viernes, 19 de diciembre de 2025

Volver... con la frente marchita

 Pues sí, aunque parezca que tengo totalmente abandonado mi blog personal, eso no supone que me haya olvidado de él en absoluto. Quien me siga en redes sociales o, mejor aún, en la vida real, sabe que últimamente he estado "especialmente ocupado" (la lista es interminable), y por desgracia mi diario público se ha convertido en la menor de mis preocupaciones.

Así que uno de mis deseos de Navidad es rescatar algunas de mis publicaciones en dichas redes y completar esta suerte de biografía sui generis y dar un poco que hablar. Un poco más, si cabe.

Gracias a los que aún seguís fieles a estas plataformas. ¡Os prometo que no me iré muy lejos... ni por mucho tiempo!

viernes, 21 de julio de 2023

Así son los amigos

Tengo la enorme suerte de estar rodeado de buena gente: mis amigos. Algunos de ellos dejan de serlo con el tiempo, y me duele infinito; pero mientras son parte de mi vida no pierdo la oportunidad de ayudarles, aconsejarles y hablar de ellos, y con ellos, siempre que puedo. Pienso en sus vidas y en sus proyectos más de lo que imagináis.

Pienso en Miquel Sanchis @miquel_libros73 y en la aventura que le ha llevado hasta la Feria del Libro de Valladolid, con dos libros maravillosos (en breve verá la luz el tercero). 

Pienso en la fértil imaginación de Javi García @xavivigarcia y en esa fortaleza incansable de quien sabe que al final llegará a buen puerto. 

Pienso que, si la vida fuera justa, los miles de seguidores de Narciso Martín @narcisomartinh compraría en todos sus libros y lo convertirían en el autor superventas que merece ser. 

Pienso en Carlos Reyes @carlos_reyesxv y en la esperanza de que cada nuevo libro suyo sea aún mejor que el anterior. Su genio literario merece ser compartido y disfrutado.

Pienso en David Mateo y en su mágico proyecto @rebomboricultural que nos demuestra que otra forma de hacer cultura es posible. 

Pienso en Juan Carlos Galindo @jcgalindo_ y en que, en un mundo mejor, mi amigo sería presidente plenipotenciario de la Alianza Rebelde, y ganaría las elecciones a Presidente de la Galaxia por aclamación.

Pienso en el éxito de su Alteza @donis_salvador y en ese himno regional cantado en Mestalla, que se convirtió en auténtico talismán para la salvación del conjunto "che".

Pienso en Saima Kiss, nuestra Sabina, que tantas alegrías nos ha dado con un teclado delante y que ahora, recién parida, demuestra que va a ser tan buena madre como buena persona ha sido y siempre será.

Pienso en el bueno de Rigg Veda, en su proyecto radiofónico - streaming compartido, y en esa pasión que pone en todo lo que hace, desde los tiempos de la tristemente desaparecida asociación Forjando Leyendas hasta el futuro prometedor de Turno Cuatro.

Pienso en Fede de la María y su @elnidodesam a quienes escucho mientras comparto con vosotros esta reflexión. Pienso en todos los que no caben en la foto... pero tienen sitio de sobra en mi corazón.




No sé si alguna vez pensáis en mi, pero os puedo asegurar que yo sí pienso muchas veces en vosotros. En que la vida os dé todo lo que os merecéis.

Os quiero.

La retorcida diferencia entre criterio y censura

Si gobierna la izquierda es "criterio". Si gobierna la derecha es "censura"

