carmen Machí, bastante horrible embutida en un modelo que no le favorecía en absoluto, tratando de improvisar chascarrillos modelo progre sobre el Opus, las escuchas del PP madrileño y otras memeces que me recordaron que, por desgracia:
1.- Ayer fue la fiesta de los perroflautas subvencionados que se manifiestan siempre que pueden al lado de Peta Zeta.
2.- Todavía se reúnen anualmente para quejarse de la crisis del cine español, rollo que les dura desde que Sara Montiel se fue a hacer las Américas con el virgo intacto (más o menos cuando los dinosaurios se cazaban con lanza...)
3.- El maikeljakson
y 4.- Y todo esto luciendo bolsos de Prada y vestidos de Valentino, frente a un país del cual 3.200.000 de fulanos están en el paro, que se dice pronto.
Si no es motivo suficiente para flagelarlos a todos, puestos en fila, con las obras completas de José María Pemán, como mínimo, es que esta es una vida muy injusta.
Echándole cojones a la cosa, y después de pensar dónde estará el espíritu comunista de la prota de Aída, que mientras se cisca en el capitalismo vía coña dominical, debe sonarse los mocos con los billetes que le ha reportado su serie poligonera en Tele 5, me quedo unos minutitos para ver cómo se premia a una muchacha por participar en una película rodada por un americano fóbico a los galardones, y para ver cómo un puertorriqueño se lleva el gato al agua por hacer de argentino en una película rodada... por un americano.
Abro un paréntesis para preguntarme si los retrasados mentales que organizaron el baño de multitutes para Pe y Benicio, fueron los mismos que el pasado año, o el anterior, se pasaron por el arco del triunfo a otro Del Toro, Guillermo en esta ocasión, olvidándose de la españolidad de El Laberinto del Fauno y perdiendo la oportunidad de rascar un saco de premios es Jolivú, que es donde verdad valen las estatuillas y no ese busto de Goya de baratillo con la cabeza rajada por una cámara de las viejunas...
Supongo que con ese mismo rasero debieron de preferir a la histérica de López de Ayala en lugar de a la sobria Nicole Kidman (quizá por ser demasiado americana... a pesar de ser australiana), o de haberse olvidado por completo en esta edición de los protagonistas internacionales de Los Crímenes de Oxford.
Se olvidaron igualmente los rojillos de turno de los pañuelos palestinos y de las peganitas de No a la guerra... a pesar de que hay misiones militares españolas en medio mundo pero, claro está, ahora no hay ningún presidente del PP, sino un amigüito gracias al cual la mitad de los presentes en la ceremonia se dejaron filmar en un video de infausto recuerdo haciando la "^" con los dedos sobre la ceja, supongo que indiferentes de si el candidato Rodríguez Zapatero, mentía o "se equivocaba" acerca de la crisis, del pleno empleo, y de tantas otras cosas más que, a los Bardemes, Bosés, Victor Belenes y Anas Manueles se las debe traer al pairo porque, como buenos comu-socialistas que son, ellos con quejarse de la piratería tienen suficiente.
Salvando a los muchachos de Muchachada Nui, que demostraron que la mitad de la platea no tenía ni puta idea de humor, pues preferían reírse del traje de piscina y la barba de cuatro días del cada vez menos gracioso Corbacho, antes que de las coñas marineras de los chanantes, poco más se puede sacar del festín, salvo a alguna jaca espectacular (léase Jose Toledo), y una sensación de tedio que no se esfuma ni con un retardo de 30 minutos para cortar paja.
Lo dicho, que como soy un facha malote, esta demostración de buenrollismo me sentó como una patada en los cojones, sobre todo porque me enferma que gente que cobra en un mes lo que yo cobraría en una vida venga a dárselas de antisistema y que no sientan vergüenza alguna en el proceso
JOSE VILASECA
lunes, 12 de enero de 2009
Miniaturas que se reproducen por esporas (Los misterios del almacén...)
