lunes, 30 de junio de 2008

Hasta los huevos del "Magic"...

Supongo que una sentencia tan clara, viniendo de alguien que se dedica a vender cartas de este juego, resultara cuanto menos sorprendente... Está claro que olvidarse del "Magic" en una tienda friki es hacerle ascos a una porción importante del pastel, de un pastel que, últimamente, no está como para decirle que no a las primeras de cambio...

Mi relación de "amor - odio" con el "Magic" proviene ya de la época de 3ª y 4ª Edición, cuando aterrizó entre nosotros como un elefante en una cacharrería; en aquellos tiempos en los que aún apetecía organizar partidas de Rol y los juegos de miniaturas eran más que minoritarios, el "Magic" jodió el invento de una forma que solo puede entender quien "estuvo allí", y yo fui uno de aquellos privilegiados. Las partida de "Magic", rápidas, intensas y que no necesitaban dados ni papeles ni lápices, nos animaban a apacar cada vez más los reglamentos y los módulos de Rol, cuyas partidas dependían del espíritu del grupo, de que todos llegaran a tiempo y que el Master tuviera el día "narrativo", por así decirlo.

"Magic" dio el pistoletazo de salida de los juegos de cartas coleccionables (algunos de ellos, como "El Señor de los Anillos", fueron la perdición de sólidas compañías roleras como "JOC Internacional"), y marcaron el punto y final de los juegos de Rol tradicionales, lo que unido al "crímen del Rol", de infausto recuerdo, hicieron que aquellos nunca volviera a recuperar el tirón que llegaron a tener entonces.

Volviendo al "Magic", ya entonces, con apenas dos ediciones y otras tantas expansiones en el mercado español (las infames "Tierras Natales" y "Fallen Empires"), sin contar el goteo de cartas en italiano de "Dark", "Legens" y similares, parecía claro que aquello se iba a acabar convirtiendo en un juego de niños ricos, donde las mejores cartas las tendrían los que más dinero invirtieran en el proceso, y que el "renovarse o morir" nos iba a costar un cojón de mico.

Todos los intentos de "equilibrar" el mecanismo del juego, empezando por el desaparecido concepto de "ante" o apuesta (que suponía jugarse una carta al azar de la propia baraja, quizá con la esperanza de "cazar" alguna joya entre la colección ajena), pasando por los intentos de democratizar los Torneos con la opción de "Torneos de cartas comunes", fueron descartados incluso por los propios jugadores, víctimas que engendraban al monstruo.

En aquellos momentos, la gran división entre "jugador" y "competidor" se marcó y se ha mantenido durante 15 años que lleva el jueguecito entre nosotros. Los primeros se conformaban con jugar, mientras que los otros se las daban de teóricos del juego y aconsejaban combos y barajas, o acuñaban términos como "topdeck" y similares, confirmando mi idea de que no hay peor friki que el "friki champion", que es ignorante y pedante al mismo tiempo. Desde aquí, mis saludos a Abel Bosch y Felipe Caballero, exponente de esta tendencia y tontos del haba desde el tiempo del colegio...


El tiempo pasa y la gente cambia, dicen... pero, en realidad, con los años simplemente nos salen más canas y arrugas, pero aprender, lo que se dice aprender, no aprendemos ni un pimiento... Y, cuando decidí, diez años después de aparcar las cartitas, rescatar la afición al tiempo que abría mi negocio, la cruda realidad me volvió a cruzar la cara, y de qué manera...

Delante de mi, en cinco años de "tendero", he visto niños a quien un ejército de "Warhammer" les parecía carísimo... y cargaban con sesenta "postalicas" que sumaban más de doscientos euros (lo que viene a costar un ejército completo, vamos...). Los he oído exigirme amargamente que organizara Torneos... para cagarse en los pantalones el día de autos y dejarme solo (o casi), delante de ocho mesas vacías. Los he visto quejarse de la misma inscripción que pagaban alegremente en otras tiendas, los he tenido que tirar a la calle por querer hacer negocio bajo mi techo y gratis... y encima aguantar a sus amigos llorando porque su colega de marras (generalmente un hijo de puta consentido y malcriado), se tiene que quedar en la rue mientras ellos pueden entrar porque todavía se sienten con fuerzas para respetar las normas.

Este es el "Magic", señores. Un juego que consigue que el 90% de sus incondicionales deseen ser los únicos participantes de un Torneo, pagar 5 euros y conseguir cuatro cajas de sobres de regalo, así de triste. Un juego en el que resulta más rentable abrir todo el material que te llega y venderlo carta por carta en un carpesano aparte, regalando las cartas comunes con las que la mayoría acaba limpiándose el culete. Un juego donde la carta más cara de cada edición ronda los 30€ (lo mismo que una caja de miniaturas), donde un lote de cuatro tierras dobles puede rondar los 100€ (más que CUALQUIER juego de mesa completo), y donde la jodida carta más cara del juego no se compra por menos de 700€ (que es más de lo que tienen para comer muchas familias al mes... incluso aquí).

Y luego dicen que el pescado es caro...

JOSE VILASECA

1 comentario:

ZarcoVal dijo...

Bravo, yo no lo hubiera dicho mejor. Claro como el agua...