Pues sí, es la triste realidad. 2023, año electoral municipal, autonómico y provincial, tras años de Gobiernos de izquierda donde a nadie le ha importado que se cancelen o inventen eventos por simple ideología.
Grupos israelíes CENSURADOS y retirados de cartel o la banda "Taburete" señalada porque el solista es hijo de Luis Bárcenas (cuando nadie preguntaba por qué ese grupo que no conocía ni Cristo, pero que estaba formado por los cachorros de ciertos funcionarios "del régimen local", aparecía en todos los carteles de esos pueblos dominados por Compromís y así llevárselo calentito).
Autores en lengua valenciana ninguneados por no seguir la doctrina del Institut d'Estudis Catala, viendo cómo se organiza una Feria del Libro Valenciano donde ninguno de ellos es invitado... pero se subvenciona a manos llenas a entidades filonazis como Acció Cultural o Plataforma per la Llengua, esos que alegremente vigilan a los niños que hablan en castellano en el patio.
Autores mediocres que reciben homenajes anuales o son nominados a premios de puro autobombo, mientras otros son olvidados a sabiendas y tachados de "fachas", "blaveros" o "capitalistas".
Documentales sobre violencia doméstica donde las víctimas son hombres BOICOTEADOS con escraches VIOLENTOS (buscad "Silenciados" y sorprendeos), pero nadie se entera ni se queja, no porque la censura sea mala (que lo es, y siempre), sino porque esos actos de despotismo y superioridad moral son "de los suyos, los buenos" y entonces todo vale.

Un documental más que recomentable, señalado y perseguido

Y no, no todo vale. Hemos tragado democráticamente con pancatalanismo en vena, con premios a dedo, con censura, con Magas Republicanas sin tradición ninguna, con Joan Ribó en un balcón particular frente a la tribuna de autoridades en la Semana Santa Marinera (salvo en elecciones, claro), con que se prohíba tocar la Marcha Real (Himno de España), por la concejala de "kulturah" de turno y algunos os reíais cuando hablábamos de censura.
Ahora permitidme que me ría yo, no porque me parezca justo que algunos de pasen de frenada con la tijera... sino por la chorreante hipocresía de la reserva "kultural" de occidente y sus eternos ofendiditos.

Nota: Publicado en redes sociales el 5 de julio de 2023

Ese cajón de los libros inéditos

Queridos lectores y amigos, comparto con vosotros una nueva entrada en este blog, tan abandonado y que tan divertidos momentos nos ha traído a lo largo de los años.

Mi nueva novela, "Sed", va llegando a su meta. Una nueva incursión en la intriga apocalíptica, como lo fue "Tierra muda" (que en breve verá la luz en su segunda edición), un terreno en el que me siento sinceramente muy cómodo. Sin embargo, quizá esperará meses, incluso años, en ese cajón que todos los escritores tenemos para las obras sin suerte o que merecen un mejor momento.

En ese cajón aguarda "Clavi sacra", ganadora del Cuenca Historia de 2019 y que narra el destino de los clavos de la cruz de Cristo, la conquista de Cuenca por las tropas cristianas y los libelos de sangre, que han marcado nuestra historia a fuego desde antiguo.



También descansa "Los últimos días", un divertimento del género zombi escrito mucho antes de que los muertos vivientes volvieran a estar de moda, al igual que "Blatta", mi sencillo homenaje al techno-thriller con cucarachas de fondo (¿alguien dijo Starship Troopers?).

Y, aunque fue finalista del Premio Hispania, las draconianas condiciones ofrecidas por la editorial (Adarve, en este caso), me animaron a recuperar "Lo que no se traga el mar", un canto de amor a mis barrios marineros, con la Inquisición y la brujería de fondo... basada en un caso real, documentado en los archivos de la Biblioteca Nacional.

Por cierto, esa anécdota con Adarve me ha hecho buscar, y encontrar, numerosos blogs donde expresan las quejas hacia esta y otras muchas "coeditoriales" encubiertas, cuyos contratos son de chiste y tratan de pescar en el siempre revuelto mar de los autores noveles, tantas veces desesperados por ver sus obras publicadas. Dejaremos esa reflexión para otro momento...

Ni hablo de mis primeros libros, directamente imposibles de publicar: "Más allá de la venganza", un proyecto terrible de cuando aún iba al instituto y creía que Charles Bronson era "lo más", o "Llamadme monstruo", mi particular homenaje al mito del vampiro, y que necesita una cura de adelgazamiento de páginas muy importante, y una lavada de cara que, ahora mismo, no me veo animado a darle.