Hola a todos, y Feliz Año:
Siento esta prolongada ausencia. Para los que me apreciáis, simplemente confirmar el hecho de que una familia, una casa, un trabajo y muchos hobbys son combinación suficiente como para tener poquito tiempo libre y la cabeza algo embotada; para los que me odiáis, pues no os voy a quitar la ilusión vital de imaginarme maquinando maldades, robos de correos, suplantaciones de personalidad y un largo etcétera de perversas don pimponadas (seguro que a estas alturas, el Cortizo de los cojones esta sacudiéndose la colita. Démosle un segundito que termine y se una a la fiesta...)
Como iba diciendo, a pesar de que son épocas de saturación post-navideña, resulta un buen momento de hacer balance de lo divino y repaso de lo humano... y stock en el almacén. Y, no me preguntéis cómo, en nuestra tienda, de año a año, las miniaturas deben aparearse y criar, porque crecen en cantidad y diversidad hasta el punto de perdérseles la pista...
Hablaba Terry Pratchett, jocoso autor de la saga Mundodisco, que las bibliotecas crean agujeros negros y portales dimensionales que consiguen acumular más libros de los que físicamente cabrían en el espacio de las mismas. Supongo que El Corazón del León tiene también alma de biblioteca mágica, y las minis aparecen como por arte de hechizo, y crecen como hongos en tierra húmeda, hasta el punto de completar ejércitos de los que jamás había comprado antes una sola miniatura, por poner algún ejemplo.
Ya sé que buena parte de esas miniaturas acaban en las cajas y cajones por un motivo menos lírico, y que son producto de la simple y seca mala baba de algunos de nuestros antiguos clientes. Así, gentuza que no tiene reparo en escarbar mi correo electrónico a ver si lo encuentra en Badoo o en Potamicuerpo (Miki Díaz y Javi El Escayolista Embarazador son dos ejemplos que descubrí, casi por casualidad, cuando alguien trató de enlazarme a una de esas webs donde no solo no he estado nunca, sino que no se me ha perdido nada), son algunos de los que se marcharon demasiado deprisa como para recoger alguna de sus miniaturas que, ahora, dormitan por los rincones del local.
Más sangrante puede ser el caso de Merovingio, niño rico venido a menos del inefable Grupo Boxx que, después de encargar miniaturas pintadas hace como cuatro largos años, no solo no ha vuelto a pisar la tienda (ni se le espera, sinceramente...), sino que no tiene reparo en que el masturbador citado en el primer párrafo intente (sin éxito), reivindicar su estupidez reclamando a grito pelao y en foro desértico que, aparte de almacén gratuito, nos convirtamos en un SEUR de los sin-techo y nos dediquemos a devolver las miniaturas perdidas puerta a puerta.
Extendida es la moda del Oye, ve tu a la tienda del cabrón ese y pídele mis miniaturas, que a mí me entra la risa..., reservada generalmente a los gallos menos valientes del corral. Mi consejo SIEMPRE es que nadie sea mensajero de cobardes, y, además, la norma de la tienda reza desde hace tiempo que si uno es capaz de insultar y de ofenderse en persona, qué menos que haga lo propio cuando toca dar la cara y que te la coloreen, a fuerza de perder o recuperar tu material. Mal me sabe que algún amigo de la tienda se vea entre la espada y la pared por culpa de la doble moral de otros...
Evidentemente, no todo es maldad y rencor en la reproducción miniaturil... Simples olvidos, o gente que no sabe qué hacer con una miniatura después de un tiempo y prefiere que se la quede la tienda. En estos casos, apelamos a la memoria del abajo firmante, que trata de recordar no sólo de quién es cada miniatura, sino cuando la "abandonó" en el refugio de la tienda, y que espera un tiempo prudencial (a todas luces, excesivo), para "apropiarse" de la misma, con más resignación que alegría. Así, tenemos baterías completas de lanzavirotes, unidades de tres tipos distintos de elfos, incontables pieles verdes, y todo tipo de pieza tanto de fantasía, como de ciencia ficción, históricas e inclasificables.