Por muchos libros que logre publicar un autor, su cajón de los inéditos siempre guarda alguna obra que nunca verá la luz: relatos "de prueba", capítulos sueltos de novelas que "nunca pudieron ser", divertimentos infumables y toda suerte de experimentos literarios que, bien por falta de ganas o de suerte, duermen el sueño de los justos a la sombra de ese cajón. De momento, nos conformaremos con lo que florezca, que ya habrá tiempo de regar esa semilla tanto tiempo enterrada.


¡Gracias por leer!

Nota: Adaptado de una publicación en redes sociales de julio de 2023

jueves, 26 de mayo de 2022

Leer en Madrid: En la novela histórica se trata de contar una hist...

En la novela histórica se trata de contar una historia apasionante - José Vilaseca Haro, escritor

 


José Vilaseca Haro es el autor más prolífico de la editorial Sargantana y sus pildoritas han conquistado a los lectores: Historia de Murcia y Cartagena en pildoritasHistoria de Alicante en pildoritas y así hasta llegar a Historia de Valencia en pildoritas que alcanza estos días su 6º edición. Vilaseca es también autor de novela histórica, conduce un programa de radio y ha recibido numerosos galardones, entre otros, ha sido premiado en el VIII Certamen de Novela Histórica Ciudad de Valeria (Cuenca, 2012) y obtuvo el Primer premio en el I Certamen de Relato “Salvador Regüés” del Levante U.D (2015) y el Cuenca Histórica, 2019. El próximo 28 de mayo estará firmando en la Feria del Libro de Madrid, en la Caseta de la Editorial Sargantana, su reconocida novela Gladius hispaniensis... y todas mis pildoritas, puntualiza entre risas. 


Cómo surgió el “en pildoritas”.

La idea procede de una sección en la radio, que mantengo después de casi diez años. Se trataba de contar historias breves de la ciudad de Valencia que tuvieran que ver con leyendas, curiosidades, personajes célebres, hitos y anécdotas, en no más de cinco o seis minutos. Poco a poco, los oyentes se animaron a pedir que les diera forma de libro y, finalmente, publicamos el primer "Historia de Valencia en pildoritas" en 2015, con mucho éxito.


Cómo se escoge lo que vas a contar en un “pildoritas”, cuál de todas las que has escrito es la más vendida.

Pues a la hora de seleccionar, trato de que haya un poco de todo, tanto a nivel de poblaciones, si es una región, cubriendo al máximo las distintas comarcas; como de fondo, mezclando leyendas clásicas, milagros, hechos inexplicables, hazañas y récords..., manteniendo el espíritu del anecdotario clásico pero con una sensación fresca y moderna, dirigida a todo tipo de lectores.

Probablemente la más vendida sea Historia de Valencia en pildoritas, cuya 5ª edición está a punto de agotarse y pronto abordaremos la 6ª.


Además, eres autor de novela histórica con títulos publicados como Gladius Hispaniensis que fue finalista en el Certamen de Novela Histórica Ciudad de Valeria (Cuenca). ¿Cómo se llega mejor al público “en pildoritas” o con la novela histórica?

Hablaba hace poco con un lector que hay un libro para cada persona... e, incluso, para cada momento. Las "pildoritas" tienen la ventaja de que son de fácil lectura, ideales para quienes tienen poco tiempo o prefieren un entretenimiento ligero, pero sigue habiendo mucho lector de novela clásica que busca una historia compleja y extensa. Siempre me he sentido más cómodo en este terreno, pero he de admitir que las "pildoritas" tienen un público fiel y que siempre apetece dedicar un tiempo de tu vida a conocer un lugar, sacar las anécdotas más llamativas y presentarlas al público.


Hay algún período histórico quizá menos difundido en novela histórica y que merecería más atención y por el contrario, cuál crees que es el que más fascina a la gente.

Últimamente el género histórico en novela ha atraído a muchos lectores y, por tanto, a muchos escritores que han conseguido abarcar prácticamente todos los periodos de la historia, introduciendo subtramas muy interesantes: intriga, romance e incluso terror. Es difícil no encontrar una época que tenga su buen puñado de novelas interesantes, aunque seguramente la época íbera previa a la conquista romana sea la gran desconocida tanto a nivel de investigación como de novelización, por así decirlo. En cuanto a la más publicada, la obra de Santiago Posteguillo ha animado a la gente a volver a buscar en la Roma clásica, mientras que muchas autoras han rescatado profesiones eminentemente femeninas (costureras, sobre todo), con tramas muy completas, que atraen el foco al periodo de entre siglos.


Cómo logras no ahogar la trama con los datos a la hora de escribir una ficción histórica.

Para que una novela histórica no acabe confundiéndose con un ensayo, lo mejor es trabajar el diálogo y procurar que los personajes (sean reales o ficticios), resulten lo más humanos posible, encajen bien dentro de la trama y sean capaces de ayudar al narrador a explicar lo que ocurre sin que, como bien dices, se ahoguen en datos y en detalles que no siempre son trascendentes para la narración, pero que muchas veces nos empeñamos en contar para que todo resulte más "purista", por así decirlo, y que el lector quede epatado de "lo mucho que sabe del tema" el escritor, cuando en realidad no estás tratando de hacer divulgación sino de contar una historia apasionante.


Qué estás escribiendo ahora

Actualmente estoy terminando una novela muy extensa y compleja con la que llevo la friolera de 25 años, titulada Ángela y que acompaña a tres personajes al filo de la navaja y dentro de una trama de intriga sobrenatural, ambientada principalmente en la ciudad de Valencia. Dada su extensión, la estoy escribiendo como un puzle, es decir, redactando capítulos sueltos que tengo frescos en la mente para, después, proceder a unirlos y darles coherencia; no siempre es sencillo escribir así pero te permite poder plasmar sobre el papel los capítulos que mejor encajan con tu estado de ánimo.



Gladius Hispaniensis
José Vilaseca Haro
Firma de ejemplares, Feria del Libro de Madrid, 28 de mayo

Leer en Madrid: En la novela histórica se trata de contar una hist...:   (Publicado en el Blog: "Leer en Madrid" el 26 de mayo de 2022)

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Rompiendo tabúes con el suicidio y la salud mental

 La triste pérdida de Verónica Forqué y las informaciones que apuntaban a su supuesto suicidio vuelven a traer a la palestra un par de temas abiertamente controvertidos: la salud mental y el suicidio. Parece que hay miedo a hablar de estos temas, que la corrección política (o el temor a la imitación), nos anima a pasar de puntillas por el asunto y acabar afirmando que son “cosas que pasan”.

Y, es cierto, son cosas que pasan… más a menudo de lo que parece. La presión profesional, los divorcios conflictivos, el consumo de drogas, la ruina económica o problemas graves de salud mental empujan a personas, más de las que nos imaginamos, a acabar con su vida. No sólo es un drama sino que parece que nadie se pregunta por qué realmente alguien quiere “quitarse del medio” y cómo respondamos socialmente nos valorará en conjunto: si seguimos dando la espalda a esta realidad, al final, somos cómplices de la misma.

La “solución” que algunos iluminados han encontrado es, pásmense, cancelar “Masterchef” porque, claro, fue “la puntilla mató” a Verónica Forqué. Esto me recuerda al dicho del dedo que apunta a la luna y el necio sólo mira al dedo. Nadie se pregunta qué le ocurría a Verónica, si estaba preocupada por su salud, por su trabajo, si se veía sola o mayor, si había tenido alguna grave decepción en su vida o el lastre que traía tras de sí.

Ante estas dudas nos tenemos que preguntar: ¿está preparada la Sanidad Pública para atender la demanda de “paz mental” de millones de personas? Citas que se atrasan durante meses, medicación sistemática y tratamientos en ocasiones discutibles o contradictorios entre sí. O, peor todavía: ¿estamos preparados a nivel personal para tener cerca de nosotros a alguien inestable emocional o psicológicamente? Más allá de bonitos mensajes en redes sociales, velas y oraciones, ¿detectamos y tendemos una mano a quien nos da mensajes claros de que está al borde del precipicio?