Como se dice el pecado y no el pecador, y no me apetece recibir una súbita e improvisada retahíla de visitas de (ahora) indeseables ex-clientes, palmeros y tocahuevos semi-profesionales, para que comprobemos que el delito de abandono de miniaturas (y no solo miniaturas) está bastante extendido, comentaré que en las mazmorras del Vil Vilaseca sobreviven brujas elfas del secretario de una Asociación venida a menos, esqueletos y no tan esqueletos de un activo Gran Fortalezo (que siguen sin pintar, mientras sigan sin pagarme...), olvidos alicantinos que tampoco dan pésames (ni puñetera falta que hace), alguna que otra miniatura de Alejandro Magno de las que el presidente de cierta Asociación se olvidó ROBAR el día que intentó saquear nuestras estanterías (supongo que todas las regalaría al concejal de turno, ese que le ayuda con los mangoneos de las subvenciones, y luego lo putea cambiándole de local, la última semana, el Torneo warhammil...).
También tenemos venablos hindúes del hijo del padre que tanto gritó por teléfono y tan pocos cojones ha tenido de hacerlo delante de mi feo careto, y zombies mal pegados del patrocinador de Ramones (nada que ver con el grupo de rock). Por no hablar del propio Ramón que, ahora que su embarazador particular se lo paga todo, todo y todo, debe haberse olvidado de que una vez jugó a Warmachine... Y, por último, tengo un par de piezas de un señor que no ha hecho honor a esas cinco letras, y que ha inspirado este artículo; y que, como le dije a mi querido egipcio después de que trataran de colocarlo de mensajero vía telefónica, mejor que se pase él en persona...
Como os dije, la vida del tendero friki no solo es diversión, juegos, campañas y Torneos, ganancias y pérdidas, y clientes que entran y salen de la tienda según el viento que sopla... Por desgracia, la vida del tendero friki son estas y muchas otras miserias que ya habéis leído, o que aún os quedan por leer. Menos mal que la vida nos coloca a todos donde nos corresponde...
JOSE VILASECA
Siento esta prolongada ausencia. Para los que me apreciáis, simplemente confirmar el hecho de que una familia, una casa, un trabajo y muchos hobbys son combinación suficiente como para tener poquito tiempo libre y la cabeza algo embotada; para los que me odiáis, pues no os voy a quitar la ilusión vital de imaginarme maquinando maldades, robos de correos, suplantaciones de personalidad y un largo etcétera de perversas don pimponadas (seguro que a estas alturas, el Cortizo de los cojones esta sacudiéndose la colita. Démosle un segundito que termine y se una a la fiesta...)
Como iba diciendo, a pesar de que son épocas de saturación post-navideña, resulta un buen momento de hacer balance de lo divino y repaso de lo humano... y stock en el almacén. Y, no me preguntéis cómo, en nuestra tienda, de año a año, las miniaturas deben aparearse y criar, porque crecen en cantidad y diversidad hasta el punto de perdérseles la pista...
Hablaba Terry Pratchett, jocoso autor de la saga Mundodisco, que las bibliotecas crean agujeros negros y portales dimensionales que consiguen acumular más libros de los que físicamente cabrían en el espacio de las mismas. Supongo que El Corazón del León tiene también alma de biblioteca mágica, y las minis aparecen como por arte de hechizo, y crecen como hongos en tierra húmeda, hasta el punto de completar ejércitos de los que jamás había comprado antes una sola miniatura, por poner algún ejemplo.
Ya sé que buena parte de esas miniaturas acaban en las cajas y cajones por un motivo menos lírico, y que son producto de la simple y seca mala baba de algunos de nuestros antiguos clientes. Así, gentuza que no tiene reparo en escarbar mi correo electrónico a ver si lo encuentra en Badoo o en Potamicuerpo (Miki Díaz y Javi El Escayolista Embarazador son dos ejemplos que descubrí, casi por casualidad, cuando alguien trató de enlazarme a una de esas webs donde no solo no he estado nunca, sino que no se me ha perdido nada), son algunos de los que se marcharon demasiado deprisa como para recoger alguna de sus miniaturas que, ahora, dormitan por los rincones del local.