Soy el primero que admite mi incapacidad o mi distancia, en ocasiones, respecto de esas personas. Quizá porque no son de mi círculo personal y considero “invasivo” preguntarles abiertamente “si están bien”, o por temor a una mala reacción. Igual que estamos preparando a la nueva generación para evitar el acoso, el machismo, la homofobia… deberíamos trabajar la empatía por el prójimo y saber que una sonrisa, un saludo, un café o una visita hace más bien que una caja de Diazepam.

Gracias por leerme.

martes, 30 de noviembre de 2021

Los muertos siempre salen a hombros

 LOS MUERTOS SIEMPRE SALEN A HOMBROS


Llevamos varios días soportando una mezcla entre alabanza eterna y plañido desgarrado (la publicidad en redes del tema que focaliza "Lo País" roza la náusea), por la muerte de Almudena Grandes. En general, lo poco gusta y lo mucho cansa y yo tiendo a cansarme enseguida, básicamente porque. como afirma mi buen amigo Víctor Rutea, "la normalidad está sobrevalorada" y servidor tiene poco de normal.

Para mí, Almudena Grandes es el Joan Fuster de la izquierda castellano-parlante de finales del XX y principios del XXI: una escritora del montón (sí, ya se pueden rasgar las vestiduras), hinchada de forma artificial por la recua de palmeros de turno (Grupo PRISA a la cabeza), para convertirse en un referente "de las nuevas generaciones".

A ella debemos ese refrito posmoderno de "Lolita" llamado "Las edades de Lulú" (ver en la adaptació cinematográfica a Óscar Ladoire afeitándole el felpudo a una Francesca Neri con 26 castañas haciéndose pasar por una Lulú de la mitad de edad no tiene precio), o declaraciones tan jugosas como que "fusilaría a dos o tres voces de comunicadores a diario" o detallar "el goce que una monja (violada), sentiría al ser asaltada por un grupo de milicianos jóvenes y sudorosos" durante la Guerra Civil son sólo detalles de una existencia marcada por el servilismo de los medios afines y de sus lectores afines, valga la redundancia.


Cuando le llegó su hora, salió a hombros (como todo Cristo), y se vieron en su entierro gestos tan 
"espontáneos" como un grupo de cenutrios "mostrando sus libros" en señal de... ¿qué, exactamente? ¿un montaje buenista para la posteridad? ¿una "performance" ridícula?

Discutía con el bueno de Paco Arenas (al que espero que le vaya bien siempre, incluso haciendo puñetas que fue donde lo envié), en un hilo convenientemente borrado por Miquel Sanchís (nunca valoraremos lo suficiente su magnífica labora de moderación en los grupos literarios que encabeza), sobre cuestiones como su "calidad literaria" o su "honda huella humana", teniendo en cuenta que no solo cojeaba del pie izquierdo sino que era alabada e incluso premiada por ello.

En un solo mes hemos disfrutado del akelarre mediático contra Carmen Mola (al descubrir que, en realidad, eran tres hombres escribiendo en comandita), y la "salida a hombros" de Almudena Grandes (básicamente porque se ha muerto... y porque era "de los suyos" y, claro está, los suyos siempre son perfectos aunque escriban con la nalga izquierda).

Y esto, señoras y señores, es el "fusterianismo" literario, justo a un mes de que nuestro President declare 2022 como "el año de Joan Fuster": literatos mediocres a los que se les perdona todo por ser quienes son (Fuster era un declarado falangista, hijo del alcalde franquista de Sueca), o a los que se les alaba todo por ser quienes son (aunque se alegre de que violen monjas o quiera fusilar a los comunicadores que no le gustan). Estamos en la época de que no importa el "quién" sino el "qué". Lástima.

Tanta gloria encuentre como paz deja, señora Grandes.

Nota: Texto publicado en redes sociales el 30 de noviembre de 2011