Más sangrante puede ser el caso de Merovingio, niño rico venido a menos del inefable Grupo Boxx que, después de encargar miniaturas pintadas hace como cuatro largos años, no solo no ha vuelto a pisar la tienda (ni se le espera, sinceramente...), sino que no tiene reparo en que el masturbador citado en el primer párrafo intente (sin éxito), reivindicar su estupidez reclamando a grito pelao y en foro desértico que, aparte de almacén gratuito, nos convirtamos en un SEUR de los sin-techo y nos dediquemos a devolver las miniaturas perdidas puerta a puerta.
Extendida es la moda del Oye, ve tu a la tienda del cabrón ese y pídele mis miniaturas, que a mí me entra la risa..., reservada generalmente a los gallos menos valientes del corral. Mi consejo SIEMPRE es que nadie sea mensajero de cobardes, y, además, la norma de la tienda reza desde hace tiempo que si uno es capaz de insultar y de ofenderse en persona, qué menos que haga lo propio cuando toca dar la cara y que te la coloreen, a fuerza de perder o recuperar tu material. Mal me sabe que algún amigo de la tienda se vea entre la espada y la pared por culpa de la doble moral de otros...
Evidentemente, no todo es maldad y rencor en la reproducción miniaturil... Simples olvidos, o gente que no sabe qué hacer con una miniatura después de un tiempo y prefiere que se la quede la tienda. En estos casos, apelamos a la memoria del abajo firmante, que trata de recordar no sólo de quién es cada miniatura, sino cuando la "abandonó" en el refugio de la tienda, y que espera un tiempo prudencial (a todas luces, excesivo), para "apropiarse" de la misma, con más resignación que alegría. Así, tenemos baterías completas de lanzavirotes, unidades de tres tipos distintos de elfos, incontables pieles verdes, y todo tipo de pieza tanto de fantasía, como de ciencia ficción, históricas e inclasificables.
Como se dice el pecado y no el pecador, y no me apetece recibir una súbita e improvisada retahíla de visitas de (ahora) indeseables ex-clientes, palmeros y tocahuevos semi-profesionales, para que comprobemos que el delito de abandono de miniaturas (y no solo miniaturas) está bastante extendido, comentaré que en las mazmorras del Vil Vilaseca sobreviven brujas elfas del secretario de una Asociación venida a menos, esqueletos y no tan esqueletos de un activo Gran Fortalezo (que siguen sin pintar, mientras sigan sin pagarme...), olvidos alicantinos que tampoco dan pésames (ni puñetera falta que hace), alguna que otra miniatura de Alejandro Magno de las que el presidente de cierta Asociación se olvidó ROBAR el día que intentó saquear nuestras estanterías (supongo que todas las regalaría al concejal de turno, ese que le ayuda con los mangoneos de las subvenciones, y luego lo putea cambiándole de local, la última semana, el Torneo warhammil...).
También tenemos venablos hindúes del hijo del padre que tanto gritó por teléfono y tan pocos cojones ha tenido de hacerlo delante de mi feo careto, y zombies mal pegados del patrocinador de Ramones (nada que ver con el grupo de rock). Por no hablar del propio Ramón que, ahora que su embarazador particular se lo paga todo, todo y todo, debe haberse olvidado de que una vez jugó a Warmachine... Y, por último, tengo un par de piezas de un señor que no ha hecho honor a esas cinco letras, y que ha inspirado este artículo; y que, como le dije a mi querido egipcio después de que trataran de colocarlo de mensajero vía telefónica, mejor que se pase él en persona...
Como os dije, la vida del tendero friki no solo es diversión, juegos, campañas y Torneos, ganancias y pérdidas, y clientes que entran y salen de la tienda según el viento que sopla... Por desgracia, la vida del tendero friki son estas y muchas otras miserias que ya habéis leído, o que aún os quedan por leer. Menos mal que la vida nos coloca a todos donde nos corresponde...
JOSE VILASECA
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